En Dios confiamos

Son el paisaje visual en los que se nos fuerza a creer en una realidad que a la mayoría le es irreal y ajena. Pero que ante esa instigación violenta se siente movida a seguir el espectáculo con “la ñata contra el vidrio” como si en esa posición expectante e inútil les fuera la vida. Es así nomás. Pasa con la droga, que aunque nunca la hayamos probado, nos la restriegan por las narices o ante nuestros ojos en cada secuestro policial o confiscación aduanera; también para ilustrar la tramoya de la especulación relatan declamatoriamente al dólar como un tesoro imperial imbatible. La especulación es antigua. Nace de “specula-speculari; daba nombre a los puestos de observación de una guerra. Era el medioevo y los puestos servían para acechar y para esperar y atacar de sorpresa al enemigo. Los actuales puestos de observación están tanto en cuevas como en bancos. Como en paraísos e infiernos fiscales.

Pensar que en el dorso los billetes de un dólar- los de más uso popular- hay inscripta en inglés-In God We Trust- tierna invocación cristiana. Quiere decir: “En Dios confiamos”. Esperanzado ruego al que, en la Argentina, adhieren por igual santos y pecadores. Incautos y piratas. Micros y macros.

Pero la inscripción del dólar es una triste paradoja. Porque quienes más proclaman “En Dios confiamos”, son sus crucificadores.

Fuente: DiarioRegistrado

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