Irán va a las urnas para elegir al sucesor de Ahmadinejad

Con apenas ocho postulantes aprobados, las elecciones del viernes 14 de junio serán las más restringidas de la historia de la República Islámica desde su implantación en 1979, con sólo un sector -el más cercano al líder supremo- con fuerza para ganar los comicios y los restantes excluidos o relegados.

Las elecciones concitan gran interés internacional, no sólo por el peso específico del país sino además por las implicancias que el cambio de mando podría tener sobre el diferendo entre Teherán y potencias occidentales por su programa nuclear, que según Irán no tiene en absoluto los fines militares que denuncian sus críticos.

La lista final de candidatos -seleccionada por un cuerpo de clérigos no electos de entre casi 700 aspirantes- incluyó a dos políticos que están acusados por la Justicia argentina por la voladura de la AMIA y, en un hecho que tuvo gran impacto dentro de Irán, excluyó al consuegro y delfín de Ahmadinejad.

El ayatollah Ali Jamenei, quien históricamente se mantuvo al margen o más bien por encima de la política electoralista, ya dijo que no apoya a ningún candidato en especial.

Sin embargo, muchos analistas iraníes y extranjeros consideran como favorito al candidato probablemente más cercano al ayatollah, el conservador Said Jalili, actual secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y principal negociador internacional del país en materia nuclear.

Entre los conservadores figuran también dos influyentes políticos con más experiencia que Jalili y acusados en la causa AMIA, Mohsen Rezaei, ex comandante del Cuerpo de Guardianes de la Revolución y actual secretario del Consejo del Discernimiento, y Ali Akbar Velayati, asesor del líder supremo y ex canciller.

LEÉR MÁS  Rusia registra récord diario de muertes por coronavirus

Los demás candidatos serán los también conservadores Mohamad Bagher Qalibaf, alcalde de Teherán, y el parlamentario Gholam Ali Hadad Adel, y finalmente los independientes Hasan Rohani y Mohamad Reza Aref -considerados reformistas moderados- y Mohamad Qarazi, quien ejerció cargos públicos con distintas administraciones.

Los dos principales opositores a la línea que sigue el líder supremo, el ex presidente reformista moderado Akbar Hashemi Rafsanjani y el nacionalista conservador y liberal en cuestiones sociales Esfandiar Rahim Mashaei, asesor de Ahmadinejad y suegro del hijo del actual mandatario, fueron descalificados.

La exclusión de Rafsanjani y de Mashaei supuso un paso más en el camino de los conservadores hacia la reducción de la base del régimen teocrático y también conlleva el riesgo de fuertes protestas de los sectores excluidos.

Dada la escasa popularidad de los candidatos independientes, la lista de elegidos prácticamente allana el camino a los conservadores para reemplazar a Ahmadinejad.

La elección de cualquiera de ellos crearía un frente sin fisuras entre los religiosos gobernantes y la Presidencia luego de años turbulentos en los que Ahmadinejad desafió, sin suerte, los vastos poderes que el estamento clerical posee para tomar las decisiones más importantes y fijar las distintas políticas nacionales.

La lista de candidatos aprobada también dejó al margen a la mayoría de las voces moderadas y opositoras justo cuando Irán enfrenta desafíos importantes como las sanciones internacionales y las conversaciones con potencias mundiales sobre su polémico programa atómico.

Aunque no se espera que las elecciones cambien la postura de Irán sobre su programa atómico -Teherán afirma que tiene fines pacíficos ajustados al Tratado de No Proliferación Nuclear, del cual es firmante- podrían abrir una oportunidad para relanzar las estancadas negociaciones con Estados Unidos y otras naciones.

LEÉR MÁS  Por el coronavirus, Francia registra un salto récord de desempleo del 22,6%

En Irán, el presidente es la autoridad estatal de mayor poder luego del líder supremo, y fija y dirige los marcos generales de la política económica y otras cuestiones oficiales.

Pero las grandes decisiones y nombramientos, desde la política exterior a las prioridades militares, incluyendo las negociaciones nucleares, son potestad exclusiva del estamento clerical, del cual Jamenei es la cabeza.

Es posible entonces, según muchos analistas, que los ayatollahs quieran evitar cualquier progreso en las negociaciones hasta que Ahmadinejad haya abandonado el poder, para que no pueda reivindicarlo como un logro político.

Aunque muy debilitado, el actual mandatario tiene munición política de reserva, sobre todo por la gran aprobación con la que cuenta entre millones de integrantes de las clases populares del interior del país gracias a su política económica de subsidios, planes de vivienda e inversión pública en zonas desfavorecidas.

Ahmadinejad ganó los comicios de 2005 y 2009, pero no puede postularse en estas elecciones porque la Constitución impide más de dos mandatos seguidos. Sin embargo, sí podría volver a candidatearse en 2017.

Las autoridades dijeron que más de cincuenta millones de ciudadanos, las dos terceras partes de la población, están convocados a votar en estas elecciones presidenciales.

La campaña, hasta ahora, se vio mayormente ceñida a los medios de comunicación, y en Teherán no es fácil encontrar carteles u otro tipo de propaganda electoral de los candidatos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here