AGUA, MINERÍA Y CULTURA por León Repetur

Agua, minería y cultura

Por León Repetur*

El 22 de agosto de 2006, como parte de la conmemoración del Día Internacional del Agua, la UNESCO publicó lo siguiente: 

“Sin el agua que nos rodea –presente en la humedad del aire, la fuerza de la corriente fluvial, el agua del grifo–, nuestra existencia sería inconcebible”. 

El organismo mundial para la Educación y la Cultura ponía de manifiesto los riesgos que estaba corriendo el agua en el mundo: privatización, uso descontrolado en la industria y minería, apropiación de acuíferos por privados, difusión de la compra-venta de agua embotellada.  

Y por otro lado hizo un detallado informe de cómo era considerada el agua según las distintas culturas y tradiciones. En algunas culturas su uso en ritos y tradiciones,  la hacían  sagrada; en otras, fuente de inspiración para el arte y la economía, en otras fundamental para el desarrollo de los avances científicos. 

En Mendoza el agua combina todos esos significados. Desde las comunidades originarias hasta hoy, el agua es el elemento clave para nuestras vidas. El cuidado de la misma, los canales de riego, el sistema hídrico provincial, la forma en que la repartimos, los mecanismos de llegada a nuestras fincas productivas,  la inspiración para nuestras tonadas, nuestras pinturas y nuestras fiestas, el cuidado de nuestros glaciares , ríos y lagunas, lo confirman 

Podemos decir que la cultura mendocina no tendría sentido sin el agua. Y cuando decimos cultura nos referimos a todo: trabajos, economía, mecanismos de supervivencia, valores adoptados, tradiciones sostenidas, producción artística y simbólica en general. Invade todos nuestros sentidos y campos de significación. 

La Tierra del Sol y del Buen Vino no tiene posibilidad sin el agua como soporte esencial. Es la que da sentido a nuestra identidad  y la da chance de seguir construyendo la “comunidad imaginada” .

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Considerada desde hace más de 100 años, como Patrimonio de Mendoza, desde la promulgación de la Ley de Aguas en 1884, es objeto de cuidado y gestión por parte del organismo autárquico Departamento General de Irrigación. Con un funcionamiento democrático y participativo, Irrigación y otros organismos relacionados, de creación posterior como el IANIGLA, han custodiado y gestionado nuestra agua. Y siempre con la participación de todos los mendocinos en las elecciones de inspectores de cauce o de otras maneras democráticas. . 

¿Es posible modificar esta cultura? 

Cuando algunos dirigentes políticos y legisladores se someten a la compulsa popular por sus intentos de poner en riesgo el agua, deben entender que el agua, no solo se trata de una fórmula química o de una entelequia en poder de pocos. El agua está profundamente incorporada en nuestra vida cotidiana (cultura), en nuestro trabajo, (cultura), en nuestra supervivencia y estilo de vida (cultura), en nuestras manifestaciones artísticas (cultura), en nuestros ritos y fiestas (cultura) y en nuestros sentimientos y afectos (cultura). Cuando un elemento se  distribuye tan transversal y vitalmente en la vida de una comunidad, el ataque directo o el inminente riesgo de perder su acceso, pone a esa comunidad en pie de guerra.

Si hubiera habido un Ministro de Cultura en el Gabinete de Cornejo o de Suárez, posiblemente pudiera haber advertido de este peligro cuando se decide atacar la Ley 7722. La Cultura es mucho más que un par de eventos al año. Es la interpretación profunda de los sentimientos y del estilo de vida de una comunidad. Cuando esto no se dispone en un gobierno,  se cometen estas tremendas patinadas históricas y simbólicas.

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La presión de algunos (o de todos) los empresarios de Mendoza y del extranjero se puede resistir cuando se interpreta correctamente la cultura de los mendocinos. 

La minería desarrolla un comportamiento típico en todos los lugares del mundo. Comienza por empobrecer países y regiones, usando los bancos, los organismos internacionales de crédito y los idiotas útiles de la política de cada lugar.  Y cuando ese proceso se acelera, desembarca prometiendo “el oro y el moro”. Más  trabajo, más cuidado ambiental, remediación posterior, riqueza para todos, etc. Y cuando la cultura lugareña está debilitada o directamente destruída, ingresa con todo su poder y deja Tierra Arrasada.

Pero, eso solo es posible si los pueblos han sido colonizados y su cultura enajenada y se han impuesto otros valores y significados, afines con la destrucción del planeta y del espejismo del  enriquecimiento rápido y de cualquier manera.

Por suerte, Mendoza, “la bien plantada” dispone de reservas éticas, culturales y políticas para resistir otra vez el embate de los destructores de la vida y de la  Tierra.

  • León Repetur exsubsecretario de cultura – gestor cultural.

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