Se palpita la película de Breaking Bad

Tranquilos, fanáticos de Breaking Bad. No hay spoilers.

Claro: todos tenemos muchas preguntas tras el final del capítulo 62, hace ya seis años. ¿Aparecerá el Señor White, o Heisenberg, el socio de Jesse Pinkman en el tráfico de drogas, cuando cocinaron la mayor cantidad de metanfetamina en la historia de los EE.UU.? ¿Dónde están los millones de dólares que había robado el Tío Jack, los que había escondido el Señor White en el desierto? ¿Pinkman dirá Bitch?

Bueno, no todas tendrán respuesta en El Camino: una película de Breaking Bad, que está bien, sí, pero no a la altura de lo que fue la serie creada por Vince Gilligan.

El Camino es la historia de la huida y persecución de Jesse Pinkman. La respuesta a qué fue lo que pasó con él luego de que el Señor White (Bryan Cranston) le salvó la vida con una ametralladora militar, sacándolo del cautiverio en que estaba, enjaulado, para que cocine metanfetamina para el Tío Jack y su pandilla de neonazis.

No importa con quién mantenga el siguiente diálogo. “Alaska. Allá podrás ser cualquier cosa que quieras. Un nuevo comienzo, empezar de cero.” “Arreglar las cosas.” “No, lo siento, eso es lo único que nunca podrás hacer.”

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Corte a Jesse barbado, manejando El Camino, el Chevrolet con el que escapaba, y cruzándose con patrulleros de la policía. El lugar es el de siempre, Albuquerque. Cicatrices en su rostro, marcas en su cuerpo. La policía lo busca, y él necesita efectivo para seguir huyendo.

Después de todo, White era el estratega. Nunca fue el fuerte de Pinkman. ¿Cómo se las arreglará Jesse? Ha sorteado muchos desafíos. Así que… ¿A quién recurrirá? ¿A sus amigos, Badger y Skinny, que deben seguir igual, como dos adolescentes?

Jesse se verá, en el presente -minutos después del final del último capítulo- y en el pasado, con varios personajes de la serie. “Eres un buen chico”, o “Eres mi héroe”, le dicen.

Más que flashbacks, se ven hechos, escenas que ocurrieron en algún momento de la última temporada (OK, y antes) y que nunca vimos ni supimos de ellos.

Los años no pasaron en vano para nadie: Todd -Jesse Plemons, a quien veremos en El irlandés, de Scorsese- y Joe, especialista en desaparecer autos; los padres de Jesse; y más. Hay cosas que los ojos no dejan engañar. Alguno está demasiado gordo para parecer el mismo del último capítulo de la serie; algún otro, más viejo.

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Pero ¿puede entenderse El Camino sin haber visto Breaking Bad? Tal vez. Igual, hay un resumen -el clásico Previously, de la serie 24, ¿recuerdan?, que optativamente puede verse antes, o no-. Pero una tarántula, cierta foto, o qué busca Pinkman en las Páginas amarillas… Hay, más que guiños, búsqueda de complicidad con el espectador.

Vince Gilligan, el creador de la serie y que dirigió los episodios más importantes, no logra que El Camino tenga el ritmo y la tensión del final de la serie, hasta que llega la última media hora.

¿Decepciona El Camino? Que el espíritu es el mismo, es tan cierto como que la quinta temporada (2013) ya era muy diferente en estilo narrativo a la primera (2008). Y que tanta expectativa, El Camino, no logra satisfacerla. Y que la vara estaba muy, muy alta, eso sí que es algo seguro.

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