Cuando me ames

Cuando me ames, ese día

estallarán las fronteras

de los Andes Cordilleranos,

más que las centenarias batallas

de nuestra América.

Cuando me ames, ese día,

cruzarán la Cordillera todos los vinos

desde el sur con sus vientos

hasta el frío de la puna,

al menos que la historia sea noctámbula.

Cuando me ames, ese día,

fluirán los ríos de los picos nevados,

dejándose atrapar entre las acequias

o la divinidad del mar del pacífico,

tanto como las gestas libertadoras.

Cuando me ames, ese día,

las geografías de los colores irrepetibles,

borrarán los mapas de la discordia

y todos conquistaremos

el sur del universo.

Cuando me ames, ese día,

escalarán la memoria los olvidados,

y algunos descansarán en paz.

Cuando me ames, ese día,

los poetas se embriagarán

con vinos mendocinos,

pero ninguno

te habrá escrito este poema.

 

 

When you love me

When you love me, that day,

the lines of the Cordilleras will blow-up

More than the centennial battles

Of our América did.

When you love me, that day,

All the wines will cross the Andes

From the windy south

To the cold Puna,

Unless History is nocturnal.

When you love me, that day,

The rivers from snowed peaks will flow down,

Willingly caught in ditches

Or in the divinity of the Pacific Ocean

As in the liberating heroic deeds.

When you love me, that day,

The geography of unique colors,

Will delete the maps of disagreement

And we will conquer

the south of the universe.

When you love me, that day,

The outcasts will the memory climb,

And some will rest in peace.

When you love me, that day,

Poets will exhilarate

With Mendocinian wines

But none of them

Will have written you this poem.


Aconcagua

Voy a intentar,

que las vides del mundo,

se arrodillen a mis pies

para rezar el vino de la paz.

Degustaré la historia,

lo más parecido a la última cena,

para descubrir qué Malbec me hechizó

o qué Syrah me detuvo en tu copa.

Y si el culpable de mi dicha fue un Merlot

o el fogoso Cabernet,

desplegaré mis colosales alas

en vinos bíblicos

en señal de que la vida ha comenzado.

Voy a intentar calmar los misterios

de los que ya no están,

en la divinidad de las cordilleras.

Mis tiernas cordilleras

que acompañan mi soledad

pocas veces y tantas.

Beberé en nombre de los dioses,

en una cita prolongada

bajo la luz de cóndores,

mis andinistas, nuestros arrieros.

Los equinos que escuchan mis secretos

y hombres de multicolores razas,

que provocan mis ojos altos nevados.

Beberemos los vinos de la paz

en la mesa de la historia.

Les convido brindis en mi tebaida,

cultivando el remanso de las uvas

en la tierra de las sensualidades,

para olvidar mapas heridos.

Fluirán odas a las sonrisas

y el vino de la paz no tendrá fin.

 

Aconcagua

I will try to persuade

The vineyards of the world,

To kneel down at my feet

To pray for the wine of peace.

I will taste History,

Speculating The Last Supper,

To unmask the Malbec that bewitched me

Or the Syrah that captured me in your glass.

And if culpable of my happiness a Merlot was

Or the passionate Cabernet, perhaps

I will unfurl my colossal winds

In Biblical wines

Showing life has just begun.

 

I will try to hush the mysteries

Of the ones no longer here,

In the divinity of the Andes .

My sentimental cordilleras

Accompanying my solitude

Not very often but so often.

I will drink in the name of gods

In a prolonged rendezvous

Under the light of the condors,

My climbers,

Our muleteers

The equines listening to my secrets

And men of multicolor races

Challenging my high-snowed eyes.

We will drink the wines of peace

At the table of History.

I treat you to a toast at my tebaida*,

Cultivating the placidity of the grapes

In the land of sensualities,

To forget wounded maps.

Odes to the smiles will flow

And the wine of peace will have no end.

 

*tebaida: resting dwelling of General San Martín

 

Algún día

Algún día la cordillera te hablará de mí.

Algún día, como puede ser mañana,

cobijará los vinos bienaventurados

en su terruño sensualmente feroz.

Verá pasar el rostro de otros blancos,

de muchos tintos,

de todos los varietales,

y de los que ya no son.

Los andinistas,

cosechadores,

los labriegos de la noche,

velarán la luna debajo de sus andanzas

vistiendo metáforas hasta el sur

y desvistiendo cielos descalzos de agua,

hasta el mar del cosmos.

Algún día,

liberaremos la luz

en los ríos dorados de viñedos.

Algún día las fronteras se olvidarán

en la paz del vino y del agua,

y florecerá la sonrisa más auténtica.

Y ese día: no lo vamos a poder creer.

 

Some Day

Some day the Andes will tell you about me.

Some day, maybe tomorrow,

It will cherish the blessed wines

In its sensually ferocious homeland.

It will watch the face of other white wines go by,

And of many red ones as well,

Of all the varietals,

And of the ones not any longer.

The climbers,

The reapers,

The peasants of the night,

Will keep vigil under the moon and her adventures

Wearing metaphors to the south

And undressing barefoot water skies,

To the seas of the cosmos.

Some Day,

We will set the light free

In the golden rivers of vineyards.

Some day the frontiers will be forgotten,

In the peace of wine and water,

And the sweetest smile will bloom

And on that day: We won’t believe it’s true.

 

 

Marcela Muñoz Pan
00-54-261-155900317
www.marcelamunoz.8m.com

 

 

 

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