Tumores benignos y malignos: ¿qué son y cómo se tratan?

En nuestro país el cáncer de mama es el tumor maligno con más casos detectados en 2018. No todos los tumores son malos ni operables.

A menudo escuchamos hablar sobre tumores, pero ¿son todos iguales?. ¿Qué diferencia hay entre los tumores benignos y malignos?. ¿Son todos operables?. La Asociación Argentina de Cirugía responde a las preguntas más frecuentes sobre este tema.

¿Qué son los tumores?

La palabra proviene del latín tumor-~oris “hinchazón”. También conocidos como neoplasias, son una masa anormal de tejido, que va creciendo de forma descontrolada. Esto se debe a la multiplicación de algunas células, que no mueren cuando deberían. Como consecuencia, se forma una masa distinta en el tejido corporal normal. Pueden ser benignos o malignos.

¿Todo tumor es algo malo?

No. Hay tumores benignos que no modifican su tamaño y permanecen iguales durante toda la vida. Los tumores benignos también pueden crecer en su tamaño, lo cual no significa que se hayan transformado en malignos. Todo va a depender del tipo de células que forman el tumor.

¿Qué significa que tengo un tumor benigno?

Los tumores benignos no crecen deliberadamente y sin control, tampoco invaden los tejidos adyacentes, es decir, que pueden ser controlados de forma gradual. Este tipo de tumores no son cancerígenos, pero dependiendo de las zonas donde se ubican pueden ocasionar problemas de compresión de algunas estructuras, glándulas y nervios, lo cual se resuelve con cirugía. Muy pocos tumores benignos pueden degenerar sus células y presentar una trasformación cancerosa.

¿Los tumores benignos pueden desaparecer?

Si. En algunas ocasiones los tumores benignos inflamatorios (ejemplo: quistes sebáceos, abcesos, etcétera) pueden desaparecer espontáneamente o con tratamiento tales como cirugía o medicamentos.

¿Los tumores benignos deben ser operados?

Depende de la ubicación y de la morbilidad de la cirugía, algunos tumores benignos se operan. En general los tumores benignos de la piel muchas veces son operados por una cuestión estética o cuando comprimen estructuras nerviosas o anatómicas importantes. Cuando no tiene ningún riesgo de transformación cancerosa o están ubicados en órganos profundos, que implican una gran cirugía que pueden traer complicaciones de importancia e incluso riesgo de vida para el paciente, suelen ser controlados con estudios por imágenes.

Tumores malignos

Datos estadísticos de Argentina

En nuestro país, según el Observatorio Global de Cáncer de la OMS, el cáncer de mama es el que presenta mayor magnitud en cuanto a ocurrencia. En 2018 se reportaron más de 21.000 casos. Mientras que en cáncer colorrectal, en ambos sexos, se estimaron 15.692 nuevos casos, concentrando el 13% del total de los tumores. Y para los varones, la mayor incidencia está dada por el cáncer de próstata, con una ocurrencia de más de 11.000 casos anuales.

¿Que son los tumores malignos?

Los tumores malignos son también conocidos como cáncer. Cuando un tumor es maligno el crecimiento de las células se produce en forma descontrolada y desordenada y tiene capacidad de invadir o infiltrarse en estructuras vecinas o bien propagarse a través de la sangre, los ganglios linfáticos y de formar nuevos tumores en otros órganos, lo que se denomina metástasis. Cuando se presenta esta situación se denomina cáncer metastásico.

No obstante, es posible evitar llegar a este tipo de situaciones. Los tumores se pueden diagnosticar en forma temprana con adecuados métodos de prevención, cuando todavía pueden ser localizados y así llegar a la curación con tratamiento.

Los tratamientos van a depender del grado de evolución del cáncer (también conocido como estadio) y pueden consistir en cirugía, tratamiento con drogas (conocido como quimioterapia) o radioterapia (conocido como rayos). En ocasiones se puede utilizar una combinación de los anteriores.

¿El tratamiento de los tumores malignos puede afectar la calidad de vida?

Si. Sin embargo, en la actualidad, todos los tratamientos ya sea con cirugía o con drogas, tienden a brindar buena calidad de vida y poca morbilidad para los pacientes que lo realizan. Dependiendo del sitio y el tipo de tumor, todos los esfuerzos de los médicos están orientados a que el paciente, luego de completar el tratamiento, logre una calidad de vida cercana a la normal.

(*) Miembro de la Asociación Argentina de Cirugía. Jefe Departamento Cirugía Abdominal y Proctología Instituto Ángel Roffo.

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