A pesar del anuncio, la OTAN insiste en que no ve señales de esa reducción, por lo que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, mantiene la presión sobre Moscú ante el riesgo de un ataque a la exrepública soviética, algo que sigue considerando «una gran posibilidad».

Rusia anunció este miércoles que retirará más tropas de la frontera con Ucrania, pero la OTAN insiste en que no ve señales de esa reducción, por lo que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, mantiene la presión sobre Moscú ante el riesgo de un ataque a la exrepública soviética, algo que sigue considerando «una gran posibilidad».

De hacerse efectivo, el inicio de la retirada de fuerzas rusas concentradas desde hace varios meses en las fronteras ucranianas «sería positivo», afirmó Biden en un breve discurso desde la Casa Blanca.

Este miércoles, el Ministerio de Defensa de Rusia publicó un video que muestra un tren lleno de vehículos blindados moviéndose a través de un puente que se aleja de Crimea, la península del Mar Negro que Rusia anexó a Ucrania en 2014.

El martes, el ministerio había informado el inicio de una retirada de tropas después de ejercicios militares cerca de Ucrania.

Sin embargo, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, enfrió cualquier expectativa en ese sentido al señalar que la organización militar no ve ninguna señal de que Moscú esté disminuyendo sus niveles de tropas en Ucrania y sus alrededores.

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Rusia concentró alrededor de 150.000 soldados -según estimaciones estadounidenses- al este, norte y sur de Ucrania, lo que generó preocupaciones occidentales de que estaba planeando un ataque.

Moscú niega tener tales planes y esta semana dijo que estaba retirando fuerzas y armas, sin proporcionar detalles al respecto.

Rusia insiste en defender su reclamo de seguridad nacional que gatilló la movilización de tropas: que Ucrania no se convierta en miembro de la OTAN, la alianza militar dirigida por las potencias occidentales que nació al principio de la Guerra Fría para contener la expansión del bloque soviético.

El martes, el presidente ruso, Vladimir Putin, confirmó la «retirada parcial de tropas», al asegurar que «por supuesto» Rusia no quiere la guerra y que está dispuesto a buscar soluciones con los países occidentales.

«Estamos listos para seguir trabajando juntos. Estamos listos para emprender el camino de las negociaciones», expresó Putin en una conferencia de prensa conjunta con el canciller alemán, Olaf Scholz, tras una reunión en Moscú.

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Scholz saludó el anuncio de esta retirada parcial como «una buena señal», y consideró que «hay suficientes bases de discusión» con Rusia «para que las cosas evolucionen positivamente», informó la agencia de noticias AFP.

El presidente francés, Emmanuel Macron, también calificó esto de «primera señal positiva», durante una conversación telefónica con Biden, al tiempo que coincidió con el jefe de la Casa Blanca en la necesidad de «verificar» este inicio de retirada, según París.

De su lado, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, también pidió el martes a su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, una «desescalada verificable, creíble y significativa», durante una conversación telefónica.

Rusia, que niega querer invadir Ucrania, deplora el rechazo de los países occidentales a sus principales demandas: el fin de la política de ampliación de la Alianza, el compromiso de no desplegar ofensivas armamentísticas cerca del territorio ruso y la retirada de la infraestructura de la OTAN de Europa del Este.

Desde la caída de la URSS, la OTAN se amplió por Europa del Este y los países bálticos, todos antiguos miembros del bloque soviético.

Actualmente, solo tres países fronterizos con Rusia no se han unido: Finlandia, Ucrania y Bielorrusia.

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