El pensamiento de John William Cook en las cartas a Perón 1956-1966

 

Hacia la década de 1950 aparecían los primeros síntomas de las dificultades existentes para suprimir la lucha de clases, tanto entre las fracciones del gran capital ligadas al imperialismo y el capital nacional; como dentro del frente nacional, entre los propietarios y los reclamos obreros. Estos conflictos hacia 1955, polarizaban al resto de los actores del movimiento de liberación y disgregaban la estructuración del frente nacional. El golpe de 1955 encontrará al movimiento nacional debatiendo en la línea de los Congresos de la Productividad, en donde aparecerían las críticas del empresariado argentino a las políticas distributivas del gobierno. El sostenimiento del apoyo empresarial era cada vez más dificultoso y junto a las críticas de sectores de las FFAA y la Iglesia, hacía agua el proyecto de la Comunidad Organizada planteada por Perón.

El 16 de junio de 1955 sectores de la Aviación Naval con base en Punta de Indio a solo 80 kilómetros de Buenos Aires, despegan sus aviones y dirigen su marcha hacia Buenos Aires y bombardean la Casa de Gobierno, en una acción coordinada con la Infantería de Marina que movería sus tropas apostadas en el área del puerto y con Comando Civiles formados por miembros de jóvenes de clase alta organizados para apoyar a los militares.

El plan ideado por Toranzo Calderón, perteneciente a la Infantería de Marina, contaría con el apoyo solidario de representantes de la oposición »democrática» como el UCR unionista Ángel Zavala Ortiz – futuro canciller de Illia-, potencial candidato de gobierno en el caso que triunfara la insurrección. Una de las bombas que caerá sobre la capital daría en el blanco de un micro escolar lleno de alumnos, acumulando varias victimas a las más de 300 que se calcula, sucedieron en una de las fechas trágicas de la historia nacional.

El intento golpista sería desarticulado por la acción valerosa de sectores del Ejército leales a Perón y conducidos por Franklin Lucero y por grupos de obreros y civiles convocados por la CGT en el transcurso de la jornada, entre los cuales, se encontraría John W. Cooke. Paradójicamente, el mismo Lucero junto a Sosa Molina, serían parte de los militares que se opondrían a la entrega de armas a la CGT con posterioridad a junio y que tenían como fin enfrentar el inminente golpe del 16 de septiembre y la caída del peronismo.

La lucha de clases en Argentina se acentuaba y tendía a la formación de dos bandos: el popular, formado por el peronismo y el oligárquico, estructurado en torno de los partidos de la oposición, la Sociedad Rural y la iglesia. Con posterioridad al bombardeo son conocidos los incendios del Jockey Club y la profanación de templos y de locales socialistas, atribuidos a la Alianza Libertadora Nacionalista de Guillermo Patricio Kelli. El gobierno popular intentara frenar la avanzada de las minorías antinacionales e iniciará un intento de depuración de la Marina y un llamado a la pasificación por parte de Perón, el cual será rechazado por los Partidos de la oposición y que poco serviría para frenar el futuro golpe que originaría el exilio del General a Paraguay.

Ante la avanzada oligárquica, Perón ni iniciaría medidas profundas contra los militares golpistas, ni tampoco, convocaría a la movilización popular, en pos de evitar el desarrollo de una guerra civil. Con estas medidas, Perón estaría augurando lo que sería la caída del peronismo: una derrota y una entrega del poder sin el llamado y la convocatoria a la pelea por parte del gobierno popular. Por el contrario, Perón intentaría ampliar el frente político con el llamado a la oposición, como asimismo, fortalecería principalmente al Partido con nuevas designaciones en las conducciones. En este marco, Perón no intentaría organizar a los obreros para la resistencia y la batalla a un golpe que mas tarde que temprano, sería inminente y que encontraría desorganizado al movimiento. En este contexto de crisis política nacional y en agosto del año1955, Perón nombra a Leloir presidente del Partido a nivel nacional y a Cooke como interventor del Partido Peronista de la Capital Federal, en donde intentara articular una conducción acorde a los desafíos impuestos por la proximidad de otro intento golpista. En ese breve lapso, Cooke plantea cuestiones que hacen a la reestructuración y desarrollo de un esquema de
capacidad política de resistir la contraofensiva militar. La depuración de los cuadros burocráticos del Partido y el planteo de la necesidad imperiosa de formar milicias armadas, son algunas de las propuestas de Cooke. Este último ofrecimiento y como sosteníamos antes en la posición de Lucero o Molina, sería especialmente abortado por Perón ante las presiones militares.

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En el transito de julio a septiembre los hechos se suceden y el frente golpista crece a partir de los cual Perón amenazaría con renunciar al Partido y a la CGT. Descartada su renuncia el 31 de agosto, Perón realizaría un fuerte discurso en el cual ante la negativa de frenar el programa golpista de la oposición plantea que (…) A la violencia le hemos de contestar con una violencia mayor…Y cuando uno de los nuestros caiga caerán cinco de ellos11. El movimiento pendular de Perón que varia del llamado a la pasificación, con renuncia incluida, a la convocatoria a la lucha violenta, terminaría cerrando en el marco de la conciliación de clases y de la Comunidad Organizada, alternativa que el General tomaría varias veces a lo largo de su vida y que en 1955, se expresaría en una retirada de Perón del poder sin convocar a la lucha popular de masas, pese a contar con el apoyo del pueblo y de la mayor parte de la Aeronáutica y el Ejercito.

La vida de Cooke dará un vuelco trascendental en 1955 tras la victoria del golpe militar. Las banderas de la oligarquía terrateniente relegada políticamente cerrado el ciclo de la década infame y afectadas económicamente con medidas como el I.A.P.I., regresaba de la mano del católico Lonardi, junto a una coalición constituida por la Iglesia, la gran empresa enfrentada a la política distribucionista del Peronismo y encolumnada en la UIA, junto al apoyo de EEUU, fracciones del Ejército y la Marina. Esta última, al igual que en 1943 en que era aliadófila y se oponía al GOU, ahora enfrentaba al Peronismo en el gobierno. El aporte de los partidos como la UCR o el Socialismo completarían el armado golpista.

El 16 de septiembre en Córdoba Lonardi inicia lo que sería una de las jornadas más gloriosas para las minorías del gran capital antinacional de la Revolución Libertadora y la Unión Democrática y que inauguraría el ciclo de golpes oligárquicos y represión de los sectores obreros y el posterior traspaso al poder de Aramburu el 13 de noviembre.

Para culminar con la barbarie de los »democráticos», a los asesinatos, persecuciones y proscripciones, se le sumaría el secuestro del cuerpo de Eva Duarte de Perón.

Con el golpe al gobierno democrático por Lonardi, el derrocamiento y exilio del general Perón es un hecho y con eso, la clase trabajadora se ve ante la necesidad de estructurar un esquema que le permitiera resistir a los militares y su política de ajuste. En este cuadro, Cooke será representante de Perón, dado a que el General permanecerá en el exilio y proscrito de la política nacional hasta 1973.
Finalizando el año 1955 y con la asunción de Aramburu y su vicepresidente Rojas, el poder de facto intervendrá la CGT, disolverá el Partido Peronista, prohibirá pronunciar el nombre de Perón, Eva o cualquier alusión al Peronismo a partir del decreto 4161 y llamara a una Constituyente para abolir la Constitución nacionalista y popular y regresar al esquema de país liberal de 1853. La casa de brujas en las instituciones del Estado inauguraría el deterioro y la fuga de los cuadros técnicos y políticos protagonistas de una de las obras sociales y políticas más grandes de la historia argentina, que fueron los Planes Quinquenales y la basta obra educacional, social y política de las masas trabajadoras. En su lugar, los cargos serían ocupados por la demagogia militar y el progresismo incompetente, que hasta el día de hoy y salvo con los aislados intentos de 1973, seguirían en el Estado y serán los responsables del saqueo y la inoperancia de las instituciones del Estado y el deterioro de la economía nacional.

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El tránsito de consolidación de la segunda independencia quedo trunca y junto a ello, el pasaje del Estado Neocolonia al Estado Nación. A partir de esa fecha, jornada trágica para las masas que quedaría marcada a fuego en la conciencia colectiva del pueblo, se escribirían las primeras líneas y se delinearían los primeros experimentos de las minorías antinacionales para terminar con los programas de gobierno populares en la Argentina de masas de pos guerra. Represiones, proscripciones, torturas y asesinatos serían las recetas de la oligarquía y los partidos democráticos para silenciar a un pueblo, que con todas sus contradicciones, estaba anunciando la era de las nacionalidades y los programas de liberación en el tercermundo.
Con posterioridad al golpe militar Cooke caería preso y en 1956 es enviado al penal de Ushuaia, luego al de Caseros y por último, a Río Gallegos en donde el 18 de marzo de Para culminar con la barbarie de los »democráticos», a los asesinatos, persecuciones y proscripciones, se le sumaría el secuestro del cuerpo de Eva Duarte de Perón.

Con el golpe al gobierno democrático por Lonardi, el derrocamiento y exilio del general Perón es un hecho y con eso, la clase trabajadora se ve ante la necesidad de estructurar un esquema que le permitiera resistir a los militares y su política de ajuste. En este cuadro, Cooke será representante de Perón, dado a que el General permanecerá en el exilio y proscrito de la política nacional hasta 1973.
Finalizando el año 1955 y con la asunción de Aramburu y su vicepresidente Rojas, el poder de facto intervendrá la CGT, disolverá el Partido Peronista, prohibirá pronunciar el nombre de Perón, Eva o cualquier alusión al Peronismo a partir del decreto 4161 y llamara a una Constituyente para abolir la Constitución nacionalista y popular y regresar al esquema de país liberal de 1853. La casa de brujas en las instituciones del Estado inauguraría el deterioro y la fuga de los cuadros técnicos y políticos protagonistas de una de las obras sociales y políticas más grandes de la historia argentina, que fueron los Planes Quinquenales y la basta obra educacional, social y política de las masas trabajadoras. En su lugar, los cargos serían ocupados por la demagogia militar y el progresismo incompetente, que hasta el día de hoy y salvo con los aislados intentos de 1973, seguirían en el Estado y serán los responsables del saqueo y la inoperancia de las instituciones del Estado y el deterioro de la economía nacional.

El tránsito de consolidación de la segunda independencia quedo trunca y junto a ello, el pasaje del Estado Neocolonia al Estado Nación. A partir de esa fecha, jornada trágica para las masas que quedaría marcada a fuego en la conciencia colectiva del pueblo, se escribirían las primeras líneas y se delinearían los primeros experimentos de las minorías antinacionales para terminar con los programas de gobierno populares en la Argentina de masas de pos guerra. Represiones, proscripciones, torturas y asesinatos serían las recetas de la oligarquía y los partidos democráticos para silenciar a un pueblo, que con todas sus contradicciones, estaba anunciando la era de las nacionalidades y los programas de liberación en el tercermundo.

 

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