Cuenta Conmigo: Relaciones Peligrosas

Una amiga me decía en cierta ocasión: »doy amor, recibo dolor… doy palabras de aliento, recibo reproches» y no encontré forma de sacarla del profundo abismo en el que se había hundido, arrastrada por ese amor que no la merecía.

Existen relaciones signadas por el peligro. La mayoría de ellas comienzan con una atracción inevitable, se convierten en una historia de amor de novela y terminan estrellándose contra el muro de las obsesiones y los malos tratos. Hay personas que eligen invariablemente este tipo de relaciones peligrosas que combinan altas dosis de riesgo, posesividad y hasta crueldad.

Uno de los libros más famosos que trabaja el tema hasta consecuencias inesperadas es Les Liaisons Dangereuses, que fue llevado al cine en innumerables ocasiones y cuya versión más recordada es la que el director Stephen Frears llamó »Relaciones Peligrosas».

El film, protagonizado por Glenn Close, John Malkovich y Michelle Pfeiffer, es el relato de las aventuras libertinas de los dos personajes principales, de sus estrategias y peripecias, pero también del combate que libran entre sí. Este combate aparecerá en primer lugar como un juego de seducción entre la Marquesa y el vizconde de Valmont, pero luego se transformará en rivalidad destructiva.

Tanto el libro como la película dejan entrever la profundidad posesiva y amoral que marca las distintas relaciones que nacen y mueren en su argumento. Y sin embargo la historia da un giro inesperado cuando Valmont se descubre enamorado de Madame de Tourvel, quien fuera primero su objetivo, luego su presa y por último la persona a quién el mismo se encargó de destruir.

Buscando significado a este tipo de sentimientos, los psicólogos marcan que en ciertas ocasiones comenzamos relaciones amorosas cuando no estamos listos para ello y no hemos resuelto conflictos emocionales o dependencias psicológicas que nos llevan a escoger a la persona equivocada.

Por supuesto que para quien se siente enamorado no es fácil darse cuenta que está siendo utilizado y, en muchos casos, la persona que se da cuenta de su realidad no reacciona.

La clave para salir de este círculo vicioso es la autoestima. Sabernos valiosos es la mejor manera de vincularnos, de manera adulta, desde el pleno conocimiento de quien soy, adonde voy y con quiénes elijo ir.

En una de las últimas páginas de aquel famoso libro, el cruel Valmont agoniza luego de descubrir que cumplió su objetivo: destruir a la única persona que lo amó. »Diga a Madame de Tourvel que su amor fue lo único bueno que me pasó en la vida», le dice a un amigo antes de morir. Pero ya era tarde para él.

Prefiero pensar que la vida no es tan trágica. Prefiero pensar que siempre podremos mirarnos al espejo y decirnos »merezco algo mejor que esto». Y realmente es así: nadie merece sufrir por un amor adictivo, por el contrario todos merecemos ser cuidados desde la sensibilidad, la franqueza y el amor verdadero.

Abrazos. Ana.-

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