Diputado Cassia: deje de meter a los jóvenes y a los pobres bajo la alfombra

 

El diputado Daniel Cassia (PJ, Pro?) ha vuelto a las andadas. Por unas líneas o minutos de aire saca a relucir proyectos de mano dura contra los jóvenes y los pobres que sin dejar de ser ridículos, carecen de sustento legal.

Ahora nos sorprende con un toque de queda juvenil, según el cual luego de las 20.30 hs los menores de 18 años deben estar en la vía pública junto a sus padres o »contar con autorización por escribano» para andar solitos y solitas. Un chiche. Cada vez más parecido a la UCEP, unidad que inventó Macri para perseguir pobres en Buenos Aires con métodos »non sanctos».

Lo primero que nos surgen son preguntas (además de mucha bronca):

¿Los chicos que estudian de noche llevaran a sus padres a la escuela? ¿Los chicos de las inferiores de su club, Lujan, jugarán con sus padres dentro del arco los partidos? Si dos chicos quieren besarse en una plaza a las 22, ¿con la presencia de un solo padre alcanza? Si el chico no tiene padres, ¿se lo va a becar por la cantidad de papeles que necesitará? Y mil preguntas más.

El mismo diputado Cassia, tan declamador de la »seguridad jurídica», no se preocupa por ella en éste caso ni en las decenas de proyectos mediáticos que lanza al eter pero ninguno consigue transformarse en ley, por inconstitucionales y por payasescos. Tampoco ha presentado proyecto alguno para que el gobierno provincial, el cual fue electo en la misma boleta que lo llevaba a él de legislador, le pague a los profesionales de la DINAF que no cobran desde agosto. O alguno que detenga la idea de desactivar el programa de Medidas Alternativas para el seguimiento de sus chicos. Ni siquiera se ha preocupado por el atraso del gobierno de Jaque en el pago del seguro adolescente o por la farsa que es el programa »De la esquina a la Escuela». Claro, es mucho más fácil para salir en los medios, barrer a los jóvenes y los pobres debajo de la alfombra. Para que no se vean.

El diputado Cassia no odia la inseguridad, odia a los pobres, y particularmente a los más jóvenes. No encuentra distinción alguna entre ellos y el delito, cuando la inmensa mayoría de los más humildes no son delincuentes. Cree que hay que sacarselos de encima porque afean el paisaje, sobre todo desde su visión palaciega de la sociedad y de los ciudadanos y ciudadanas, entonces no duda en valorar cualquier propuesta de encierro antes que pensar en por qué suceden los trágicos hechos que todos y todas sufrimos.

Nosotros invitamos al diputado Cassia a caminar por los barrios mendocinos. Lo vamos a acompañar, que no tenga miedo. Pero que venga a charlar con los jóvenes y con las madres, no a hacer clientelismo. Ahí va a poder salir de la burbuja en la que vive. Esa burbuja que construyó su familia junto al menemismo en los 90, a costa de las privatizaciones que dejaron a miles y miles en la calle y a muy pocos con fortunas de dudosa procedencia. Don Cassia grande le puede contar al respecto.

Por eso, para abordar la problemática juvenil en serio, lo primero que tenemos que reconocer es que los jóvenes no somos un peligro, estamos en peligro! Hay que hacerse cargo del problema, atacar las causas y no solo los resultados, poner la plata necesaria desde el Estado, generar las herramientas idóneas y darle bola a las organizaciones juveniles que tenemos propuestas, y muchas, que siempre son subestimadas.

 

Alejandro Orellana

Juventud de Libres del Sur Mendoza

Foto: Axel Lloret

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