De locos: el Lobo perdonó a River

Gimnasia, que desperdició un penal cuando el juego estaba en cero, fue eliminado de la Copa por el Millo.

Las postales ya forman parte de la historia mensana; Gimnasia y Esgrima vuelve a codearse con las hazañas de ayer y se abraza a la gloria de un pasado no tan lejano. Aunque anoche perdió por penales frente a River Plate, su épico trabajo durante el tiempo reglamentario será comentado en la semana por todos. De locos, el Lobo perdonó al Millo.

De lo anunciado por el DT Diego Pozo en la previa, el Lobo cumplió a rajatabla con todo en los primeros 45 minutos: orden, intensidad, atención a los detalles y decisión para pelear, parado en campo propio, cada balón. Ante eso, River fue amo y señor de la posesión y jugó en los pocos espacios libres que le dejó el once mendocino. Con Montiel y Angileri lanzados al ataque, casi como carrileros, el Millonario hizo ancho el campo de juego para intentar abrir ese bloque defensivo que propuso el Blanquinegro. No lo consiguió y lejos estuvo, incluso. Avisó primero el equipo del Parque con un mano a mano de Carrizo frente a Lux, luego de un grueso error defensivo de Ponzio, que el arquero alcanzó a tapar y luego fue el turno del equipo de Gallardo cuando el remate de Álvarez fue sacado en la línea por Aguirre.

Aunque los de Núñez decidiendo donde y como jugar (Enzo Pérez, parado como “5” tras la salida de Ponzio, fue el conductor), Gimnasia equilibró y logró salir del fondo pasada la media hora de la etapa inicial, apoyado en el empuje de Carrasco y la dupla de centrales, Mondino y Vera. Fue un primer tiempo “casi perfecto”, tal como habían pedido los referentes en la previa. Restaban 45 minutos por delante y la inquietud por saber si el equipo mendocino iba a aguantar el ritmo.

Y esas dudas se disiparon en el inicio de un complemento que rondará por mucho tiempo la cabeza de los hinchas mensanas. Porque luego de un penal despilfarrado por Nachito Morales (atajó Poroto Lux), llegó un mano a mano que definió afuera el ingresado Tadeo Marchiori y en la siguiente acción el gol millonario. Todo en 20 minutos.

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Parecía que se cumpliría el presagio de una goleada para los de Núñez. Sin embargo, Gimnasia no perdió la línea y apenas 5 minutos después del gol de River, Verá anotó la igualdad y desató una fiesta en esas almas blanquinegras que todo lo bancaron. Esa decisión para ir quizás allá sido la máxima virtud de la etapa.

El empate paralizó a River. Siguió dueño del balón pero sin profundidad y todo fue confusión. El Lobo se acomodó en el fondo, bancó las embestidas y llevó el juego a una zona de confort que lentamente fue encaminando la definición a los remates desde los doce pasos.

El equipo de Gallardo se jugó sus últimas fichas con remates lejanos y algún intento aéreo, pero a esa altura ya nada iba a cambiar el 1-1 en los 90 minutos.

Y en la definición desde los doce pasos fue más certero el elenco millonario para cerrar una noche que amenazó tormentas. Igual, nadie podrá reprocharle algo al Lobo. Estuvo a la altura y más. Perdonó a River en los 90’, cuando tuvo las situaciones más claras, y no pudo en los penales. Al Millo se le viene el Tomba.

Pésima organización del encuentro

Idas y vueltas para ubicar a los periodistas; poca claridad sobre los sectores de ingreso para la prensa y un corralito donde se ubicaron también hinchas millonarios completó una floja noche para la organización del evento. Sin energía y sin poder conectarse adecuadamente a las redes de Wifi, la prensa “sufrió” el partido, lidiando con los fanáticos rojiblancos. Un verdadero papelón.

Ídolo compartido. Juan Gilberto Funes, nacido en San Luis, sede del duelo de anoche entre River y Gimnasia (M), es ídolo de ambos equipos. En el elenco mendocino, el Búfalo saltó a las grandes marquesinas del fútbol, pasó a Millonarios de Colombia y luego llegó al club de Núñez, donde escribió sus páginas más gloriosas: metió dos goles en las finales de la Libertadores de 1986, primera consagración continental del equipo que ahora dirige Gallardo.

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El historial. River y el Lobo mendocino estuvieron frente a frente cinco veces de forma oficial. Los dos primeros duelos fueron por el Nacional de 1970, con un saldo de una victoria por lado (ambas 2-1), y los restantes tuvieron lugar en el Nacional del ‘75, torneo en el que, bajo la conducción técnica de Angelito Labruna, el Millo cortó su sequía de 18 años sin títulos. Es año fue empate en Mendoza y triunfo 2-0 en el Monumental. Y anoche tras el 1-1, fue triunfo rojiblanco en los penales (5-4).

El Millo en San Luis. Fue la tercera vez que River dispute un partido oficial en San Luis y las dos anteriores fueron en el “Juan Gilberto Funes”. La primera, en mayo del 2014, cuando le ganó 1-0 a San Lorenzo y se quedó con la Copa Campeonato 2013/14, partido que marcó la despedida de Ramón Díaz como DT. En agosto de ese año, ya con Gallardo en el banco, enfrentó a Colón por Copa Argentina: fue empate 0-0 y el Millo avanzó al ganar la definición por penales. Mientras que su único antecedente en Villa Mercedes había sido en 1960. En esa oportunidad, el Millo disputó un amistoso con la Selección de la Liga Mercedina, que sirvió de excusa para inaugurar la luz artificial del club Sportivo Mercedes: fue triunfo 5-2.

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