River ganó y sigue puntero de la Superliga

A pesar de la tempranera expulsión de Paulo Díaz, el equipo de Gallardo le ganó 2-0 a Central Córdoba. Boca es el escolta a tres puntos.

Un quiebre de cintura. Otro enganche. La gambeta larga. Tres hombres en el camino. Un gol digno de Messi o Maradona. No es Leo. Tampoco Diego. Es Nacho Scocco que deja su huella en ese final feliz, el que cierra ese partido que pudo ser un cuento de hadas para Central Córdoba cuando se encontró con superioridad numérica. Le quedaron grandes los zapatos a la Cenicienta de Santiago del Estero. Y River, este equipo que casi todo lo puede, volvió a mostrar que no tiene techo. Podrá tropezar, pero será difícil ponerlo de rodillas. Jugó mejor con diez futbolistas. Nunca sintió el vacío que produjo la prematura expulsión de Paulo Díaz, ni siquiera con una alta temperatura. Ahora aventaja a Boca por tres puntos y a sólo cinco fechas del final de la Superliga avanza con mucha decisión hacia el título.

¿Habrá sido el partido del campeonato, más allá de la talla del rival? De entrada era posible imaginar el favoritismo de River. Por presente colectivo y jerarquía individual, claro. Sin embargo, nadie imaginaba ese primer cuarto de hora, cuando Central Córdoba salió a jugar despojado de inhibiciones, a bordo de un 4-4-2 cargado de intensidad.

Mucho menos podía esperarse una reacción infantil de Díaz. ¿Qué se cruzó por la cabeza en el momento que decidió pegar esa patada inadmisible? Había forcejeado con Gervasio Núñez, ya no estaba en escena la pelota y sacudió al formoseño a centímetros de Néstor Pitana. El árbitro le mostró una irreprochable tarjeta roja al chileno. Y cuando parecía que el Monumental se venía abajo, el partido cambió. De repente, Central Córdoba se encontró con un billete de lotería y ni siquiera pasó a chequear el premio por la agencia. Con un futbolista más que su ilustre rival, no tuvo plan B. Había llegado a Núñez con la premisa de la presión alta y el desgaste y no supo cómo encarar el resto del encuentro.

River, en cambio, empezó a sentirse más cómodo. Y si la expulsión de Díaz había representado un problema, la solución estaba sobre el césped. Sobraban defensores y Gallardo armó una línea de cuatro. Y aunque los santiagueños contaban con once, cesaron su intensidad. No asumieron el protagonismo. Y como había espacios para esa triangulación que es una marca registrada en el ciclo del Muñeco, surgían los pelotazos largos para saltar líneas y romper con la movilidad de Matías Suárez, especialmente, y Santos Borré.

River no brillaba, pero empezaba a exigir al fondo de Central Córdoba. Pareció penal de Oscar Salomón sobre Suárez, justamente, a raíz de un bochazo que ganó el cordobés. Hubo un leve agarrón. Pitana no cobró. A esa altura, los hinchas estaban muy nerviosos, pedían todo. El equipo, no obstante, comenzaba a fluir. Porque arriesgó, a pesar de la prematura expulsión de Díaz. Aunque dejó huecos. El gran nivel de Robert Rojas y las malas decisiones de Lisandro Alzugaray conspiraron contra las posibilidades ofensivas de los santiagueños, que terminaron mal cada una de las réplicas.

Hasta que un bochazo de Nicolás De La Cruz cayó en los pies de Suárez, el cordobés metió el centro atrás y Santos Borré la empujo en tiempo adicional.

Fue un desahogo. Y como Gallardo observó señales positivas, no modificó el esquema. Todos se sacrificaron para que Díaz no brillara por su ausencia. Sobre todo, Nacho Fernández y De La Cruz, habitualmente preparados para la gestación. También Rojas, un especialista en los relevos. Gustavo Coleoni estaba furioso y sus modificaciones no pesaron. Cristian Chávez y Joao Rodríguez tampoco pudieron pisar el área de Franco Armani con autoridad.

River sí lo hizo. Con Suárez inspirado. Tuvo tres chances claras. Un tiro cruzado que tapó Diego Rodríguez, un contraataque a puro toque que terminó pinchando por encima del Ruso y chocó contra el travesaño y un bombazo que pegó en el ángulo.

Con un gol en el final de cada tiempo, sigue soñando con la Superliga, uno de los pocos pagarés que debe levantar Gallardo. Aunque nadie se lo reclame, claro. Tiene crédito de sobra.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here