El Mono Burgos deja a Simeone para comenzar su carrera como DT

El Mono Burgos prometió darse un gran abrazo con Simeone cuando ganen la Champions League.

Era un secreto a voces, pero faltaba la confirmación oficial: a través de un video difundido por el Atlético de Madrid, el argentino Germán Burgos confirmó que se a final de la actual temporada se separará del cuerpo técnico que encabeza su compatriota Diego Simeone para arrancar su carrera como entrenador principal en otro equipo.

«A la finalización de esta temporada iniciaré mis pasos como primer entrenador», aseguró Burgos en un video en el que explicó que «con más de diez años de experiencia en primera división» se ve «capacitado para dirigir un equipo». En ese sentido, valoró la experiencia de grandes entrenadores que tuvo, como Luis Aragonés y los argentinos Carlos Griguol, Marcelo Bielsa y Américo Gallego, por lo que su filosofía como técnico tendrá parte de ese aprendizaje. «Y tendrá la impronta mía cien por cien».

Burgos, que no formó parte del último acuerdo de renovación de Simeone y el resto de su cuerpo técnico hasta 2022, detalló en la publicación que explicó su decisión a todos los responsables del club «Colchonero».

«Hicimos una reunión entre todos, con Miguel (Gil Marín), Tomás (Reñones), Andrea (Berta), el profe (Óscar Ortega, preparador físico), Nelson (Vivas, entrenador ayudante), en donde les manifesté esta inquietud y ellos lo ven normal. Es un paso normal de un segundo entrenador que quiera largarse como primero», añadió el «Mono».

El ex arquero argentino, que jugó en Ferro, River, Mallorca y el Atlético, además de la Selección Argentina, cerrará así una etapa como segundo técnico con su compatriota Simeone, que comenzó en el Catania italiano en 2011, donde llegó tras haber tenido una primera experiencia con el Carabanchel en una Liga regional de Madrid.

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El periplo de Burgos con Simeone continuó en Racing, y juntos llegaron al Atlético en diciembre de 2011, donde cosecharon siete títulos (una Liga, una Copa del Rey, dos Europa League, dos Supercopas europeas y una de España).

«Somos amigos, nos conocemos de hace mucho tiempo, nos entendemos con señas, miradas, cabezazos… Almorcé y cené más con el «Cholo» que con mi familia: ocho años en la selección argentina, en el Atlético como jugadores y otros ocho como entrenadores… Nos entendemos con señas y sin señas», explicó Burgos sobre su relación con el entrenador rojiblanco.

De ese camino compartido recordó dos abrazos: el que se dieron al ganar la Liga 2013-14 con un empate 1-1 en el Camp Nou contra el Barcelona, y el último que se dieron en Anfield Road tras eliminar al Liverpool por 3-2. «Y nos debemos el tercero cuando salgamos campeón de la Champions League», agregó con marcado optimismo

Sobre estos ocho años en el conjunto rojiblanco, el ‘Mono’ consideró que es «impresionante» haber puesto al Atlético «en la élite del fútbol mundial» con esos siete títulos y las dos finales de la Liga de Campeones disputadas en 2014 y 2016, ambas perdidas contra el Real Madrid.

También recordó el traslado del Vicente Calderón, estadio de juego del Atlético entre 1966 y 2017, un lugar por el que pasaron «leyendas» y en el que jugó como arquero, al actual estadio Wanda Metropolitano.

«Ese dramatismo de pasar de un estadio a una pirámide, porque el Wanda es una pirámide, una ilusión constante», consideró Burgos, que dedicó un apartado a los jugadores.

De ellos destacó el crecimiento de futbolistas como Koke, Saúl Ñíguez, Thomas Partey o José María Giménez. «Verlos convertirse en hombres, ahora capitanes, es maravilloso», dijo. Además, se consideró afortunado por haber dirigido campeones del mundo, como los españoles Fernando Torres y David Villa, y los franceses Antoine Griezmann, Lucas Hernández y Tomas Lemar.

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«Eso me lo llevo guardado en el corazón, porque no todos tienen la posibilidad de salir campeones y entrenar a campeones. En el Atlético de Madrid hubo siete campeones del mundo en toda su historia, nosotros entrenamos a cinco, y también estuvieron el brasileño Vavá y el Pato Fillol. Ese es un orgullo personal que me llevo en el corazón», recordó.

Para Burgos los jugadores «van a aceptar bien» su salida, aunque reconoció que no habló con ellos sobre su decisión. «Pero nadie es tonto y todos se dieron cuenta de que iba a dar el paso, y yo creo que lo van a aceptar bien, porque es algo que ellos lo van a pasar también, en algún momento van a intentar perseguir un sueño», dijo.

El técnico argentino dijo que se lleva «el cariño y el respeto» de dirigentes, jugadores y trabajadores del club, donde destacó que le reconocen «la honestidad» y que considera a todos «como pares». Para los aficionados, el mensaje fue el de un reencuentro en un futuro no muy lejano: «Es un hasta luego, no un adiós».

«El futuro dirá si nos volvemos a ver, y que no claudiquen, que sigan luchado, que persigan sus sueños. Sabemos que la sociedad entera no estamos viviendo épocas agradables, se han perdido familiares, amigos, no poder darte un abrazo, no poder festejar un gol… Pero no claudiquen, peléenle a la vida, y nos vemos en fútbol», finalizó el Mono.

 

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