Paz Esteban era la principal señalada tras destaparse el informe de un grupo de investigadores canadienses sobre el espionaje a más de 60 políticos independentistas, por el que la funcionaria debió comparecer ante el Congreso.

La directora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) de España, Paz Esteban, fue destituida este martes tras el escándalo desatado en el país por un espionaje a los teléfonos celulares del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y varios líderes independentistas catalanes, entre otros.

Esteban era la principal señalada tras destaparse el informe de un grupo de investigadores canadienses sobre el espionaje a más de 60 políticos independentistas, por el que la funcionaria debió comparecer ante el Congreso, en una reunión que se celebró a puerta cerrada y en la que reconoció la participación del CNI en el hecho.

Por este caso, el independentismo catalán, clave para la estabilidad parlamentaria del Gobierno socialista de Sánchez, había exigido que se deslindaran responsabilidades, y Esteban se convierte en la primera víctima del escándalo.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, informó de la decisión en una rueda de prensa en la que también defendió «el gran prestigio internacional» de la inteligencia española por su lucha contra el extremismo y reivindicó la trayectoria de Esteban, sin explicar los motivos de su destitución.

Los piratas informáticos extrajeron del teléfono del jefe del Gobierno una enorme cantidad de información: 2,6 gigas en la primera intrusión y 130 megabites en la segunda

«Puede haber fallos, en España y en todos los países del mundo. Por eso es tan importante que no bajemos nunca la guardia» dijo, e impulsó el reforzamiento del CNI y su modernización, informó la agencia de noticias AFP.

El CNI depende del ministerio de Robles, por lo que su intervención constituye un mensaje político claro para los que pedían también su dimisión, ya que la ministra sigue en su puesto con todo el apoyo de Sánchez, mientras el reemplazo de Esteban cae en una persona de su confianza, la secretaria de Estado de Defensa, Esperanza Casteleiro.

La denuncia de espionaje a los líderes independentistas y el hallazgo posterior de los ataques a los teléfonos celulares de los miembros del Gobierno tensó como pocas veces en el actual parlamento la relación entre el Ejecutivo y sus socios catalanes, en especial Izquierda Republicana de Cataluña (ERC), que exigió dimisiones al más alto nivel.

El caso explotó el 18 de abril, cuando Citizen Lab, un proyecto de ciberseguridad de la Universidad de Toronto, hizo público un informe que identificaba a más de 60 personas de la órbita independentista catalana que habrían tenido sus teléfonos celulares infectados entre 2017 y 2020 con un software israelí llamado Pegasus.

El escándalo también abrió una nueva grieta en la coalición de Gobierno.

El lunes de la semana pasada, el Gobierno presentó una denuncia por escuchas «ilegales» y «externas» contra el presidente y la ministra de Defensa a través del programa informático israelí, intromisión que permitió el robo de «gran cantidad de información».

De acuerdo con la denuncia presentada por el Gobierno ante la Justicia, las intrusiones se produjeron en mayo y junio de 2021, en el teléfono celular de Sánchez, y en esta última fecha en el de Robles.

Los piratas informáticos extrajeron del teléfono del jefe del Gobierno una enorme cantidad de información: 2,6 gigas en la primera intrusión y 130 megabites en la segunda, mientras en el aparato de la titular de Defensa el robo fue menor, unos 9 megas.

De acuerdo con la denuncia presentada por el Gobierno ante la Justicia, las intrusiones se produjeron en mayo y junio de 2021, en el teléfono celular de Sánchez, y en esta última fecha en el de Robles

El Gobierno desconoce cuál fue la información robada y su grado de sensibilidad, pero se trata, en ambos casos, de las líneas institucionales, no privadas.

La intención del Ejecutivo de que la salida de Esteban ponga fin a la crisis del caso Pegasus y funcione como cortafuegos de un incendio que sacudió la política española en las últimas semanas .

Sin embargo, la destitución de Esteban no aplacó a los independentistas catalanes.

«No es suficiente», dijo a la prensa Patricia Plaja, portavoz del Gobierno catalán, que reclamó en días pasados la dimisión de Robles.

«Sánchez consuma el esperpento y ofrece la cabeza de la directora del CNI a los independentistas, debilitando una vez más al Estado para buscar su supervivencia», aseguró en Twitter Alberto Núñez Feijóo, líder del primer partido de la oposición, el conservador Partido Popular (PP).

En paralelo, el presidente del ERC, Oriol Junqueras, dijo en una entrevista a la prensa española hoy: «Estamos aquí para ayudar si se asumen responsabilidades y no vuelve a ocurrir».

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