Contra el secreto profesional

Condujo Emilio Vera Da Souza y fue transmitido en directo.

El columnista del grupo Jornada y de Página 12 introdujo el clima propicio para que las y los participantes del ciclo de conferencias reflexionaran desde su experiencia sobre la situación del periodismo en Mendoza y en Argentina: »La propuesta del productor Matías Perdomo es que seamos serios pero no solemnes, viene bien reírnos de nosotros mismos.

La verdad es que en la profesión no nos pasan cosas magníficas, sin embargo no dejamos de hablar de eso. Somos como los ex soldados que cuentan: ´¿Te acordás cuando me arrastraba con el sargento tanto?´, y era lo mejor que le había pasado y era lo peor», dijo Vera Da Souza.

María Eva Guevara (Edición UNCuyo, Revista Veintitrés), Valeria Caselles (El Sol), Maximiliano Ríos (Delegado Sindicato de Prensa de Mendoza, Diario Uno), Javier Polvani (Explícito Online) y Jorge Hirschbrand (El Sol) integraron el panel que versó sobre los obstáculos y desafíos en la actual coyuntura, el planteo sobre independencia periodística, las tensiones con los propietarios de los medios y las instancias intermedias, la dimensión política y las nuevas generaciones. El diagnóstico general coincidió con que en la provincia se hace buen periodismo, pero se puede mejorar. Justamente, otra coincidencia fue que contribuye a tal recuperación la posibilidad de debatirlo en sociedad, públicamente con ella.

Quienes tomaron el micrófono también se ocuparon de recordar a Pilar González y Lucía Gallardo, compañeras fallecidas en fechas recientes, reivindicar a Norma Sibilla, perseguida durante la dictadura por su trabajo, y evidenciar la situación de colegas con dificultades laborales en distintos medios privados.

Para contribuir a la confusión general

Despuntó Vera Da Souza: »Para agregar a la confusión, lo que discutimos hoy acerca de la independencia es algo que ha sucedido siempre dentro del periodismo. Los medios no son los periodistas. El ilustrador Miguel Repiso, que tiene el don de leer el pensamiento de los bebés, dice que los periodistas han venido al mundo a molestar. Concretamente, molestar es hurgar donde alguien no quiere que se mire, mirar por el agujero de la cerradura, revolver la basura que los poderosos no quieren.» La palabra fue puesta en práctica y en discusión:

María Eva Guevara: »Prefiero mirar con optimismo el futuro porque me gusta la raíz del presente, no creo que haya que sentarse a lamentar una supuesta decadencia. Me interesa transmitir las dos caras del oficio, la felicidad por esta elección y porque, sobre todo en los últimos años, se trabaja con una libertad que se amplía paulatinamente. La frase de Mariano Moreno: ´sentir lo que uno quiere y poder decir lo que uno siente´, citada por la presidenta Cristina Fernández, sintetiza este momento. No comparto el análisis catastrofista sobre la profesión, no hay un pasado sin contradicciones. El oficio del periodismo es siempre una situación difícil. Hay que ser consciente de que se toma una posición y actuar en consecuencia, siempre ha sido así.

»El tema de la independencia hay que ponerlo en contexto. Hay un esquema rígido para el cual hacer periodismo crítico es ser crítico del gobierno y no se pregunta cuál es, dónde está el poder. Las líneas editoriales han existido siempre. Lo que pasa es que hablamos de categorías vacías, que no dicen nada. Toquemos la incomodidad puntual, un propietario de medios que tiene otros negocios, pinchemos ahí. Hay que poner en relevancia el tema de la mentira, esencialmente nuestro oficio se basa en la búsqueda de la verdad y en Mendoza se han hecho tantas tapas mentirosas, tantas noticias falsas, que generan mucho daño. Hace poco, a través de una absoluta mentira, no una tergiversación, el Diario Uno publicó que a Sebastián Bordón no lo había matado la policía. Eso genera consecuencias negativas, las víctimas pasan a victimarios para la gente. Eso no puede pasar, tenemos que controlarlo nosotros, los periodistas.

»Se puede deducir que, de existir mejores empresarios de medios, habría muy buen periodismo. Hay que hacer diagnósticos constructivos, superar lo que haya que superar. Como el tema de la cantidad de información relevante: no la estamos teniendo, nos la están ocultando, invisibilizando. Hay muchos temas importantísimos y les cambian el ángulo, los minimizan. Hay una muy pobre cobertura de temas centrales que el ciudadano necesita saber».

Valeria Caselles: »Es un momento incómodo, ni peor ni mejor. El contexto político exige tomar posición, nosotros tenemos la obligación de cuestionarlo y pensar si realmente tenemos que estar en un lugar, más allá de los intereses que nos rodean. El poder también es gobierno. Hoy, sentirme pusilánime es lo que me pasa, no tomo postura, no me hace ni mejor ni peor. Voto por seguir confundida, por el desafío de la parte más pura y dura del periodismo, que es volver a la curiosidad, volver a sentir que no juego para nadie. Lo básico es si somos buenos periodistas o no. Que consiste en el ‘abecé’, la fuente, la cuna de lo que es el periodismo, cuestionar el poder. Nos olvidamos de que informar no es opinar, hay que diferenciar para que esto sea un servicio para quien nos lee y escucha. Si el periodista no deja en claro que está opinando, está faltando al servicio de informar. Me molesta leer cada vez más opinólogos en medio de una nota, cuando me quieren dar algo demasiado digerido.

»En muchos medios, incluso de la Universidad, se soslaya el ‘abecé’ del buen periodismo, se consulta una sola fuente, se confunden los géneros. Esto es híper peligroso, sobre todo en chicos que ya están opinando. Para opinar hay que tener mucho bagaje. Muy ligeramente se traduce una postura política. No me quedo en esa, ante la posibilidad de seguir molestando y siendo curiosa. Volver a las fuentes no es menor y las nuevas generaciones creen que es esto. Está lleno de posiciones políticas en notas que deberían ser informativas».

»Chimi» Ríos: »El primer obstáculo que tenemos los trabajadores de todo el país, y sobre todo de Mendoza, son los salarios miserables y las condiciones en las que trabajamos. Si no hay condiciones laborales que garanticen una subsistencia, una vida digna, se convierte en un obstáculo tremendo a la hora de desarrollar nuestra tarea. La independencia no existe. En principio, es muy difícil trabajar de manera independiente, siempre hay intereses. Los que trabajamos en relación de dependencia en empresas privadas lo sabemos, siempre hay que estar readaptándose a las líneas editoriales de los medios. En los últimos años hay un escenario más favorable en medios alternativos que permiten trabajar de forma más independiente.

»Ética profesional o libertad de expresión son principios que todos conocemos pero en realidad, desde lo laboral, son pocas las herramientas que tenemos para defendernos con esos puntos. Pelear desde adentro de un medio cuesta bastante, tanto como conseguir trabajo en otro. Es una disyuntiva compleja, no podés elegir libremente. Desde el poder político, así como desde los gremios, es importante que se generen herramientas que den cuenta de esto. En los últimos años han surgido intenciones, proyectos, foros de trabajadores con mayor compromiso. Las condiciones laborales también tienen que ver con la discusión sobre la práctica periodística».

Javier Polvani: »Cada uno piensa lo que quiere y después cuando va a trabajar es buen cajero o buen cajero. La cuestión de la independencia pasa por los medios; hay una línea que divide, una necesidad del periodista hacia los dueños. Los obstáculos son los intereses de quienes tienen los medios: dime quién te financia y te diré cuál es la línea. Ningún empresario hace publicidad en un medio para contradecir sus intereses, ningún gobierno auspicia la construcción de medios que contradigan sus intereses. Las empresas necesitan financiamiento, algunos nobles y otros menos nobles. Ahí viene el otro problema, los grandes medios tienen intereses ajenos a vender diarios o espacios de televisión o radio. Cuando se mezcla la propiedad del servicio público con la del medio de comunicación, la tapa del diario deja de responder al interés del lector.

»A los dueños de los diarios les interesa vender galletitas, no tapas que informen. En las redacciones el desafío es contar buenas historias, que quedan libradas a lo que los que gobiernan los medios hacen con ellas. El 90 por ciento de los periodistas trabaja para medios que no son suyos. ¿Cómo no van a poder militar? Lo hacen con sus familias, en sus entornos. Cuando llega al trabajo hace lo suyo, que es contar buenas historias. Si lo hace bien es buen periodista. El problema no es su ideología. El condicionamiento es que laburamos para empresarios. Y si hay mucha opinión y no hay fuentes está mal hecha la nota, el problema no es del militante sino del periodista».

Jorge Hirchsbrand: »Independiente es un equipo de fútbol que está a punto de caer. La analogía con el periodismo indica que está al borde del descenso. Últimamente se habla mucho de periodismo profesional, periodismo militante, periodismo independiente, y son frases hechas. El problema es que es muy difícil hacer periodismo hoy, por los intereses de los medios y por la revolución política en el país y en América Latina, que ha expresado esta tendencia recuperada de salir a militar, algo que es muy positivo pero que no ha incidido así al interior del periodismo. Hoy lo más fácil es pararse en una vereda o en la otra, hacer 6,7,8 o hacer A dos voces. Lo difícil es lo que algunos llaman ‘ser tibio’, tratar de pararse en el medio para tener en cuenta todos los puntos de vista y superar las ideologías o sentimientos que puede tener un periodista, estar por encima de esta discusión, dedicarse a su profesión.
»Como periodistas hay que darse el lujo de dudar siempre, no casarse con ninguno. Sospechar es algo básico de la profesión. Por una cuestión básica, de supervivencia laboral, es claro que si trabajo para el dueño de un canal de televisión no me voy a tirar contra él. Si no estoy de acuerdo, está la posibilidad de irse».

Más vueltas de tuercas

Los »ruidos de botellas y clinclines» que Emilio Vera Da Souza explicitó al aire demuestran el clima de conversación animada, amena y reflexiva que proseguía en las tandas de la programación en vivo. El conductor, »eventual colaborador de la Radio pública» remarcó el contexto: »Radio Nacional es un espacio pluralista que permite reflexionar y discrepar. Una radio que se define como militante, lo cual parece una contradicción que en todo caso nos permite estar aquí sentados.»
Llegó la última vuelta de opiniones. Con alusiones a diferencias sobre el ejercicio de la comunicación en Mendoza, »con honorarios como periodistas quizás de los más bajos del país», los y las panelistas ofrecieron algunas conclusiones. Se valoró la autocrítica, que el público pueda conocer condicionamientos y realidades de quienes comunican, y la coincidencia respecto a que subsanar la falta de debate respecto a lo laboral, lo político y lo tecnológico posibilita repensar el oficio.

Para Guevara, jefa de redacción, »el tema de la ideología tiene que ser bien abordado y no considerarlo una incomodidad. Hay que hacerse cargo de ella y superarla. A esta altura la sociedad ya no tiene esa inocencia, no cree que las ideologías no tengan nada que ver con el periodismo. En todo caso planteemos nuevos pactos entre el que escribe y el que lee, más transparentes, desde la honestidad intelectual. Estoy orgullosa de pertenecer a un medio que claramente plantó posición acerca de la Ley de Medios, con no volver atrás a lo que significó la política neoliberal de los 90, con un compromiso absoluto por los derechos humanos. Eso es lo fundamental, decir desde qué lugar uno está hablando».

Caselles, redactora, señaló: »Está faltando esta independencia personal, que está cargada de un montón de cosas que van más allá de lo tangible, de lo que uno cree del mundo e interviene en el ejercicio de la profesión. El desafío es buscar la independencia y volver a las fuentes».

El fotoperiodista Ríos puntualizó: »En Mendoza hay muy buenos periodistas y no tan buen periodismo. Esto está ligado a la discordancia conceptual acerca de lo que es hacer un buen producto para los periodistas y para los dueños de los medios. A ellos les interesa un carajo el periodismo, utilizan sus medios para favorecer sus intereses económicos. Esa es la limitación para quien quiere hacer buen periodismo: la calidad del producto la delimitan los patrones de los medios».

Coincidió Polvani, periodista »sin maripositas»: »Hay muy buenos periodistas. Y hay un quiebre generacional donde hay buenos periodistas que están aprendiendo cosas feas, que devienen por ese tener que jugarse y decir de quién es. Yo no soy de nadie, mis informaciones a veces le caen mal a uno o a otro. Tenemos la triste tarea de conspirar contra nuestra ideología, o lo que nosotros creemos que está bien, y si en lo que está bien hay algo que está mal, lo contamos. Hay deficiencias en los conductores de las redacciones, gente que cobra mucho para dirigir desde el costado periodístico. Ha habido una degradación entre los maestros, los tipos que tienen que estar entre los empresarios y el periodista, el problema más grave está en quienes se hacen cargo de las redacciones. Hay semillero, hay gente con experiencia, pero no hay quien traduzca, quien ponga la espalda para pelearse».

Hirschbrand, secretario de redacción, cerró: »Hay de todo, hay muy buen nivel aunque varios desprestigien la profesión. La competencia entre los medios favorece que los productos traten de superarse. Salvo en Buenos Aires, no hay otro lugar donde haya este nivel y esta competencia por ser el primero. Hay muchos medios y eso es bueno. Los chicos hoy no tienen en quien referenciarse, vienen muy crudos de la Facultad, cada vez más. Con serias falencias, de repente están escribiendo una nota de tapa y eso a veces es peligroso».

Sebastián Moro

Para http://edicionuncuyo.com/

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