EL FALSO MESIAS BOLSONARO….por Roberto Carlos Da Silva

El falso Mesías

 “Cada pueblo tiene el dueño que merece”.

Un Brasil desgobernado se transforma en el epicentro mundial de la pandemia del coronavirus. El presidente “Jair Messias Bolsonaro” (el segundo nombre del presidente es textualmente así, según consta en su documento) aislado en su autoritarismo e ignorancia, gana las páginas de los noticieros mundiales como el peor presidente en época de pandemia. 

Recientemente su “amigo” Donald Trump cerró las puertas de los Estados Unidos para todos las personas provenientes del Brasil hacia el país norteamericano. También nuestro vecino Paraguay – con un trabajo ejemplar en el combate al coronavirus – hoy hace vallas en sus fronteras para impedir la entrada de los brasileños, para evitar posibles contagios. 

Brasil no ha logrado combatir el coronavirus con la medicina más indicada en todo el mundo: el aislamiento social, pero en un tiempo record ha logrado el “aislamiento mundial” ya que no tienen ninguna forma de frenar el virus entre los habitantes fronteras adentro.

Nuestra imagen en el mundo en este momento es la peor posible.

Los “Bolsominiuns” (como son llamados los seguidores y votantes de Bolsonaro) tenían miedo que Brasil fuera transformarse en una nueva Venezuela. Hoy infelizmente todos los países tienen miedo de transformarse en Brasil.

Preguntado sobre las muertes por el coronavirus, el Mesías contestó: “¿y…? ¿Qué tengo yo que ver con eso? No soy sepulturero”. Su compasión por los muertos y sus familias es cero, no le importa, no es asunto para el presidente que tiene otras cosas por hacer, como por ejemplo intervenir en la dirección general de la Policía Federal de Brasil para no dejar que “jodan su familia y amigos”. 

“Setenta por ciento de la población va ser infectada, algunos van a morir pero no podemos parar el país por una gripecita”, afirmó el presidente que nunca se reunió con científicos ni infectólogos para hablar de Covid 19 y que en menos de 1 mes ha cambiado su ministro de la salud por dos veces. 

El hombre que tiene como lema de su gobierno “Dios por encima de todos” jamás se compadeció con las familias de los muertos ni tampoco fue capaz de visitar hospitales para demostrar su solidaridad, prefiere andar en “jet-ski” y comer asado en el yate de sus amigos. 

Una cosa es cierta: Bolsonaro es uno de los presidentes que más cumplió con sus promesas de campaña. Su forma de actuar como líder de una gran nación es la misma con que se dirige a su familia o amigos y es exactamente eso que lo hace popular junto a sus seguidores.

El presidente habla en una reunión con sus ministros de la misma forma que si tuviera en el living de su casa o en un quincho con amigos compartiendo un asado después del futbol. Es directo, frontal. Sin pelos en la lengua, utiliza decenas de malas palabras en pocos minutos, apunta, acusa, juzga, grita. Todo en nombre de un nuevo Brasil, en nombre de la familia, de Dios, de la patria y del armamentismo.

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En cuanto algunos se quedan atónicos con lo que escuchan, la hinchada del “Mito” (como es conocido por sus seguidores), vibra, aplaude, tienen orgasmos múltiples y repiten con orgullo: “Ese es mi presidente, él me representa!”

“Ellos quieren reventar mis hemorroides!” 

Esa es solo una de las perlas del vocabulario utilizado por el presidente en una reunión con sus ministros. El nivel de tal reunión fue tan bajo que debe de haber dejado muy colorados a los jefes de pandillas de las cárceles y del crimen organizado de Brasil.

Bolsonaro trajo a la luz aquellas personas que estaban escondidas detrás de sus computadoras y que, solamente de esa forma, incógnitas, difundían su odio. Al fin los ignorantes, prejuiciosos, imbéciles, descerebrados y los que afirman que la tierra es plana, se sintieron respaldados, ganaran dignidad, visibilidad, tuvieron su auto-estima inflada y ganaron un vocero: nada menos que el presidente de su nación. 

En 17 de marzo Brasil tenía 1 muerto por coronavirus y en Argentina eran 2 los muertos. El 19 de marzo Argentina impuso la cuarentena obligatoria y un plan para “achatar” la curva de contagios. Bolsonaro y sus aplaudidores, al contrario de las decisiones del gobierno argentino, salieron a las calles para pedir a la población que no se resguarde en sus casas. Esa actitud se repite casi que a diario con el presidente “Jair Messias” causando aglomeraciones, sin usar barbijo, alzando a chicos, visitando lugares públicos y participando de marchas contra la democracia, donde sus seguidores fieles piden la vuelta de la dictadura militar y el cierre del senado y de la cámara de diputados. 

En suma, el presidente promueve y participa directamente de la “desobediencia social” en actos contra la democracia. En el día de hoy en Argentina son poco más de 550 los muertos por Covid 19 y en Brasil ya pasan de 29 mil. ¿Quién ha tomado la decisión correcta?

“No hay alcohol en gel que limpie las manos de los electores del Mesías”, todos son cómplices del genocidio que está se pasando en Brasil. Bolsonaro, llamado Jair Messias,  es directamente responsable por la muerte de miles de brasileños.

Nuestro retroceso está siendo vertiginoso.

El Mesías brasileño de santo no tiene nada y de competente tampoco. Estuvo 28 años siendo reelecto como diputado provincial en Rio de Janeiro y logró que solo dos de sus proyectos fueran aprobados en todos esos años. Su carrera como militar fue corta, muy corta, ya que fue expulsado de esa corporación a cargo de gobiernos de facto por ser un  desobediente. Una vez una periodista le preguntó sobre el “auxilio moradía” que es una plus que se les da a los legisladores de Brasil que no tienen vivienda propia y deben alquilar. Bolsonaro recibía ese viático de manera indebida ya que no le correspondía por tener vivienda. La respuesta a la periodista fue que el usaba ese dinero para tener un lugar para «comer gente», el equivalente a “garchar”. 

Otra vez frente a público y periodistas dijo “que el error de la dictadura militar brasileña fue haber torturado solamente y no matado a 30 mil personas en Brasil”. 

Ha dicho públicamente que su ídolo es el torturador exCoronel Carlos Alberto Brilhante Ustra al cual ya lo rindió varios homenajes. Ese criminal fue quien torturó personalmente a Dilma cuando en la década del 70 fue presa política, detenida por sus ideas. 

En su gabinete gobierno y en el gabinete de sus hijos cuando eran diputados se incluían varios integrantes de la milicia de Rio de Janeiro, inclusive su amigo íntimo y vecino de barrio privado, Ronnie Lesa, un ex policía, hoy encarcelado y acusado de ser el asesino de la concejal de Rio de Janeiro Marielle Franco, quien denunciaba los crímenes e ilegalidades de las milicias en Rio.

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Jair Messias Bolsonaro tiene un largo historial de prejuicios conocido por todos: odia a los grupo de GLBTi, está en contra los derechos de las mujeres, de los negros, tiene su foco direccionado para exterminar a los indígenas y regalar sus tierras de la amazonia a sus amigos para explotar la minería y la agricultura.

El “Mito”, apodo que le dan en confianza, en poco más de 1 año en el poder, autorizó el uso de armas de la población civil invocando el objetivo de proteger a los brasileños de todo el mal. Desde que está a cargo de la presidencia la venta de armas ha sido el sector industrial de mayor crecimiento. Paralelamente ha tomado medidas para achicar los presupuestos en investigación de ciencias, tecnología y salud. Ahora con hospitales colapsados y la curva de muertos creciendo exponencialmente, le queda a la población brasileña intentar matar el virus… a balazos.

Hace unos días nuevamente el presidente salió a las calles, sin barbijo, para marchar con sus seguidores fanatizados en favor del cierre de la Suprema Corte de Justicia, el cierre del Senado, de la Cámara de Diputados, instalando la idea de un golpe, promovido por él, para gobernar sin controles constitucionales y por la vuelta de un dictadura al estilo de las dictaduras militares, pero con él al frente, elegido por los votos, como si esa forma de gobernar fuera democrática. En ese acto muchos alzaban banderas usadas por los neonazis, también portaban símbolos referidos al Ku Klux Klan y varias otras referencias fascistas en un acto de corte antidemocrático llamando a acciones contrarias a las leyes y a la constitución.

“Nos dieron espejos y vimos un mundo enfermo”

El falso “Mesías” que fue electo de forma democrática, representa y bien, una gran parte del pensamiento del pueblo brasileño. Es muy duro ver esto, pero como ciudadanos debemos reconocer que también hay una gran cantidad de paisanos que así son, y que ese “Jair” que vemos por allá, está por aquí también, en Argentina, infelizmente.

“Mi Brasil brasileiro”, bendecido por Dios y bello por su naturaleza llora. 

“Llora nuestra patria madre gentil, lloran Marías y Claríces”. 

Lloro “eu” llora “você” a la espera de la cura, de un Dios que está lejos y del milagro que no llega. 

Pobre Brasil, el virus y los parásitos se apoderarán de “você”.

 


 

 

 

  • Roberto Carlos Da Silva, periodista de Brasil en Argentina

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