Los cambios en el estilo de vida, el tratamiento endoscópico, la cirugía y los fármacos de última generación son las opciones

Todos tenemos reflujo. Es un evento normal, especialmente después de comer. No significa que estemos enfermos. Empieza a ser un problema cuando causa síntomas que ameritan que busquemos medicina por nuestra propia cuenta o que vayamos a un médico. Y se convierte en enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE o GERD, por sus siglas en inglés) cuando se añaden más complicaciones, como la inflamación del esófago, el tracto muscular que va de la laringe al estómago.

Hombres y mujeres son susceptibles, pero hay evidencia de que los que padecen esta enfermedad son personas cada vez más jóvenes, gente en sus veinte o treinta años, dice el doctor Ronnie Fass, considerado un experto mundial en el estudio y tratamiento de la ERGE y ganador del premio a la investigación clínica en Ciencias Digestivas de la Asociación Americana de Gastroenterología/Janssen.

Los antiácidos pueden adquirirse por venta libre, pero los medicamentos de preferencia empleados por los médicos son los inhibidores de la bomba de protones. Foto: Shutterstock

Fass estuvo en Ecuador para hablar sobre las alternativas de tratamiento, farmacológicas, no farmacológicas y también quirúrgicas y endoscópicas, durante el congreso GastroSummit 2022, en Salinas, del 9 al 10 de abril. Más de un centenar de gastroenterólogos de Ecuador se reunieron para escuchar la conferencia, en la que se exploraron, en primer lugar, las modificaciones en el estilo de vida.

“Decimos a los pacientes lo que necesitan hacer para evitar los síntomas” (perder peso, reducir porciones, no ingerir comidas grasosas o condimentadas), pero también hay dispositivos que ayudan, como las almohadas o colchones especiales para elevar la parte superior del cuerpo y no dormir en posición horizontal, o una banda que se pone alrededor de la garganta y que ayuda a prevenir el reflujo (se usa por la noche e impide que el contenido regurgitado pase por el esfínter esofágico superior a la garganta y los pulmones).
Conferencia de gastroenterología Gastro Summit, desarrollada en Salinas. Foto: Ki Estudio

“Otros tratamientos no farmacológicos incluyen procedimientos a través de un endoscopio; y también hay técnicas de cirugía que mejoran la presión en el esfínter que está entre el esófago y el estómago”, añade Fass, y luego menciona la intervención psicológica, especialmente cuando hay conductas como la hipervigilancia (alerta excesiva).

En cuanto a los medicamentos, se trata de los bloqueadores H2, los antiácidos, como el baclofeno, y los procinéticos. “Pero el primer tratamiento usado hoy para el reflujo gastroesofágico son los clásicos inhibidores de la bomba de protones (como el omeprazol), y uno de ellos es el dexlansoprazol”.

Es importante que cada persona aprenda a identificar qué alimentos le provocan síntomas de reflujo, y evite el alcohol, el cigarrillo y las bebidas carbonatadas. Foto: Shutterstock

Este fármaco es una parte de la molécula lansoprazol, y tiene gran eficacia para inhibir la producción de ácido gástrico. “Es único porque tiene un metabolismo más lento en el hígado, en comparación con la otra porción del lansoprazol, y esto significa que se mantiene en la sangre más tiempo, para ser más efectivo”. Fue aprobado en Estados Unidos hace una década, así que Fass considera que la experiencia con este medicamento es extensa en su país.

Así, puede asegurar que la medicación es muy efectiva para controlar los síntomas relacionados con la enfermedad por reflujo gastroesofágico (GERD) y sanar la esofagitis erosiva, así como para controlar síntomas en pacientes con reflujo no erosivo y prevenir complicaciones.

¿Cómo evitar que el reflujo se convierta en GERD?

Fass menciona una variedad de recomendaciones para quienes luchan con las molestias del reflujo. “Trate de identificar lo que dispara sus síntomas en la vida diaria. Si los tiene cuando come pizza, evítela”.

Vigile las comidas copiosas, el alcohol, el cigarrillo, la comida picante y grasosa, los jugos cítricos frescos, el cebollín, la menta, el chocolate y la salsa de tomate. La lista incorpora también las bebidas carbonatadas.

La salsa de tomate es uno de los alimentos que más tiende a provocar síntomas de reflujo gastroesofágico. Foto: Shutterstock

La lista es larga y, si se propone dejarlo todo, probablemente se sentirá afectado en su calidad de vida. Así que enfóquese en lo que funciona para usted. Y lo siguiente: considere seriamente perder el sobrepeso. “Esa es una de las cosas más importantes que se ha demostrado que mejoran el reflujo”.

Y la siguiente: guarde una buena higiene del sueño. Esto empieza por no comer o beber antes de dormir; deje pasar al menos tres horas. No duerma sobre el lado derecho. Apague todas las luces de la habitación. No tenga televisión en su dormitorio, y deje el teléfono, la tableta y el reproductor de música. Que sea un ambiente muy tranquilo. “Hemos encontrado que los pacientes se sienten mejor si han dormido bien; el sueño profundo previene el reflujo”, asegura el doctor Fass.

Las complicaciones de la enfermedad por reflujo gastroesofágico

  • Inflamación del esófago
  • Estrechamiento del esófago
  • Ulceración del esófago
  • Esófago de Barret, que es una condición precancerosa
  • Cáncer de esófago (adenocarcinoma, uno de los tipos más comunes en los Estados Unidos). (I)

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