Los ucranianos izaron la bandera nacional azul y amarilla en distintos pueblos y ciudades del país. Moscú anunció el retiro de más tropas en la frontera, aunque tanto Washington como la OTAN se mantienen escépticos.

Ucrania celebró este miércoles su «Día de la Unidad» frente a la amenaza de invasión rusa, en un momento en que la retirada parcial de las tropas de Moscú de la frontera alimenta la esperanza de una resolución pacífica de esta crisis. Estados Unidos había marcado en rojo el 16 de febrero, pero los ucranianos mantuvieron la calma en medio de la tormenta informativa sobre una escalada que no termina de llegar. De todas formas el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, reiteró que su país resistirá ante cualquier eventual invasión. Por su parte, Rusia anunció que retirará más tropas de la frontera con Ucrania, aunque tanto la OTAN como Washington insistieron en que no ven señales de esa reducción.

Una fiesta nacional

Zelenski, actor de profesión hasta que llegó al poder en 2019, echó mano de su ingenio para espantar el fantasma de la guerra y borrar cualquier sombra de pánico de las cabezas de sus conciudadanos. «Dicen que el 16 es el día de la invasión, pues lo convertiremos en el día de la unidad», dijo al instaurar la fiesta nacional por decreto hace apenas dos días.

Frente a la tricolor rusa, los ucranianos izaron en pueblos y ciudades, desde la frontera con Polonia al mar Negro, la bandera nacional azul y amarilla. En el Olímpico de Kiev, varios cientos de personas dieron la vuelta al estadio con una enseña nacional de 200 metros de largo al grito de: «¡Gloria a Ucrania! ¡Gloria a sus héroes!».

La plaza del Maidán, escenario en 2004 y 2014 de dos revoluciones democráticas, fue el corazón de la jornada. «Queremos mostrar que no tenemos miedo», comentó Ígor Smelianski, director general de Correos en Ucrania, cuya sede se encuentra en la misma plaza. Smelianski se mostró convencido de que «cuanto más unidos estén los ucranianos, más difícil será para aquellos que quieren atacar».

Zelenski abrió la jornada con buenos deseos, pero poco después tomó un avión para presidir las maniobras militares «Zametil-2022» que Ucrania lanzó la semana pasada en todo el territorio nacional. Los militares le mostraron el armamento moderno suministrado por Occidente como los misiles antitanques Javelin, los cohetes tierra-aire Stinger o los drones de asalto turcos Bayraktar. Y es que, pese a las noticias de Moscú de que parte de las unidades militares involucradas en maniobras cerca de la frontera ucraniana regresan a sus cuarteles, Zelenski no termina de creerlo.

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Los aliados occidentales, a la espera

Los países occidentales se mantienen prudentes frente al anuncio ruso de retirada. El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, indicó que de confirmarse ese escenario, sin que haya dudas, sería «una muestra de distensión». El jueves, los líderes de la Unión Europea (UE) se reunirán en Bruselas para tratar la situación en la frontera ucraniana.

El canciller alemán, Olaf Scholz, y el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, le exigieron el miércoles a Rusia que adopte «medidas reales de desescalada» para evitar el conflicto con Ucrania, y amenazaron a Moscú con sanciones. En una conversación telefónica, el presidente estadounidense y el canciller alemán coincidieron en que «Rusia debe tomar medidas reales de desescalada» y que «en caso de una nueva agresión militar contra la integridad territorial y la soberanía de Ucrania, Rusia debe esperar consecuencias extremadamente graves», escribió la cancillería alemana en un comunicado.

El primer ministro británico, Boris Johnson, y el secretario general de la ONU, António Guterres, se mostraron de acuerdo en que una invasión rusa de Ucrania tendría consecuencias «catastróficas» y de «largo alcance», en una conversación que mantuvieron este miércoles. En una reunión programada para abordar la escalada militar en el este de Europa, Johnson y Guterres subrayaron la «responsabilidad de los Estados de cumplir sus obligaciones bajo la Carta de las Naciones Unidas», informó un vocero de Downing Street.

Estados Unidos sigue hablando de la «amenaza rusa»

Biden indicó el martes por la noche que la retirada rusa «sería positiva» pero todavía debe ser verificada. Sin embargo, el mandatario demócrata le tendió la mano a Moscú declarándose abierto a la diplomacia, un anuncio aplaudido por el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov. «Que el presidente de Estados Unidos también haya expresado su disposición a unas negociaciones serias es algo positivo», planteó.

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Sin embargo, más tarde el jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, aseguró que «la amenaza de Rusia está ahí, es real». Entrevistado por el canal ABC, Blinken advirtió: «Lo que estamos viendo no es un retiro significativo. Por el contrario, seguimos viendo fuerzas, en particular fuerzas que serían la avanzada de una posible nueva agresión contra Ucrania, que siguen estando en la frontera».

Varias decenas de paracaidistas estadounidenses llegaron este miércoles al aeropuerto de Rzeszow, en Polonia, como parte de un despliegue destinado a reforzar a la OTAN en esta parte de Europa oriental, debido a las tensiones con Rusia. Contando estos refuerzos, Estados Unidos dispondrá de unos diez mil militares en Polonia, país miembro de la UE y de la OTAN.

Rusia finaliza ejercicios militares

El ministerio de Defensa de Rusia anunció que las unidades que concluyeron los ejercicios militares en la península ucraniana de Crimea, anexionada en 2014, regresan a sus cuarteles permanentes. Según la nota de prensa, difundida por las agencias rusas, un tren con armamento pesado ya cruzó el puente que une Crimea con Rusia continental.

Consultado sobre las predicciones de medios occidentales acerca de que Rusia iba a atacar a Ucrania en la madrugada del miércoles, el vocero de la presidencia rusa, Dmitri Peskov, respondió: «Honestamente, el carácter de cómo se desarrolla esta histeria occidental muestra que, seguramente, falta mucho para su culminación. La remisión no se produce de inmediato; tendremos que armarnos de paciencia».

La vocera del ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, fue aún más incisiva que su colega del Kremlin y optó por la burla. «Les pido a los medios de desinformación de Estados Unidos y el Reino Unido, como Bloomberg, The New York TimesThe Sun y otros, que publiquen el calendario de nuestras invasiones para el año próximo para que pueda planificar mis vacaciones«, escribió la diplomática en su canal de Telegram.

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