Queda en libertad por orden de la justicia Carola Rackete quien salvó a 40 migrantes con su barco

Carola Rackete, la capitana de la nave humanitaria Seawatch3, arrestada por entrar en territorio italiano con 40 migrantes a bordo y llevar a cabo una maniobra que desobedeció a las autoridades portuarias de Lampedusa, ha quedado en libertad. Los cargos que le imputaba la fiscalía de Agrigento de resistencia o violencia contra una nave de guerra han quedado desestimados. El ministro del Interior, Matteo Salvini, ha perdido así una importante batalla púbica para respaldar su política de puertos cerrados y criminalización de las ONG.

La jueza de Agrigento, Alessandra Vella, ordenó su libertad detención y rechazó los delitos que se le atribuían por saltarse el alto de la Guardia de Finanzas (una cuerpo policial similar a la Vigilancia Aduanera española) y golpear a una nave militar. La jueza, además, sostiene que actuó cumpliendo «un deber», el de salvar vidas en el mar.

«Para la justicia italiana ignorar las leyes y estrellar una patrullera de la Guardia de Fianzas no son razones suficientes para ir a la cárcel», dijo el presidente italiano Salvini. «Me avergüenzo de que se permita en este país que llegue el primer delincuente del extranjero, desobedezca las leyes y ponga en riesgo a los militares. Una pésima señal, señor juez», añadió.

La organización Sea Watch mostró su satisfacción por la liberación de Rackete: «Nos sentimos aliviados de que nuestra capitana haya quedado libre. No había ninguna razón para arrestarla porque solo defendía los derechos humanos en el mediterráneo». El llamado Decreto Seguridad Bis aprobado aprobado por el Gobierno de Italia establece que cualquier ONG que entre en aguas territoriales sin el permiso correspondiente puede ser multada con hasta 50.000 euros y 15 años de cárcel. Pero Rackete, mientras tronaban las amenazas de Matteo Salvini en todos los megáfonos de los que dispone el ministro del Interior, puso rumbo la semana pasada al puerto.
Rackete permaneció casi 72 horas horas en arresto domiciliario entre Lampedusa -custodiada por una señora de 74 años- y Agrigenteo. Italia decidió detenerla la madrugada del sábado después de que atracase la nave sin autorización en el puerto de la isla con 40 migrantes a bordo. Desde el Ministerio del Interior, tal y como anunció,Matteo Salvini, tenían preparado un decreto de expulsión para Rackete que no pudiese permanecer en Italia ni un minuto más de la cuenta si mañana queda en libertad.

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Rackete se ha convertido ya en el símbolo en torno al cual se divide Italia. La mitad del país considera, como el propio Salvini, que la capitana es una taxista de inmigrantes y que debe cumplir condena en una cárcel italiana. La otra parte la ha convertido en la imagen de la resistencia a la deriva xenófoba y autoritaria de un Estado que encarcela a quienes salvan vidas en el mar Mediterráneo y se plantea la construcción de muros en el norte del país.

La capitana, abrió un conflicto diplomático entre Italia y dos de sus socios comunitarios: Francia y Alemania. El presidente germano, Frank-Walter Steinmeier, se sumó a las críticas a la detención, una postura generalizada en gran parte de la sociedad. «Italia no es un país cualquiera. Italia está en el centro de la Unión Europea y, por tanto, podemos esperar que un país como Italia maneje el caso de una manera distinta». Las críticas de Steinmeier por la detención de Rackete se unen a las realizadas por la portavoz del Gobierno y por el ministro de Exteriores, Heiko Maas, quien dijo: «Desde nuestro punto de vista, tras el procedimiento legal debido, solo puede producirse la liberación de Carola Rackete. Eso es lo que le volveré a dejar claro a Italia».

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