La economía de Sinaloa en crisis por la caída del »Chapo» Guzmán

Durante 13 años, las autoridades mexicanas dijeron desconocer dónde se encontraba Joaquín »El Chapo» Guzmán, líder del cártel de Sinaloa, pero en los restaurantes de Culiacán todo el mundo sabía cuándo y con quiénes iba a llegar el capo del cártel de Sinaloa. No es para menos, el hombre más buscado por las autoridades mexicanas dejaba propinas de hasta 10 mil pesos (750 dólares) cada vez que visitaba alguno de esos lugares.

»Había toda una economía en torno al señor. Los albañiles, los choferes, su gente cercana, los restaurantes, los salones de fiesta, varios sectores se comenzarán a venir abajo en su economía, pues dependían directamente de Guzmán», dijo un empresario en declaraciones que publicó ayer el diario mexicano Reforma.

»El Chapo», líder de ese activo cártel de la droga, de 56 años, fue arrestado hace una semana en Mazatlán, una localidad turística de la costa del Pacífico, en el estado que da nombre a su organización.

Unos días antes había logrado escapar en Culiacán a través de una red de túneles subterráneos que se conectaban con la red de drenaje de esa ciudad, capital de Sinaloa, y que hizo construir como vía de escape.

»Llegaba con unos 60 custodios y hacía sacar los celulares a los parroquianos. Pero luego pagaba las cuentas de todos».
De acuerdo con el testimonio de hosteleros de Culiacán, »hasta 10 mil pesos daba el jefe a todos los meseros» como propina. »Nada excéntrico, sólo exigía que todo estuviera fresco», relató uno de los empleados. »El Chapo» tenía preferencia por platillos como langosta, camarones (gambas) y pulpo, así como los cortes de carne asada y ensaladas.

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Los escoltas del narcotraficante avisaban que iba a llegar »el jefe» y recomendaban a los comensales no usar los teléfonos móviles y retirarse del restaurante cuando estaba El Chapo. A cambio, él pagaba la cuenta de todos.

Según testigos citados por el sitio online del periódico mexicano, El Chapo solía llegar acompañado por un pequeño batallón de unos 60 pistoleros, pero primero enviaba una avanzada que avisaba al comercio y le preparaba un lugar especial.

»Hasta las autoridades van a tener faltantes. Guzmán repartía el dinero a todo mundo», señaló el empresario entrevistado por el diario. »Era muy amable, generalmente pedía los espacios privados, comía con su gente cercana y no duraba más de dos horas en el lugar», agregó un empleado.

La detención de Guzmán se hizo sin disparos en un departamento de Mazatlán cuando estaba con su esposa –una ex reina de belleza–, sus hijas gemelas de dos años, dos empleadas y un guardaespaldas.

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Cuatro días después del arresto, al menos 1000 personas marcharon por calles de Culiacán y Guamúchil, en Sinaloa, para pedir su liberación y que no fuera extraditado a EE UU.

Los trabajadores de los restaurantes no fueron ajenos a esta manifestación, ya que dijeron lamentar la captura del capo porque afirman que desde que lo detuvieron »no ha venido su gente» y dejaron de percibir esos ingresos extra.

Como reacción, el fin de semana se hizo una »contramarcha» a favor de la »dignidad», la paz y la legalidad en Sinaloa, pero sólo congregó a un centenar de personas.

El Chapo, considerado el narcotraficante más poderoso del mundo, se fugó en 2001 en un carrito de lavandería de la cárcel de máxima seguridad de Puente Grande, en el noroccidental estado de Jalisco, con la complicidad de custodios y directivos del penal.

El detalle

Dependencia. »Había toda una economía en torno al señor. Los albañiles, los choferes, su gente cercana, los restaurantes, los salones de fiesta, varios sectores se comenzarán a venir abajo en su economía, pues dependían directamente del Chapo Guzmán.»

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