Fena Della Maggiora: en tránsito

La tapa de Nosedónde, el flamante disco solista de Fena Della Maggiora, es un altar personal. De algún modo, funciona como la icónica portada del Sgt. Pepper: allí está el propio Fena sentado junto a Orson Welles, David Bowie, García Lorca, el General Perón y un amplificador Fender. »Cine, música, literatura, política: temas que me interesan y forman parte de mi vida» –explica Fena. Luego, la contratapa completa el cuadro con una personificación de la Venus de Botticelli, Mauro Cambarieri, David Bensimon (los músicos de su banda que también produjeron el disco) y los hijos de Fena: todos mirando a Ceferino Namuncurá.

En el camino de Fena Della Maggiora, todas estas líneas de fuga parecen convivir en tensión y armonía: después de todo es el músico con formación teatral (no olvidemos que comenzó su carrera con Fontova) devenido en Rapportero, que abandonó su éxito televisivo hacia fines de los ’90 para retomar su vida con las canciones y terminó conduciendo una mini-serie documental como Músicos de Latinoamérica. Un trabajo que lo puso en viaje, en busca de los grandes cancionistas del continente: Caetano Veloso, Ruben Blades, Silvio Rodríguez, Gilberto Gil y Armando Manzanero.

El resultado de ese tránsito, también es Nosedónde: un disco de espíritu trashumante donde Fena pasa de la rumba a la canción beatle, atravesando el reggae, el folk-rock y hasta una versión de »Sueño con serpientes». Un puñado de canciones dedicadas a Spinetta con invitados como David Lebon y su viejo amigo Fito Páez, que tendrán su presentación en vivo el sábado 1° de septiembre en La Trastienda.

-¿Qué tipo de disco tenías en mente?
-En un principio iba a ser un disco casi tocado en vivo con la banda en el estudio. Terminó siendo una especie de disco de diseño, con un gran trabajo de violas y arreglos que produjimos junto a David Bensimon (guitarrista de mi banda) y Mauro Cambarieri (bajo, teclados). Ellos fueron los que me convencieron de cambiar el rumbo inicial.

-Desde su título y hasta los géneros abordados, suena como un disco en movimiento. ¿De qué dirías que habla?
-De eso: de mi tránsito actual por la etapa de la vida en la que estoy; de un lugar ideal al que tiendo a acercarme y del que, creo, estoy cada vez más cerca. Tal vez ese lugar idealizado de una forma casi onírica se llama »Nosedónde».

-¿Por qué decidiste incluir »Sueño con serpientes» en el repertorio?
-Porque es una canción que siempre me maravilló: su letra es psicodélica y su música casi hipnótica. Mi versión está virada al rock porque desde la primera vez que la escuché pensé que era una canción de rock, con los »oh oh oh oh» incluidos. Se la mostré a Silvio cuando fui a verlo a Cuba y le encantó, ponderó mucho los arreglos y, sobre todo, la extraña afinación que usamos para la guitarra, que la hace sonar como una especie de cítara.

-¿Cómo te modificó el encuentro con las glorias de Músicos de Latinoamérica?
-Me hizo generar un vínculo con algunos de mis grandes ídolos: Blades, Caetano, Gil, Manzanero, Silvio Rodríguez… un lujo que me puedo dar. Además, me inspiró para escribir (de cada viaje me traje temas nuevos compuestos in situ) y me abrió la puerta para incursionar en un nuevo terreno artístico: las series documentales sobre música. De hecho este año ya estoy en pleno rodaje de una nueva: Cantoras de Latinoamérica.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here