Las zonas “olvidadas” del cuerpo que también deben ser protegidas del sol

Cuero cabelludo, nuca y orejas son áreas que suelen descuidarse, lo que eleva el riesgo de sufrir daños.

La conciencia en la población sobre los daños que puede provocar la exposición al sol sin protección está en ascenso. Según la encuesta realizada por la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) en el marco de la Campaña Nacional de Prevención de Cáncer de Piel, el porcentaje de participantes que se cuida del sol aumentó 8 puntos en los últimos 5 años. Pero queda mucho camino por delante: todavía son muy pocos los que cumplen con todas las recomendaciones (horario, uso de gorra, mantenerse a la sombra y protector) y especialistas llaman la atención sobre zonas «olvidadas» que también deben ser protegidas para evitar el cáncer​ de piel.

«Hay muchas personas que cuidan únicamente el rostro para evitar el envejecimiento, pero hay zonas que descuidan. En los varones hay muchos tumores que se ven en las orejas, en el cuero cabelludo, sobre todo en aquellos que tienen alopecía. No usan gorro, no están acostumbrados a ponerse protector. Son áreas que quedan desprotegidas y es donde después más tumores vemos”, decía  Ana Tettamanti, integrante de la la SAD y docente de la cátedra de dermatología de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de La Plata, al presentar el balance de la campaña.

Acuerda la médica dermatóloga Vanina Gegdyszman: «Es increíble que, al hablar de cáncer de piel, a muchas personas les sorprenda que puede afectar la piel de la cabeza (cuero cabelludo, nuca y orejas)». Y añade: «Hay que tener en cuenta que el cuero cabelludo es una zona del cuerpo muy propensa a las quemaduras solares, está directamente expuesto a los rayos ultravioleta y la realidad es que, por lo general, no se revisa con regularidad».

Según Gegdyszman, las estadísticas muestran que prácticamenteuna de cada 10 muertes por melanoma -el tipo más agresivo de cáncer de piel- tienen como localización el cuero cabelludo. «De la misma manera, son los de peor pronóstico, no solo por llegar tarde a su diagnóstico, sino por su incidencia de metástasis al cerebro.»

Gegdyszman, que forma parte del equipo de dermatología del Sanatorio Caseros, subraya que se es clave desterrar el mito de que el pelo protege por completo al cuero cabelludo. «Los rayos ultravioletas son tan fuertes como para alcanzarlo, especialmente si hay peinados con raya al medio, de costado, el cabello es más fino o en presencia de alopecía», precisa.

En las personas que presentan caída de pelo -como la alopecia areata o androgénica-, la cabeza está más expuesta que lo habitual.»Hay que tener en cuenta que muchas enfermedades se ponen en evidencia a partir de la pérdida de pelo o con su propio avance», señala la médica y advierte que las personas en tratamiento con quimioterapia deben extremar los cuidados.

Al momento de elegir el protector solar, aconseja inclinarse por los de base acuosa, que a futuro no desencadenan seborrea en el cuero cabelludo.

Mientras que a las personas con pelo largo recomienda peinarse con el cabello recogido hacia atrás (colita o rodete), usar sombrero de ala ancha y evitar el sol entre las 10 y las 16. Esos últimos consejos también aplican a toda la población.

Cubrir la cabeza con métodos de barrera, ya sea gorros, sombreros o pañuelos y sombrillas, es una medida económica y efectiva de prevenir el cáncer de piel en esa zona. Mientras que el protector debe aplicarse hasta la línea del cabello, sin dejar ninguna zona desprotegida (orejas, cuello). También se recomienda usar protección para los labios.

Cáncer de piel

De las casi 9.000 personas que participaron de la encuesta de la SAD, apenas el 6,2% dijo cumplir con las tres recomendaciones (protector solar, ropa y gorro/sombra, y respetando el horario de no exposición). El 29% con dos de ellas y el 65% sólo con una. El protector solar es la medida más utilizada.

«Habitualmente se aplica protector solar en partes obvias del cuerpo, pero se olvida que el cuero cabelludo también necesita ser protegido, es algo de lo que no se está consciente. Es necesariocrear el hábito desde chicos ya que una vez incorporado el riesgo disminuye», concluye Gegdyszman.

 


Fuente: Clarín.

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