Estados Unidos espía en México con el consentimiento del gobierno

El gobierno mexicano del ex presidente Felipe Calderón acordó con Estados Unidos el montaje de un sistema de intercepción de comunicaciones telefónicas e informáticas para que la CIA y la NSA estadounidenses pudieran espiar a sus propios ciudadanos. Horas después de que la denuncia estallara y todos los partidos le reclamaran al presidente actual, Enrique Peña Nieto, que exigiera urgentes explicaciones, el vocero del Gabinete de Seguridad Nacional, Eduardo Sánchez Hernández confirmaba la revelación del diario Excélsior y decía que la Procuraduría General de la República ya tiene una investigación en curso. Ayer, todos los países de la región espiados por EE UU, incluyendo a sus principales aliados, reaccionaron con energía.

Si bien la denuncia apuntó directamente al conservador Calderón, Peña Nieto no quedó libre de responsabilidades, porque el 22 de abril pasado, cinco meses después de haber asumido, el líder del Partido Revolucionario Institucional (PRI) renovó el contrato que su antecesor había firmado en febrero de 2007, momento en el que el Departamento de Estado estadounidense instaló en México el sistema de intercepción de comunicaciones que permite la recepción, procesamiento, análisis y almacenamiento de llamadas telefónicas a escala nacional. Esta red permite, además, espiar a través de Internet a los mexicanos, valiéndose de la revisión de sus conversaciones por chat, correo electrónico y voz sobre IP.

Según el contrato suscripto entre ambos países, la firma Verint Systems vendió equipos de espionaje al Washington por un valor de tres millones de dólares, que en realidad estaban destinados a México. Se trataba de »apoyar el combate al narcotráfico en el contexto de la llamada Iniciativa Mérida», suscrita por ambos países para brindar recursos a México.

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Excélsior recordó que, en su primera denuncia, el topo de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA) Edward Snowden había asegurado al diario británico The Guardian que los equipos con los que Estados Unidos espía a sus ciudadanos »vienen de un contrato firmado con Verint Systems».

Esos equipos permiten interceptar las llamadas de destino de todas las redes, públicas y privadas, que operan en México, y almacena hasta 25 mil horas. Tiene la capacidad de recoger, monitorear y registrar 60 llamadas simultáneas y mapearlas en décimas de segundos. Con la actualización previa a la firmada en abril por Peña Nieto, EE UU se había asegurado un notable enriquecimiento del sistema. »Según un documento del Departamento de Estado de Estados Unidos, cuya copia tiene este diario –dijo ayer Excélsior–, en esa fecha se aumentó el número de ‘estaciones de escucha’, de 30 a 107», que fueron distribuidas en todo el territorio nacional mexicano.

Gobiernos latinoamericanos de todos los tintes se unieron ayer para pedirle al presidente Barack Obama que explique los verdaderos alcances de la red de espionaje que puso en marcha en esta región. Desde países amigos, como Chile y Colombia, hasta sus críticos acérrimos, como Ecuador y Venezuela, pasando por Brasil, Costa Rica y El Salvador, los respectivos presidentes tomaron nota de las reacciones del grueso de la dirigencia política regional. En el caso específico de Colombia, el mayor aliada sudamericano de la Casa Blanca, el embajador en Bogotá, Peter Michael McKinley, reaccionó rápidamente para dar la misma respuesta que sus pares dieron a los gobiernos europeos: »Mi país responderá por los canales diplomáticos.» «

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Ansa y Efe

Tibia reacción del gobierno de brasil

El canciller brasileño Antonio Patriota dijo ayer en una audiencia pública en el Senado que el gobierno de EE UU negó que hubiese instalado una »base espía» en Brasilia. Minutos antes, frente a la misma audiencia, el ministro de Defensa, Celso Amorim, se referió al tema limitándose a decir que el sistema brasileño de defensa cibernética es vulnerable: »No estamos ni siquiera en la adolescencia, sino en la infancia, hay vulnerabilidades.» Amorim agregó que en ese rubro Brasil tiene un desarrollo de apenas un cuarto el de países desarrollados, como Gran Bretaña.

A su turno, Patriota elogió la »buena disposición al diálogo» que tiene el embajador de EE UU, Thomas Shannon, y señaló que el diplomático le había negado que »su país haya tenido una base de espionaje en Brasilia». De todos modos, señaló que »las aclaraciones no son suficientes», por lo que anticipó que Brasil »irá más allá de la protesta inicial», denunciando el caso ante las Naciones Unidas. Además, señaló que Brasil »no excluye la hipótesis» de interrogar al topo estadounidense Edward Snowden en otro país.

Ansa

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