Campaña mediática contra la Ley de Medios de Ecuador

La Asamblea Legislativa de Ecuador aprobó el 14 de junio, la Ley Orgánica de Comunicación que entró en vigencia este martes.

Con 119 artículos y 22 disposiciones transitorias, de modo similar que la Ley de Medios argentina, la versión ecuatoriana establece primordialmente que la comunicación es un servicio público. En este sentido, plantea revertir las frecuencias ilegalmente conseguidas y redistribuirlas, genera además el principio de responsabilidad ulterior, prohíbe la censura previa y sanciona el linchamiento mediático.

La democratización de las frecuencias, acumuladas en la actualidad en más de un 90 por ciento en manos privadas, establece que un 34 por ciento serán asignadas a medios comunitarios, un 33 por ciento a medios públicos y un 33 por ciento a medios privados.

Esta nueva visión sobre la comunicación que impulsa el gobierno de Rafael Correa, busca beneficiar los intereses del pueblo ecuatoriano y afecta directamente los intereses de los empresarios del sector, quienes hoy concentran en pocas manos el mercado mediático.

Es por ello que cadenas como la CNN largaron una fuerte campaña para demonizar la Ley descalificándola y brindando información errónea o fuera de contexto. En este sentido, la tratan, por ejemplo, de »Ley mordaza».

La operativa recuerda y es comparable a la que los medios hegemónicos, con el Grupo Clarín como máximo exponente, realizó con la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que impulsó Néstor Kirchner en nuestro país y se aprobó en 2009.

Saltan en el recuerdo los spots de aquél entonces del Grupo Clarín que decían que la señal de cable de noticias, »TN puede desaparecer».

En nuestro país, los frenos a la Ley de Medios, no sólo se vieron en las intensas campañas en contra, sino que además, los intereses corporativos contaron con el apoyo de jueces que han aceptado medidas cautelares para frenar los artículos que obligan a la desinversión de aquellas empresas que exceden la cantidad de licencias permitidas y que ostentan una posición oligopólica del mercado.

Restará ver qué sucede en Ecuador y de qué manera juegan las presiones de los grupos empresariales que priorizan, por sobre la virtud de comunicar y brindar información, el interés lucrativo y la operación con fines políticos.

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