La batalla por Madrid: ¿Inicio del fin o recomposición de la hegemonía conservadora?

De la misma forma, un triunfo en el Ayuntamiento de Madrid y la posibilidad de acuerdo con la fuerza emergente de centroderecha Ciudadanos, abre una vía de renovación para la hegemonía liberal-conservadora de cara a los comicios generales de fin de año.

La actual candidata del PP a la alcaldía, Esperanza Aguirre, incluso podría jugarse algo mucho más grande en los comicios del 24 de mayo.

En caso de resultar vencedora en un escenario general de retroceso de los conservadores, Aguirre buscará arrebatarle el liderazgo a Rajoy para competir por La Moncloa, de acuerdo con fuentes partidarias citadas por el diario El Confidencial.

El pulso por la capital se presenta como clave. Las últimas encuestas apuntan a un empate técnico entre Aguirre y Manuela Carmena, quien encabeza la lista de la coalición de izquierda »Ahora Madrid», respaldada por la fuerza antineoliberal Podemos.

Aguirre obtendría un 29,7% de los votos y 19 concejales, mientras Carmena conseguiría un 27,8% de los votos y 17 concejales, según un sondeo publicado el domingo por el diario El País.

    Por su parte, el Partido Socialista (PSOE) -actualmente segunda fuerza- se vería desplazado al tercer lugar, y Ciudadanos entraría con 10 concejales al ayuntamiento

Hace diez días, la candidata del PP acariciaba la victoria con una holgada ventaja de 10,3%, distancia que ahora recortada a 1,9%.

Por su parte, el Partido Socialista (PSOE) -actualmente segunda fuerza- se vería desplazado al tercer lugar, y Ciudadanos entraría con 10 concejales al ayuntamiento.

Así, el PP, que gobernó Madrid durante los últimos 24 años, se encuentra amenazado en su feudo más importante y centro de poder e influencia sobre el resto de España.

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La propia Esperanza Aguirre se mostró »preocupada» ante esta encuesta del instituto Metroscopia, publicada por El País, que sitúa a Carmena pisándole los tobillos.

La libertad »está en peligro si gana Podemos», dijo el lunes, agitando el fantasma del miedo al cambio que representa el partido de Pablo Iglesias.

Pero la estrategia de Aguirre no parece la más acertada a juzgar por los analistas de Metroscopia, quienes señalaron que su drástico retroceso se debe a que centró su discurso en el enfrentamiento con sus adversarios.

En cambio, Carmena, una ex jueza mucho menos conocida para el electorado, logró capitalizar la campaña en el contacto directo con los votantes, puesto que »cuantos más electores la conocen más optan por votarla», dicen los analistas.

Conocida por ser una dirigente ultraconservadora con un estilo singular, directo y sin miedo al ridículo, Aguirre consiguió salir ilesa de los variados escándalos de corrupción que salpican al PP.

Nada parece afectarla, ni la trama de corrupción »Gürtel» ni la »Operación Púnica», relacionadas ambas con el pago de comisiones a cambio de contratos públicos a nivel municipal y regional, y en las que están imputadas personas de su máxima confianza.
Tampoco la incomoda el caso de una empresa pública que pagó 5 millones de euros a asesores cuando ella era presidenta de la comunidad de Madrid (2003-2012) o el de las »tarjetas black» de los directivos de la entidad Bankia.

»Tiene una trayectoria siniestra: comenzó con el ‘Tamayazo’ -caso de traición de dos diputados socialistas que permitió gobernar- continuó con Gürtel, Bárcenas, Blesa, Bankia… No debería usted pedir el voto, debería pedir perdón», le espetó el candidato del PSOE, Antonio Miguel Carmona, en un duro debate televisivo de campaña.

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El PP construyó su hegemonía en Madrid -una de las comunidades más ricas de España- aglutinando el voto liberal de centro y el ultraconservador; y se mantuvo gracias a la ausencia de proyectos alternativos capaces de aglutinar a la izquierda.

Para lograrlo, Aguirre contó en el pasado con el ex alcalde Alberto Ruiz Gallardón como socio liberal.

Ahora ese rol lo pretende ejercer la candidata del PP a la comunidad, Cristina Cifuentes, una mujer de 50 años que luce tatuajes, progresista respecto al aborto y el matrimonio gay, pero de »mano dura» frente a los desbordes de la protesta social.

Sin embargo, el voto joven y de centro derecha más que con el PP parece identificarse con el partido Ciudadanos, del catalán Albert Rivera.

Frente a esta panorama y con unas encuesta que coinciden en que el PP deberá buscar acuerdos para gobernar, Aguirre se distanció de la cúpula del PP que presenta a Ciudadanos como una amenaza, y elogió al partido que ella ya bautizó como el »Podemos bueno».

La candidata de Ciudadanos a la alcaldía de Madrid, Begoña Villacís, dijo hoy en un encuentro digital con lectores del diario El País que no gobernará con Aguirre, aunque esto no significa que termine apoyando su investidura.

La llave la tendrán el 30% de indecisos y lo que ocurra en Madrid tendrá consecuencias, ya se de ruptura con los poderes hegemónicos o de reconstrucción, sobre otras alianzas.

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