Caras

 

El problema de este sistema es que se engloba a tantos rubros en uno solo, que no hay manera de redefinir, sin complicaciones, lo que significa la amistad a partir de ese invento.

Entonces vienen las preguntas, las dudas, los interrogantes. Y la ausencia de respuestas.

¿Quién es mi amigo?
¿Quiénes son mis amigos?
¿Existe la amistad entre el hombre y la mujer?
Y la amistad entre la mujer y la mujer ¿existe?
¿Y entre dos hombres?

 

Algunas preguntas para empezar.

En la lista de respuestas uno podrá incluir casi todo lo que sirva para satisfacer la inquietud, desde que el mundo es mundo: amigo es el que genera un lazo afectivo de tal forma que uno pueda confiar hasta las más absurdas circunstancias sin temor a ser abandonado o rechazado por el otro, que sería como la contraparte de la propia amistad.

Amigo es el que te permite una confianza extrema. Amigo es el que te ayuda en una dificultad. El que te llama para el cumpleaños. Es quien te presta la guitarra. El que te deja usar su auto. El que pone un aviso en los fúnebres cuando se murió tu madre.
Mi amigo es el que me llevó a mi casa medio borracho, o completamente borracho, me dejó apoyado en la puerta del umbral, tocó el timbre y salió huyendo antes que nadie abriera, sin saber que estaban todos de viaje en casa por lo que me pasé la noche tirado en el escalón de la entrada, hasta que llegó la vecina y me llevó a dormir al sillón. Ahora uno no sabe si amigo es el que te dejó tirado o la misma vecina, que era bastante hincha porque lo único que hacía es barrer la vereda y enojarse con los pibes que pasan en bicicleta y se la ensucian.

Amigo es el que permite que le digás las cosas más terribles, y te sigue convocando cada vez que hay una juntada. Amigo es mi testigo de casamiento y del que yo fui testigo cuando se separó. Amigos son los que se juntan en la casa de Darío para comer un asado cada 20 de julio, inclusive los que no van porque están trabajando o porque la esposa le arma un escándalo cada vez que llega tarde.

El perro es el mejor amigo del hombre, pero a mí me encajó un tarascón que me dejó rengo como dos semanas. Mi propio perro. Por eso pienso que es un buen amigo de otro, de alguien que yo no conozco.
Mi amigo “El Gato” Fabián es mi amigo. Los gatos son buenos amigos pero casi nadie lo dice.

Amigo es el que te lleva a la guardia del Hospital Central porque tenés un ataque de algo que no se sabe, y se queda con vos hasta que te obligan a irte, aunque sean dos o tres o cuatro horas en ese espantoso lugar donde llegan todos los accidentados, apuñalados, asesinados, atacados, quebrados de la ciudad y los alrededores. Y no se va el tipo. Ese es mi amigo. O el Víctor Legrotaglie, que siempre se acuerda de sus mejores anécdotas en los asados a los que nos toca concurrir.
Amigos son los que te presentan a las primas aunque tengan dudas de tu decencia.
Amigo es el que te lleva a su casa cuando te echaron de la propia.
O el Coco, que te brinda lo que tiene sin preguntar de dónde venís.
Mi amigo es el Nico, que tiene edad para ser mi hijo pero menos mal que no es mi hijo así puede ser mi amigo.

Y así… las posibilidades de conceptualizar la amistad son casi interminables. Buscamos en el diccionario pero no dice nada digno en su definición de la palabra amigo, por lo que podemos deducir que el diccionario no es un buen amigo aunque es un libro, y antes se decía que los libros son amigos.

Pero también puede incluir en esa duda lo que es novedoso, desde que el mundo ya no es mundo, sino lo que las comunicaciones electrónicas hacen del mundo. El mundo global, la aldea más grande del universo conocido. Así, con la aparición del correo electrónico, de Internet, de las redes sociales, del iPhone, del iPad, del ilog, del Blackberry se puede redefinir la cosa y queda más o menos así: amigo es el que me cliqueó porque me vio en la foto con mi hermana, amiga es la que estaba en el cumpleaños de la esposa de mi primo Jorge y averiguó mi nombre, la chica que es la novia del Rubén y que recién conocí cuando volvió de Barcelona.
Amigo es el que sacó mis datos de la página del diario, es el que me mandó a freír papas porque no lo nombré en una nota.
Amigo es el que me “solicita amistad” y como yo soy socialmente responsable le dije que “lo conozco”.
Amigo es el que me puso “me gusta” en la nota de la semana pasada aunque jamás vio mi foto porque yo tengo un dibujo de mi amigo Miguel Rep en el perfil.

Mi amigo es el Julio Soto, que hizo la colimba conmigo pero el muy suertudo se fue por sorteo en la primera baja y yo me quedé solo como un perro hasta el final.

Mi amigo es el Dug, que me acompaña aunque nunca pude hablar con él.
Mi amigo es el Negro Castillo porque un día comió unas pastas que cociné y solo me dijo que estaban frías cuando había terminado su primer plato.
Mi amigo es el Moreira, que me llama cada vez que tiene ganas de venir a Mendoza.
Y amigo es el Juan, aunque reniega del feisbuc, porque no entiende para qué sirve.
Mis amigos son varios. Pero no se los puede definir a todos. Inclusive tengo queridísimos amigos de los que no sé casi nada y otros que ni sé el nombre.
También acontece ahora cuando me presentan a alguien que me dice, por ejemplo: “Yo soy Adriana del feisbuc”, y yo ya la conocía de hace como veinte años.
Pero lo más sabroso de todo esto es que uno no para de conocer amigos, inclusive los que ya eran amigos de antes.
O amigos de los que se había alejado por diferencias irreconciliables de la vida real pero en el feisbuc somos como chanchos.

Ponga “me gusta” si le gusta.

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