Grecia: Se agrava la crisis por el cierre de la televisión pública

La decisión del primer ministro conservador, Antonis Samaras, de cerrar por decreto la televisión pública ERT generó críticas internas y externas y diferencias en la coalición que integran su partido Nueva Democracia (ND), el socialista Pasok y la Izquierda Democrática (ID).

El líder de ID, Fotis Kuvelis, anunció que en la reunión celebrada hoy en Atenas no se llegó a un acuerdo, pero no aclaró si su partido abandona la coalición, informó la agencia de noticias EFE.

El jefe del Pasok, Evangelos Venizelos, admitió por su parte el fracaso de la negociación en torno a ERT, pero dejó entrever que pese a todo considera mejor permanecer en el gobierno.

»¿Qué es mejor para los trabajadores de ERT, que se disuelva el Parlamento o que se renegocie el tratado de coalición?», planteó Venizelos en una declaración ante la prensa antes de reunirse de urgencia con su grupo parlamentario.

El dirigente socialista invitó a ID a permanecer en el gobierno griego y a seguir luchando conjuntamente por una reestructuración de las reglas de la coalición.

Tanto Venizelos como Kuvelis responsabilizaron al primer ministro del fracaso por no aceptar su exigencia de cumplir una orden emitida esta semana por el tribunal supremo administrativo de restablecer inmediatamente la señal de ERT y hacer una reestructuración a partir del ente existente.

Kuvelis acusó a Samaras de desoír a conciencia la orden del tribunal y de no haber respetado con ello el orden democrático.

Su partido había presentado una alternativa que contemplaba una reestructuración de ERT, manteniendo por un tiempo limitado a todos los trabajadores, iniciativa rechazada por Samaras.

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El premier, por su parte, reconoció también el fracaso de las negociaciones con sus socios de coalición sobre el cierre de la ERT, pero subrayó la necesidad de seguir adelante con el gobierno y las reformas.

»El Gobierno ha sido elegido por cuatro años y debe continuar por ese tiempo. Eso haremos», dijo Samaras en una declaración televisada, en la que insistió en que Grecia está empezando a salir de la crisis, y ha recuperado la confianza de los mercados.

Un abandono de ID de la coalición no haría caer automáticamente al gobierno griego, debido a que los conservadores de ND y los socialdemócratas de Pasok cuentan con 153 diputados, dos por encima de la mayoría absoluta.

Sin embargo, el apoyo de la izquierda dio hasta ahora al Ejecutivo una estabilidad clave en épocas de reformas.

Para mañana están previstas una serie de reuniones clave para abordar la crisis política. Será crucial la que mantenga el grupo parlamentario de la ID que analizará los pasos a seguir.

El 11 de junio pasado, en virtud de un decreto emitido el día anterior, el premier griego ordenó el cierre de ERT y el despido de sus 2.500 empleados con el argumento de que era necesario reemplazar el ente por otro más eficiente y menos costoso.

La radio y el canal dejaron de transmitir esa misma noche por primera vez desde su creación en 1938, pero un grupo de trabajadores tomó el edificio del organismo estatal en Atenas y logró seguir emitiendo por satélite gracias a la solidaridad de colegas europeos.

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El lunes pasado, el máximo tribunal administrativo de Grecia ordenó mediante una medida cautelar el restablecimiento inmediato de la señal de la radiotelevisión pública »hasta que haya una nueva televisión pública operativa».

Pero Samaras persistió en su decisión, ignorando la medida judicial y las críticas de sus socios de coalición, así como la recomendación expresa de la Comisión Europea de acatar la orden cautelar dictada por el tribunal griego.

Los despidos de empleados públicos -como los de ERT- son parte de lo exigido a Atenas por sus prestamistas de la Unión Europea (UE), el Banco Central Europeo y el FMI, que en 2010 aprobaron darle a Gracia 270.000 millones de euros para evitar la quiebra de sus bancos y, por ende, de la gran banca europea.

A cambio, le exigieron salvajes ajustes, entre ellos, el despido de 2.000 funcionarios o empleados públicos hasta finales de julio próximo, sobre un total de 15.000 hasta finales del año próximo.

Por todo esto, la administración pública griega no podrá evitar los masivos despidos, por lo que el futuro del gobierno es sombrío.

 

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