La pérdida de poder adquisitivo impactó de lleno en el consumo interno de vino, que cayó un 10% en el primer semestre del año, según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).

Pero el mercado externo tampoco trajo alivio a las bodegas: las exportaciones de vino cayeron un 11,95% hasta junio, a pesar de que la devaluación de diciembre había tornado más competitivos a los vinos en el exterior.

Y el escenario no parece ser alentador: en lugar de mejorar las ventas después de los primeros meses, como se esperaba, en junio se derrumbaron tanto el mercado local como el externo. Los despachos dentro del país cayeron un 22,1% ese mes, con respecto a junio de 2015, mientras que los destinados al exterior disminuyeron un 22,9%, según datos del INV.

“Los números son preocupantes; en el mercado interno los salarios no ayudan a amortiguar la caída del consumo. Según datos de la consultora W, cayó un 25% el consumo en restaurantes en general en el semestre; y las bebidas disminuyeron un 8%. La gente gasta menos y sale menos a comer afuera, y eso afecta”, explicó Sergio Villanueva, gerente de la Unión Vitivinícola (UVA).

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En el plano local, las ventas cayeron 9,5% entre enero y junio, a 4,43 millones de hectolitros. En botella, el consumo se redujo en 5,6% (a 2,33 millones de hl.), mientras que en tetra-brik retrocedió 14% (a 1,91 millones). En junio, la baja fue de 19,4% en vino en botella y de 26,2% en tetra.

“En todos los niveles es negativo el consumo. El salario real perdió casi un 10% y el gran volumen va a consumo masivo”, explicó Villanueva. “La industria tuvo que ajustar los valores del vino porque tuvo la cosecha más baja en 56 años; aumentar precios en un mercado recesivo no es lo ideal. El 70% de la población restringió sus consumos, es un momento complejo”, agregó.

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En el plano externo, las ventas promedian una caída de 11,95% en volumen en el primer semestre, a 1,26 millones de hectolitros, y de 6,26% en valor, a u$s 388,97 millones. Si al vino se le suma la exportación de mostos, la baja es de 10,1% en volumen, a 1,66 millones de hl., y de 6,3% en valor, a u$s 440,9 millones.

En el semestre, la baja en botellas (el tipo de envase que más se exporta, con el 92%) fue de 3%, a 900.591 hl., mientras que los tetra-brik recuperaron parte de lo perdido otros años, al crecer 81,9%, a 76.710 hl. Por tipo de producto, hasta junio los varietales cayeron 10,6%; los que no mencionan variedad, 17%, y los espumantes, un 15,1%.

“La vitivinicultura es una industria con mano de obra intensiva y mucho insumo, con alto valor agregado. Antes de la devaluación, los que venden insumos aumentaron sus precios y después lo volvieron a hacer. Por eso, pese a la devaluación, el sector sigue falto de competitividad a nivel externo”, explicó Villanueva.

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Si bien las bodegas que exportan recibieron beneficios desde diciembre, por la devaluación y la quita de retenciones, con un reintegro de 5% que siguen recibiendo, ya perdieron ese plus, por el fuerte aumento de los costos internos, “y los mercados externos que se pierden no se recuperan con facilidad”, explicó el gerente de la UVA.

“Estamos preocupados, sobre todo porque la caída se aceleró en junio, en lugar de moderarse. Pero esperamos poder recuperar parte de la merma en lo que resta del año. Si el 2016 cierra con una baja de 4% a 5% en el mercado interno, ya sería bueno”, comentó.

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