¡Hoy mejor que ayer, mañana mejor que hoy!

 

“¡Hoy mejor que ayer, mañana mejor que hoy!”
Por Rolando Díaz N

»No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir…» (La Biblia) 

Impresionante propuesta: ¡Cambiar la mente!

Nada más desafiante que removernos desde adentro hacia fuera.

¿Por qué es un desafío? Es que en términos generales los seres humanos tenemos la tendencia a “parchar”, “maquillar”, es decir, »solucionar» las cosas por arriba y sin profundizar demasiado, pero empezar desde el fondo es lo más duro. Podríamos decir que la mente es el timón que dirige el rumbo hacia el éxito o fracaso de un ser humano y por extensión de una empresa o institución. 

El cambio de mente si es una meta a desarrollar diariamente producirá muchas variantes, una de ellas, la innovación.

“La horizontalidad produce creatividad”, en suma sería que, cuando TODOS pensamos en forma “fresca y renovada” dentro de la organización se producen resultados sumamente ricos que si lo hace únicamente el gerente o parte del directorio.

Así como la metodología japonesa milenaria conocida como “KAIZEN” o como su traducción lo indica “mejora continua”, su significado es que »siempre es posible hacer mejor las cosas». En la cultura japonesa está implantado el concepto de que ningún día debe pasar sin una cierta mejora.

Innovar es estar un paso adelante. Intentar pensar desde el lugar del otro.

Voy a relatarles la historia de un niño que siempre ganaba en la escuela en el juego de las bolitas: este juego es muy simple, se juega con bolitas. Un jugador tiene en la mano unas cuantas bolitas y pregunta a otro si el número es par o impar. Si éste adivina, gana una bolita, si no, pierde una. El niño del que les hablo ganaba todas las bolitas de la escuela. Tenía, por supuesto, un procedimiento: se fundaba en la observación de la mayor o menor astucia de los contrarios. Por ejemplo, el contrario es un imbécil. Levanta la mano y pregunta: “¿Son pares o impares?”. El niño dice “impares” y pierde, pero gana la segunda vez, porque reflexiona: en la primera jugada el tonto puso un número par y su pobre astucia apenas le alcanza para poner impares en la segunda; apostaré a que son impares. Apuesta y gana. Con un adversario algo menos tonto, hubiera razonado así: éste, para la segunda jugada, se propondrá una mera variación de pares a impares, pero en seguida pensará que esta variación de pares a impares es demasiado evidente, y finalmente, se resolverá a repetir un número impar, apostaré a impar. Apuesta y gana. Ahora, ¿en qué consistía el procedimiento de este niño a quien llamaban afortunados sus compañeros? Consistía en la identificación de su inteligencia en comparación con la del contrario. 

Resumiríamos diciendo que innovar es “pensar en equipo y estar un paso adelante del pensamiento del otro”.

Es clave contar con el acompañamiento de todos los colaboradores de la organización, pero comienza innovando tu.

Puedo ayudarte en este y otros temas para tener resultados exitosos en tu empresa o emprendimiento. Puedes escribirme a [email protected]

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