¿Cómo gestionar la cultura en cuarentena? por León Repetur

¿Cómo gestionar la Cultura en cuarentena?

Por León Repetur *

Nos estamos enfrentando a un nuevo desafío. No hay posibilidad de realizar espectáculos, festivales, encuentros, clases presenciales, giras, grabaciones, ediciones, abrir las bibliotecas y los museos al público, los centros culturales, teatros, cines, bares deben permanecer cerrados. La situación es inédita y muy compleja.

Frente a esta situación no podemos quedarnos en la queja y en el abandono. La tarea del Gestor Cultural es dinamizar la economía a través de la cultura,  fortalecer el sistema democrático sosteniendo la libertad de expresión  y la diversidad cultural, consolidar la cohesión y el capital social desplegados en torno a los ritos simbólicos y a la construcción de sentido. Para ello el Gestor Cultural cuenta con el inapreciable acompañamiento de las comunidades en su construcción cotidiana de cultura a través del  uso y enriquecimiento de la lengua, hábitos, costumbres, valores,  producción de objetos y símbolos, armado de organizaciones e instituciones que sostienen el accionar cultural popular: centros culturales, bibliotecas, clubes sociales y deportivos, cine clubs, sedes sindicales, sedes de partidos políticos, escuelas y universidades, iglesias y parroquias, sitios de Internet, emprendimientos varios:  editoriales, productoras de cine y video , diarios, radios, canales de TV, empresas de comunicación y diseño, etc. 

Por otra parte, también cuenta con la colaboración fundamental del sector artístico que en su derrotero creativo se erigen en pilar de la transmisión de la innovación a la comunidad a la que pertenecen. 

Frente a esta realidad  tan desafiante, se pueden comenzar a detectar varias tareas a desarrollar por los Gestores Culturales.

Desde el Estado 

El Estado en esta situación adquiere una importancia mayúscula. Así como no sería posible combatir la pandemia a partir de  la debilidad y la codicia del “Mercado”, con la Cultura pasa igual.

El Estado pasa a tener un rol central y los Gestores Culturales profesionales o “profesionalizados” incorporados al Estado deben asumir nuevas responsabilidades. La primera de ellas es la defensa de la porción de presupuesto que le toca a Cultura , aun en esta coyuntura tan dramática. Porque así como Seguridad mantiene su presupuesto, Educación el suyo, Desarrollo Social el suyo o la “pauta publicitaria gubernamental“ el suyo, la Cultura no debe perder su participación presupuestaria para operar con ese recurso y coadyuvar a las otras áreas en la lucha contra la pandemia.  

El Estado Nacional ha comprendido rápidamente su rol y ha puesto las partidas autárquicas y presupuestarias al servicio del sostenimiento de las acciones centrales y de los agentes más desprotegidos del sector. Tanto el INCAA como el INAMU, el FNA y la CONABIP han puesto en marcha propuestas y fondos para auxiliar a los sectores en emergencia por la cuarentena. La Secretaría de Gestión Cultural de la Nación , a cargo de un querido mendocino, Maxi Uceda, ha puesto en marcha, por ejemplo,  el Fondo para los Puntos de Cultura a los efectos de fortalecer las organizaciones culturales de la comunidad en todo el territorio. 

También Cultura de Nación ha dinamizado su llegada virtual a través de las redes con una batería de comunicaciones y propuestas para sostener la acción cultural y creativa en los hogares de todos los argentinos. Y en asociación con Organismos de Cultura de algunas Provincias, también ha desarrollado juegos, iniciativas y concursos, convocando a las poblaciones a la continuidad en la tarea creativa y cultural.

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En apretada síntesis, también la tarea del Gestor Cultural ocupando su lugar en el estado, es la de potenciar las industrias creativas y culturales en su faz más comercial garantizándoles cuota de pantalla en la TV y en las redes y radios, tratando de reducir la importación de productos enlatados de las grandes empresas de entretenimiento extranjeras, a los efectos de engrosar la percepción de Derechos de Autor de los agentes artísticos nacionales: escritores, autores, intérpretes, directores, actores,etc.

Desde las Organizaciones comunitarias y asociativas. 

Los Gestores Culturales enrolados en este sector tienen una primera gran tarea: garantizar la continuidad de la organización o institución que está gerenciando o gestionando. Tarea nada fácil en este momento, cuando al problema de la cuarentena se le suman los últimos 4 años de gobierno macrista, durante los cuales se produjo una fuerte descapitalización y disminución de ingresos en todos los frentes del sector cultural. Pero, al mal tiempo buena cara y ya los gestores culturales venimos desarrollando una fuerte resiliencia ante los desastres y la falta de recursos de varias gestiones gubernamentales, por lo menos en Mendoza. Y a esa capacidad de resistencia tenemos que apelar en la actual coyuntura vírica. Para garantizar la continuidad hay que apelar al sentido común: cuidar el espacio o el proyecto en marcha, reducir los gastos fijos, negociar para el congelamiento o postergación del pago de los alquileres, presionar a los municipios y gobierno provincial para la excepción impositiva, ingresos brutos y tasas durante la emergencia. Y diseñar propuestas muy realistas para comenzar a postular a fondos concursables de municipios, provincias y nación en cuanto se levante paulatinamente la cuarentena. 

Por otro lado los Gestores Culturales a cargo de organizaciones comunitarias deben recurrir al apoyo financiero y en especies de parte de su círculo de relaciones: comercios, empresas de servicios públicos, empresas industriales de las zonas de adyacencia, socios de las instituciones, iglesias y sindicatos. 

También pueden trasformar sus espacios en núcleos de servicios relacionados con la pandemia: vacunatorios, espacios preparados para el trueque ( otra vez!! ), distribución de bolsones de verdura en asociación con las cooperativas campesinas, comedores de emergencia para sectores vulnerables, emisores de actividades informativas culturales y sociales a través de sus redes, organizadores de actividades artística y de oficios en las casa de la vecindad,  desempeño como propaladoras de información útil para sus vecinos utilizando sus equipos de sonido en la calle, diario mural con informaciones útiles y precios de mercaderías oficiales que sirvan como contralor a la comunidad. Y todo ello por canje por recursos  (financieros y de los otros) con los organismos de los gobiernos nacional, provincial y municipal 

El Centro Cultural (artístico, político, sindical, religioso, cooperativo, mutual educativo), trasformado en un centro sociocultural de cercanía sirviendo de mil maneras a sus vecinos. Por supuesto veremos miles de iniciativas más generadas a partir de la creatividad de los gestores socioculturales en territorio. 

Desde el sector privado

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Lo primero a tener en cuenta en el sector privado es que la rentabilidad prácticamente no va a existir o se verá reducida a una mínima expresión. De tal manera que los Gestores Culturales a cargo de emprendimientos y empresas culturales deberán recuperar ese espíritu de las organizaciones sin fines de lucro en esta instancia. De aquellas que llamamos “empresas híbridas”, es decir que deben combinar inteligente el cumplimiento de su Misión institucional y al mismo tiempo garantizar un excedente que les permita seguir siendo viables. Ese excedente en las ONGs no es “ganancia” a distribuir entre sus propietarios o socios anónimos; es un fondo de reserva anual o coyuntural que se usa para reinvertir y continuar la tarea el próximo ejercicio o proyecto. Y esto en el mejor de los casos. 

En la actual situación, gestionar emprendimientos de base creativa y cultural desde el sector privado tiene distintas alternativas: a) las empresas digitales y b) las empresas  que requieren de público para su desenvolvimiento.

Las digitales tienen la ventaja de poder seguir operando  y comercializando sus productos: libros, discos, canciones, cursos, talleres, seminarios, etc.

Como bien dice el Gestor Cultural e investigador argentino Gerardo Neugovsen: “En este sentido creo que como sector tenemos una gran responsabilidad, vistos todos los discursos que se han planteado en los últimos 50 años desde la cultura. Es ahora cuando la Economía Creativa debe demostrar su potencia y salir a proponer modelos productivos innovadores basados en activos intangibles sustentados en tecnologías digitales, de manera trans- y multidisciplinar proponiendo nuevos modelos remunerativos y de creación y distribución de riqueza.”

Por otra parte, las actividades culturales  que requieren de público para su actividad deberán procesar cambios profundos para seguir llegando a sus públicos. La digitalización aparece como una opción con todas las dificultades que ello conlleva para el sector. Conciertos, recitales, espectáculos de danza, teatro y títeres pueden reconvertirse y ser comercializados en forma digital. Hay mucho que se está haciendo en este sentido. 

¿Qué se pierde y qué se gana?

Todo está por verse y hacerse. También la Gestión Cultural, como otras profesiones, tendrá que desplegar su creatividad para reacomodarse a esta nueva situación que tiende a ser más prologada de lo que pensamos. 

 

Ilustración: Juan Giménez cuadrito de la película «Heavy Metal»

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León Repetur es Gestor Cultural

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