El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos afirmó que las imágenes de Bucha apuntan al hecho de que las personas -aparentemente civiles- fueron atacadas «deliberadamente».

Precedido por la indignación internacional que causaron imágenes de muertos diseminados en calles de la ciudad de Bucha, vecina a Kiev, en lo que Ucrania denunció como una masacre cometida por fuerzas rusas, el presidente Volodimir Zelenski hablará este martes ante el Consejo de Seguridad de la ONU y en el este del país el ejército prevé una fuerte ofensiva militar de las tropas enviadas por Moscú.

Las imágenes de Bucha apuntan al hecho de que las personas -aparentemente civiles- fueron atacadas «deliberadamente», afirmó este martes el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

«Todas las señales apuntan hacia el hecho de que las víctimas fueron un objetivo deliberado y asesinadas directamente. Y estas pruebas son muy preocupantes», dijo la portavoz del organismo, Elizabeth Throssell, en una rueda de prensa en Ginebra, Suiza.

Simultáneamente, España, Italia, Francia y Suecia, entre otros, anunciaron más expulsiones de diplomáticos rusos en señal de condena por la invasión a Ucrania, que hoy ingreso en su día 41.

La Justicia francesa fue más allá y anunció que abrió tres nuevas investigaciones por presuntos «crímenes de guerra» por hechos cometidos contra ciudadanos franceses durante la invasión.

Los hechos en cuestión habrían ocurrido en la ciudad de Mariupol, en el sur de Ucrania; Gostomel, en la norteña región de Kiev, y Chernigov, también en el norte de Ucrania, indicó en un comunicado la fiscalía nacional antiterrorista francesa (PNAT).

Por otra parte, varios bombardeos se registraron este martes en Kramatorsk, ciudad en el este de Ucrania que está aún bajo control de Kiev aunque amenazada por una fuerte ofensiva de las tropas rusas.

Según un periodista de la agencia de noticias AFP, los disparos, probablemente misiles o cohetes de largo alcance, destruyeron una escuela en el centro de la localidad, vecina a un edificio que es sede de la policía.

El Gobierno ucraniano teme que la situación en la zona se agrave.

En su habitual informe diario sobre las hostilidades, el portavoz de Defensa ruso, Igor Konashenkov, anunció que durante la madrugada la aviación rusa destruyó 134 instalaciones militares de las tropas ucranianas, reportó la agencia de noticias rusa Sputnik.

En tanto, el Consejo de Seguridad de la ONU tratará este martes las «pruebas de crímenes de guerra», incluidos los de Bucha.

Por primera vez desde que comenzara la invasión rusa el 24 de febrero, Zelenski intervendrá en una reunión del Consejo, informó la representación del Reino Unido, que está a cargo de la presidencia temporal del órgano.

La embajadora británica, Barbara Woodward, dijo en Twitter que la convocatoria tiene como objetivo abordar «las crecientes pruebas de crímenes de guerra».

La difusión en la prensa internacional de imágenes de esta ciudad en las que se ven cadáveres en la calle, algunos de ellos maniatados o parcialmente quemados, o fosas comunes, provocó una ola de condenas.

Las autoridades ucranianas acusan a los soldados rusos de haber masacrado a civiles, y Moscú niega los hechos y acusa a Kiev de haber hecho «montajes».

Las autoridades rusas sostienen que sus fuerzas se retiraron de Bucha el 30 de marzo, tres días antes de la difusión de las fotografías de cadáveres en las calles, y que no dañaron a ningún civil mientras ocuparon la ciudad.

Imágenes satelitales publicadas el lunes mostraron lo que serían varios cadáveres de civiles en la vía pública y a un costado del camino durante semanas en Bucha, informó en un comunicado Stephen Wood, portavoz de Maxar Technologies, recogido por AFP.

El Gobierno de Moscú no ha respondido a estas nuevas revelaciones respecto de la existencia de muertos de larga data en las calles de una ciudad que mantuvieron ocupada por algo más de un mes.

En cambio, el Ministerio de Defensa ruso acusó a los militares ucranianos de haber realizado «otro montaje» a las afueras de Kiev, esta vez en la aldea de Moschun, para responsabilizar a las tropas rusas de lo que calificó como «presunta matanza de civiles», reseñó la agencia de noticias rusa Sputnik.

Por su parte, el alcalde de Bucha, Anatoli Fedoruk, afirmó este martes que las matanzas fueron «la venganza de los rusos por la resistencia ucraniana».

«Mi pueblo fue tiroteado por diversión o por enfado», manifestó Fedoruk en una entrevista concedida al diario italiano Il Corriere della Sera.

El 24 de febrero pasado Rusia lanzó una ofensiva militar en Ucrania bajo la justificación de que el Gobierno de Kiev venía cometiendo crímenes contra los habitantes de dos provincias rusoparlantes en la región del Donbass a las que, previamente, Moscú había reconocido como Estados independientes.

El reclamo del Kremlin incluye la violación por parte de Ucrania de los Acuerdos de Paz de Minsk, de 2014 y 2015, que obligaban a Kiev a darle a esas dos ciudades -Lugansk y Donetsk, que en sendos referendos votaron por separarse de Ucrania- autonomía y posibilidades de elegir sus propias autoridades regionales.

Ucrania, en cambio, afirma que con la operación militar Rusia pretende arrasar con la cultura y la historia ucraniana, y derrocar a Zelenski para promover que llegue al poder un dirigente cercano a Moscú.

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