Los republicanos le cierran la puerta a la reforma migratoria de Obama

En un nuevo embate contra una iniciativa de la Casa Blanca, la bancada republicana cerró la puerta a cualquier posibilidad de aprobar este año la ansiada reforma migratoria propuesta por el presidente estadounidense Barack Obama. La decisión fue comunicada por el líder de la Cámara de Representantes, John Boehner, quien rechazó llevar a votación el proyecto que permitiría legalizar a unas 11 millones de personas indocumentadas. »La idea de que vayamos a estudiar una propuesta de ley de 1300 páginas que nadie ha leído, que es lo que ya hizo el Senado, no va a suceder en la Cámara de Representantes», afirmó ayer Boehner en una conferencia de prensa dentro del Capitolio.

El líder republicano también dejó en claro que no tiene intenciones de participar en las conferencias organizadas para discutir de manera conjunta la reforma migratoria en el Senado, donde la iniciativa fue aprobada a fines de junio a cambio de fuertes y costosas condiciones en materia de seguridad.

Después del acuerdo en el Senado, la pelota quedó en manos de la Cámara de Representantes, donde los republicanos tienen mayoría. Pero las posibilidades de que el proyecto de la Casa Blanca sea aprobado en lo que resta del año son muy escasas, debido a que quedan muy pocos días laborables en el Capitolio hasta diciembre. En ese sentido, las palabras de Boehner dieron el portazo final a una posible sanción de la reforma. Su negativa a aprobarla se suma a lo que ya habían dicho dos congresistas republicanos, Mario Díaz-Balart, de Florida, y Kevin McCarthy, de California. Ambos habían advertido que ya no habría tiempo para discutir la nueva normativa y que probablemente debería ser tratada el año que viene.

Pocas horas antes de que Boehner mostrara su rechazo a la propuesta presidencial, Obama había pedido a los opositores que no pusieran palos en la rueda. »No hay razón para que los republicanos de la Cámara de Representantes sigan retrasando su postura sobre la reforma después de que se lograra un acuerdo bipartidista en el Senado», lanzó el mandatario en el marco de una reunión con líderes religiosos. La reforma migratoria es una de sus asignaturas pendientes. De hecho, Obama manifestó en reiteradas ocasiones su deseo de aprobar el texto antes de que finalice el año.

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Pero eso será prácticamente imposible. La minoría demócrata en la Cámara de Representantes, encabezada por Nancy Pelosi, cuenta con al menos 126 votos. Para que el proyecto avance, la bancada oficialista debería conseguir el apoyo de 118 republicanos. Les faltan 115, dado que apenas tres dieron su visto bueno. Se trata de Jeff Denham y David Vadalao, ambos de California, e Ileana Ros-Lehtinen, de Florida. De ese modo, la reforma quedaría postergada y podría ser votada hasta finales del próximo año, momento en el que vence su estatus parlamentario. Algunos demócratas resignados ya tienen la mira en las elecciones legislativas de noviembre de 2014, cuando se renueve el pleno de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.

El proyecto de reforma migratoria se titula »Seguridad Fronteriza, Oportunidad Económica y Ley de Modernización de Inmigración». De lograr su aprobación parlamentaria, otorgará la ciudadanía exclusivamente a aquellos inmigrantes que lo soliciten y que viven en el país desde el 31 de diciembre de 2011. Esto, siempre y cuando cumplan con otros requisitos, como pagar una multa de 1000 dólares, cancelar todos los impuestos atrasados, aprender inglés, no poseer antecedentes criminales y mantener un empleo estable.

La iniciativa tiene el apoyo de un amplio abanico de organizaciones, como Americas Voice. »El impulso por la reforma migratoria no puede morir porque es urgente y necesario», dijo ayer la asesora ejecutiva de la ONG, Maribel Hastings, quien a pesar de la oposición republicana mostró su optimismo respecto de la aprobación del proyecto. »Si finalmente no hubiese debate este año, tampoco implica necesariamente que haya muerto, porque todavía al presente Congreso le resta un año de vigencia en 2014 y, por lo tanto, hay posibilidades de avanzar», agregó.

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Desde el principio, la reforma migratoria provocó encendidas discusiones al interior de la bancada republicana. Apenas se conoció la letra de la iniciativa, el senador republicano Jeff Sessions, de Alabama, dijo que se trataba de una »amnistía encubierta» y aseguró que »estamos premiando a personas que violaron la ley», en referencia a los inmigrantes. En tanto, Marco Rubio, también republicano y uno de los autores del proyecto, le respondió que »amnistía es cuando se perdona algo». »Aquí hay consecuencias por haber violado la ley y se eliminan los incentivos para hacerlo nuevamente», agregó el congresista.

Menos hispanos con Obama

Mientras demócratas y republicanos discuten en el Capitolio por la reforma migratoria, una encuesta indicó que la aprobación del presidente de EE UU, Barack Obama, está en su nivel más bajo desde el inicio de su mandato. El sondeo fue realizado por la Universidad de Quinnipiac y revela un dato sorpresivo: el 47% de los hispanos –principal segmento de apoyo a Obama en las elecciones de 2008 y 2012– reprueba su gestión. La caída fue brutal: en 2011, el 70% de este sector social apoyaba al presidente estadounidense.

A nivel general, apenas un 39% de la población aprobó su administración, mientras que el 54% se pronunció en contra. La baja en la imagen presidencial comenzó a registrarse en octubre, cuando entró en vigor parte de la reforma sanitaria impulsada por el propio Obama. En ese momento, la popularidad del mandatario cayó 9 puntos porcentuales. Una disminución que los especialistas atribuyen a las complicaciones que sufrió el Obamacare a partir de su implementación: sobre todo, fallas técnicas en el portal web desde donde se realiza la inscripción al programa de seguros médicos.

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