Liliana Felipe en concierto en La Nave Universitaria

Una serie de conciertos en Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mendoza y Neuquén trae de regreso a la Argentina a Liliana Felipe, la inclasificable y talentosa artista nacida en Villa María y radicada en México desde hace décadas.

La compositora, pianista, cantante, feminista, vegana, antiespecista, sembradora de árboles vuelve cuatro años después del recordado show que brindó en el Espacio Le Parc, en el marco de los festejos del 5° aniversario de sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario.

Regresa para compartir apuntes de su extensa y poderosa obra, que se traduce en más de 500 canciones y 22 discos editados de manera independiente, y que se caracteriza por sus fuertes señalamientos contra el autoritarismo de estado, la hipocresía de la Iglesia Católica, la cerrazón mediática, el machismo, la desigualdad y la injusticia. Parafraseando a Thoreau, su máxima aspiración es «dedicarse a sus tareas y contemplaciones, con la seguridad de no hacerlo sobre las espaldas de ningún otro ser sintiente».

Eminentemente teatral y cinematográfica, su música es el reflejo de su activismo social en la defensa de los Derechos Humanos, y actualmente en los Derechos de los Animales Humanos y no Humanos. “Ni la izquierda ni la derecha pueden hablar de justicia con el cadáver de un animal en su plato”, sostiene, respecto al veganismo. Asegura, además, que le ha costado mucho “escribir canciones sobre la brutal ignorancia que padecemos los animales humanos sobre los no humanos” y que aunque le resulta doloroso y difícil, está grabando “una serie de canciones que tienen que ver con el tema”.

En este sentido afirma que le da “mucha paz y felicidad haber elegido por el lado de la no violencia» y se pregunta: «cómo hacía yo, o cómo sigue haciendo la gente, para no ver lo evidente».

Liliana Felipe no teme que su discurso sobre las especies deje gente afuera: «Nadie quiere discriminar, ni ser racista, o sexista o especista. Pero el aparato de poder, las corporaciones, el patriarcado, no deja ver, es muy poderoso. Y si le agregas iglesia, tradición, cultura, respeto, es una bomba».

Está convencida de que los que han sido golpeados por la violencia del estado deberían preocuparse. «Familiares de desaparecidos, de mujeres muertas por feminicidio, de muertas por cáncer, diabetes, obesidad, osteoporosis, víctimas de la trata, la pornografía, LGBTT, migrantes, debemos dejar de participar de la explotación animal y no comerlos, para empezar. De otra manera seguimos reproduciendo al infinito la violencia de la que fuimos objeto”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here