Entrevista a Capusotto a horas de su regreso a la TV

Otras, corren con una suerte más bien ambigua. Y muchas otras funcionan como meras simplificaciones que restan bastante más de lo que suman. Se entiende: Diego Capusotto tiene mucho de genio y loco. Pero acaso lo más curioso es que parece que cada vez más todos tenemos algo de Capusotto. No se trata de un éxito excluyente.Peter Capusotto y sus videos no rivaliza con Showmatch. No juega con el minuto a minuto ni es la nueva gran cosa que se disputan los canales de mayor rating. Sí, en cambio, se trata de un programa de humor que alcanzó una repercusión más que respetable desde la TV Pública, que desde Youtube se hizo un fenómeno viral y que coló su estética del absurdo, el grotesco y la ironía en buena parte de la sociedad argentina. Ese tono, ese lenguaje, también circula e impregna la publicidad, la radio, los medios y hasta parece haberse convertido en un símbolo de estos tiempos. Ese mismo programa vuelve esta noche desde las 22.30, una vez más por la TV Pública y se extenderá 12 capítulos.
»El programa nació sin ninguna pretensión en términos de eficacia televisiva. Surgió en un canal de cable y a medida que lo fuimos haciendo fue madurando, pasamos a la TV abierta y la gente se enganchó cada vez más. La madurez que alcanzó –siempre bajo nuestros particulares parámetros de madurez– nos terminó sorprendiendo incluso a nosotros. Yo no creo en eso de ‘éste es el programa que yo tenía en mente’. Eso quizás le pasa a Susana Giménez. O a cualquier otro programa pensado a la medida del rating, que juega a una fórmula. Si bien nosotros en algún momento encontramos una determinada forma de expresarnos, seguimos buscando y haciendo sobre la marcha. Es nuestra naturaleza», explica Diego Capusotto. Evidentemente, esa forma de trabajo funciona. Al éxito del programa se sumaron expresiones similares en DVD, libros, un programa de radio y la película Peter Capusotto y sus 3 dimensiones. Capusotto y Pedro Saborido supieron darle diferentes espacios al proyecto. Pero, al mismo tiempo, cuidarlo lo suficiente para no desgastarlo. El programa se estreno en 2006 y su efectividad no parece disminuir. Todo con sus propias reglas, sin aceptar condicionamientos.
Cada vez que se hace inminente el estreno de una nueva temporada de Peter Capusotto y sus videos comienzan las especulaciones y ansiedades por dilucidar quiénes serán los nuevos personajes y cuáles de los clásicos seguirán presentes. Tanto Capusotto como Saborido, según el caso, suelen adelantar poco o casi nada al respecto. La gran excusa es que muchas veces graban material que después descartan. Digamos que buscan cierto aire de misterio y no les sienta del todo mal. Igualmente, Capusotto desliza: »Los clásicos siguen. Son personajes con la suficiente potencia como para continuar generando historias. Violencia Rivas, Micky Vainilla y Bombita van a estar». En cuanto a las novedades, puntualiza que »habrá nuevos personajes. Pero no me gusta adelantarlos. Sólo te puedo decir que uno es la muerte, otro representa al mal, otro es golpeado por el porro (lo que sería algo así como violencia de subgénero porque el porro lo arremete literalmente) y alguno más. Si no jugamos con personajes nuevos nos aburrimos».

–¿Alguna vez imaginaron que Peter Capusotto y sus videospodía trascender tanto e incluso alcanzar formatos de libro, radio y cine?
–No en esos términos. Pero con Pedro Saborido mantenemos una intencionalidad de seguir juntándonos y generar proyectos. Trabajando, se disparan diversas ideas que pueden ser llevadas a la tele, la radio, un libro, una película y/o lo que se nos vaya ocurriendo. Todavía seguimos con las mismas ganas de mostrar nuestras ideas, que no es otra cosa que una forma de respuesta al mundo en que vivimos. Muchas cosas no nos gustan, nos dan bronca, odio, vergüenza ajena. Entonces, desde el humor, expresamos nuestros puntos de vista que por suerte podemos compartir con otras voluntades, que son las de quienes miran el programa.

–También es llamativo que esas ideas funcionan casi con igual eficacia en los distintos formatos.
–Quizá la clave pase porque, en definitiva, lo nuestro tiene bastante de literario. Pedro, ante todo, es un escritor. Entonces, tener ese tipo de material de base te permite aplicarlo a diferentes formatos. Hay algunas ideas que se desarrollan mejor con actuaciones, otras con dibujos, otras con sonidos y algunas simplemente desde la palabra. Disparamos ideas juntos. Pero los dos sentimos la necesidad de relatar la realidad convertida en otra cosa. Uno está atento a todo lo que escucha, a lo que lee y lo reproduce reconvertido y con un tono burlón. Es una forma de dejar precedente de lo que vivimos y de lo que nos quieren hacer vivir o pensar.

–O sea que para ustedes el humor es una forma de cuestionar o confrontar la realidad.
–Sí, una manera de fugarse y también de caricaturizar a lo que no nos gusta. Los programas se desarrollan a través de convenciones. Uno tiene que estar atento y responder a ciertos requisitos de estructura para funcionar en TV. Tenés que cumplir con un horario para la grabación, llevarlo a la edición, trabajar con tiempos, modos, etcétera. Hay una estructura mecanizada o de equipo que hay que respetar. Es la complejidad de lo industrial. Pero el juego previo con Pedro es totalmente libre y responde enteramente a nuestras motivaciones y necesidades. Finalmente, el programa es una locura organizada. Es la única forma que encontramos para hacerlo como nos gusta.

–Ustedes se manejan con una estructura y lenguaje de bajo presupuesto. ¿Puede ser que ésa sea una de las claves que les da más libertad y vida útil al proyecto?
–La clave es que la idea y el concepto le ganen a las condiciones materiales. Y la segunda clave es que el programa está muy apoyado en la edición. Trabajamos mucho el guión, las actuaciones y los efectos. Pero es en la mesa de edición donde está la verdad de la milanesa. Esa forma de laburo que tenemos con Pedro nos divierte mucho. El proceso se completa con la gente que lo recibe. Esto último está totalmente por fuera de nuestra voluntad y uno se entrega tratando de no ser ganado por la histeria.

–La asociación creativa con Saborido es fundamental para el programa. ¿Cómo se conocieron?
–Personalmente, una noche en El Codo. Estaba con su mujer y vino a saludarme. Uno de los dos estaba muy borracho. Pero no me acuerdo quién. Al poco tiempo me mandó un guión. En esa época él estaba con Omar Quiroga en Radio Mitre, pero también escribía para Tato Bores. Debería ser 1991. Pedro me comentó que veía Cha cha cha, que le gustaba mucho lo que hacíamos en el programa y, finalmente, en 1993, me invitó a participar en el programa de Tato. Pasó el tiempo, no nos dejamos de ver, pero recién volvimos a compartir un proyecto en 1998, cuando con el Negro Fontova arma Delicatessen. Me convocaron y formé parte de un elenco mayor. Después vinieron Todo x $2 y Peter Capusotto y sus videos. Ya llevamos 14 años laburando juntos.

–Parecen un equipo indivisible.
–De alguna manera sí. Cada uno cumple funciones específicas, que no son invadidas por el otro. Pedro sabe que el que tiene que poner el cuerpo soy yo, y yo sé que si no está Pedro escribiendo y editando no hay programa. Las ideas surgen de los dos, pero si Pedro no las lleva a papel, no les da forma y ritmo, no pasa nada. No tengo ese talento. Él, en una hora, lo resuelve. Yo tendría que luchar mínimo seis y seguramente los resultados no serían los mismos. Lo bueno es que generamos una relación sin competencias.

–¿Cómo se organizan para articular las ideas de cada uno?
–Nos juntamos y cada uno llega con ideas de su casa. Ahí debatimos qué tan buenas son, cuáles merecen ser desarrolladas y le vamos buscando la vuelta. Algunas las terminamos desechando por diferentes motivos. Otras crecen durante el mismo programa. Quizás un personaje marginal que nos parece que funcionó después termina ganando otro protagonismo. No hay un tira y afloje. Disfrutamos de una confianza de muchos años que hace que tengamos una mirada muy parecida.

–Hablamos de los diferentes espacios que desarrollaron conPeter Capusotto y sus videos. ¿Les queda alguno pendiente?
–La verdad, que no. Terminamos este ciclo y después no sabemos a dónde vamos a apuntar. Sí sé que vamos a seguir haciendo cosas juntos. Peter Capusotto y sus videos también continúa existiendo porque en la TV Pública nos permiten laburar a nuestra manera. Con nuestros tiempos y descansos, que en definitiva nos permiten mantener cierta creatividad y que la gente descanse de nosotros. Si el canal nos hubiera dicho »empiecen en agosto y terminen en abril del año que viene» hubiéramos dicho que no. Todo X $2 y Cha cha cha duraron tres años porque hubo un desgaste creativo muy grande. En Estados Unidos los programas tienen diez guionistas. Acá nos arreglamos como podemos.

–Tuvieron ofrecimientos de canales de más rating y nunca aceptaron. ¿Es por ese ritmo de laburo?
–Eso fue hace dos o tres años. No es que recibamos propuestas todo el tiempo, quizá porque también ya saben cómo somos. Hay cosas que tuvimos que hacer en algún otro canal y ya no nos interesa bancarnos. Una reunión semanal con directivos puede hacer muy mal a la salud.

–Algunos personajes de la escena dicen que hacer humor en la TV Pública es hacer humor oficial.
–Los que dicen eso no vieron el programa. Nosotros estuvimos en la época de la Alianza que terminó con 39 muertos, Domingo Cavallo y el corralito. Y evidentemente no apoyábamos a la Alianza. ¿Qué es el humor oficial? No existe. La raíz del humor no es ni oficialista ni no oficialista: tiene que derrumbar cualquier teoría y embroma cualquier discurso. Quizá lo que quieran discutir es de dónde viene el dinero. En nuestro caso es del Estado. En otros, de empresas privadas. ¿Eso es moralmente mejor? ¿De dónde la sacan? El dinero siempre tiene un recorrido nefasto. Siempre alguien ha sido cagado para que el dinero circule.

–Fuiste muy amigo de Fabio Alberti. Él te atacó públicamente y vos decidiste no responder. ¿Pudieron tomar un café y aclarar las cosas?
–No me gusta entrar en polémica por los medios con alguien que conozco. Si tengo que hablar algo lo haría personalmente. Y si no, no lo hablo y listo. En la época de la Alianza nadie nos decía que éramos oficialistas porque la Alianza no entraba en disputa con ciertos poderes. Hoy cualquier cosa que digas se convierte en una especie de recorte muy simplista. Siempre hay un salame que cree que soy del brazo armado del humor de La Cámpora.

Valor agregado: La música que no escuchan todos
El talento de Capusotto y Saborido y el efecto adictivo que producen los personajes muchas veces hacen pasar por el alto el enorme capital musical que ofrece el programa. Videos de Frank Zappa, Captain Beefheart, The Birthday Party, Blue Cheer, Gong, Joy Divison, John Zorn y tantos otros, se irán alternando todos los lunes. Se trata de artistas exquisitos de la cultura rock y afines, que las cadenas de cable especializadas ignoran porque ninguna compañía discográfica paga para que pasen ese material. La decisión de darle lugar a esas expresiones es de Capusotto y Saborido, pero el brazo ejecutor corresponde a Marcelo Iconomidis.

–¿Escuchás mucha música en tu vida cotidiana?
–Para mí, disfrutar de la música es fundamental. Sin la música, la vida sería un error. Ya lo dijo Nietzsche y tenía razón. Escucho de todo un poco. Últimamente me enganché con una banda nacional que se llama Proyecto Gómez. Son muy creativos. Tengo una ritualidad que necesita que el sonido me acompañe. En el auto, en mi casa, donde sea. La música te tiene que asaltar. Tiene que acompañar tu vida. Ayer estuve escuchando Back Door, una banda inglesa de jazz de los ’70. También a Santana, pero sin Maná: escuchar a Santana con Maná es como que vuelva Perón con López Rega.
Desembarco 3D: El fenómeno también triunfó en los cines

El proyecto más arriesgado en términos de industria de Capusotto/Saborido fue la película Peter Capusotto y sus 3 dimensiones. El film tomaba los personajes y buena parte de la estructura del programa y lo articulaba en la pantalla grande bajo el lema »Una película 3D en contra del entretenimiento».
Contrariamente a lo que dirían algunos –»¿para qué pagar por algo que podemos ver gratis en la TV?», así se autoparodiaron alguna vezLos Simpsons–, el film logró abrirse paso en la jungla cinematográfica. Finalmente la vivieron cerca de 300 mil espectadores, una cifra para nada despreciable.

–El cine es un espacio muy complejo en el que una mala semana te puede dejar afuera de todas las salas. ¿Se imaginaron tanta repercusión?
–Tratamos de no engancharnos con el tema números. Y dejar que otra gente lo siguiera. Pero sé perfectamente que existe cierto recelo con el cine nacional y que en ese contexto meter 100 mil personas está muy bien. Por eso se podría decir que 300 mil es un éxito. Básicamente lo que nos dio alegría es el resultado de todo el laburo que le pusimos. Pero es evidente que la repercusión que obtuvo la película podría abrirnos paso a una segunda. El tiempo dirá.
Fuente: Miradas al Sur

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