Cristina “sin reservas” de Redrado

Las finanzas se han tornado vertiginosas, y luego de la crisis financiera de 2008 se llevan la parte más importante de la atención de la gente, en todo el mundo. La economía real esta debajo de la superficie, en parte porque es menos interesante, menos lucrativa para los actores; entonces no es rimbombante, y se la castiga con la indiferencia.

La macroeconomía tiene 80/85 años, es una rama de la economía, y no al revés como pretende mostrársela. Es extremadamente limitada, aunque consta de una serie complicada de »leyes», donde el conocimiento »tipo loro» de las cuestiones fiscales y monetarias son las habilidades más exaltadas por los economistas neoliberales. Es esta la economía que convirtieron en un espacio común y corriente para la gente, los vendedores de buzones económicos. Los gusanos de academia le confieren cualidades extraordinarias e inmutables, obviamente. Si así no fuera, deberían reconocer que perdieron la vida en cuestiones que hoy lucen inservibles para resolver los problemas de la humanidad. Sus »adiestradores» convirtieron unas ecuaciones emanadas de supuestos, en leyes indiscutibles y perdurables, que se han arraigado en el inconsciente de la sociedad. Los consumidores, las amas de casa, los comerciantes han sido el blanco de esa impartición de cultura económica, sus comunicadores funcionales hicieron un gran trabajo por más de 35 años.

Lo que suena sencillo, suele ayudar a que la gente acepte lo que escucha, esta es la clave misma de la vida moderna. Por eso lo »aparentemente elemental», eso es lo que dicen que hay que hacer en la economía, también ese es el secreto de los nuevos políticos, »productos del marketing».

La sensación que la gente experimenta es: ¡lo entendí de inmediato!, »clarito». Esta es la razón por la cual se metió un razonamiento aparentemente lógico en nuestra cultura. Es que si oyéramos otras cosas de la economía, esas »obviedades» no nos parecerían tales. Encuentro allí una falla en la comunicación de los acontecimientos económicos de la última década. Escucho las frases hechas, sacadas de contexto por dos excelentes comediantes -ex presidentes del BCRA-. Digo comediantes porque por lo menos a uno de ellos, usted le pago facturas de »teatro» (vía gastos de BCRA) concedidas por el actor Daniel Miglioranza.

Evidentes »agentes descubiertos de los mercados», seductores, tipos atractivos para botineras y militantes revolucionarias, pibes peligrosos. Educados y estudiosos-pillos egresados de las universidades con mejor marketing del mundo-. Al hablar dominan las frases hechas, las sacan de su contexto original y de repente la van convirtiendo en cultura popular, un trabajo lento pero efectivo. Usan metáforas para que la gente en los hogares los escuche un largo rato; mientras te van cocinando como al sapito. En general las frases que dicen no demandan ningún conocimiento especial, es por eso que a las personas les parecen pertinentes. Este trabajo que se realiza »nos opera» sobre los entendimientos que no sabemos que sabemos, de modo que obran en forma invisible. Estos ex funcionarios de bancos extranjeros, son generadores de tendencias. Palabras, frases, citas cartografiadas, de manera imperfecta o incompleta, es así como disponen sus resultados sobre el blanco.
En ningún tiempo dicen la verdad. Y, la verdad es que la economía esta cambiando, ha alterado radicalmente su ritmo y afecta por sorpresa al mundo en que vivimos.

Alguien dijo, »la volatilidad es la rubrica de nuestra era económica». Recuerde Arthur Andersen, Lehman Brothers, Merril Lynch, Wachovia, desaparecieron en un lustro. Detroit quebró y New York (según Bloomberg) se encuentra al borde de la quiebra. La industria automotriz (Ford, GM, Chrysler) fue salvada de la bancarrota por el gobierno estadounidense. Cada vez es más difícil anticipar un pronóstico pero ellos lo largan y pierden 5 a 0, sin consecuencias. No nos dicen o no creen que cada país es muy específico, de todos modos, uniformar es la tarea. Pero usted tenga presente los últimos títulos de los libros de economía y negocios en los países desarrollados: »Confusión», »Fuera de Control», »Caída Libre», »Acabemos con esta crisis», »La edad de la sin razón», »Predeciblemente irracional», »El malestar en la globalización», »Como salimos de esta», »Lo que importa ahora». Autores tan diferentes como Roubini, Hamel, Krugman, Stiglitz.

Mientras los investigadores y economistas realmente serios se esfuerzan por dar respuestas a los cambios, aumenta la velocidad y crece la profundidad de la crisis en diferentes y nuevos países.

Ahora ya lo sabe, es absurdo pretender alcanzar buenas ideas escuchando a los ex ministros de economía y presidentes de BCRA que nos condujeron al default, la devaluación y pesificación asimétrica. La cultura económica que vienen a rescatar, es la que fue responsable intelectual de toda perfidia consumada por esas celebridades. No les crea nada, las cosas serian más fáciles para los economistas del gobierno si la teoría económica fuera algo infalible y otorgara soluciones rápidas a los desafíos de hoy. Los problemas económicos de este momento son el resultado de un mundo hiperactivo, es »la economía del click», donde el dinero pasa de una cuenta a otra recorriendo 14 mil kilómetros de distancia en un segundo.

Ni la economía argentina ni la economía de ningún país del mundo esta exenta hoy, inclusive de futuros sucesos económicos concatenados. Créame, nadie esta listo para entender las complejidades económicas que devendrán, porque tal es la naturaleza de esta economía mundial, en contraste con lo que nos ofrece la teoría económica y sus defensores.

Por Pablo Tigani

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