Acaba de cumplirse el segundo aniversario desde que el vino argentino fuera declarado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner como bebida nacional, por el Decreto 1800. A dos años de este hecho importante para la industria vitivinícola del país, Tiempo Argentino habló con integrantes del Fondo Vitivinícola Mendoza, organismo público no estatal dedicado específicamente a la promoción del consumo de vinos en el país. Una charla amena con José Luis Lanzarini, presidente del FVM, Carmen Pérez, coordinadora de Comunicación, Sergio Villanueva, director ejecutivo del FVM y gerente de la Unión Vitivinícola Argentina y el licenciado Daniel Rada, director del Observatorio Vitivinícola Argentino.

–¿Cómo fueron los festejos por el segundo aniversario del vino declarado como bebida nacional?
José Luis Lanzarini: –El segundo año de nuestra bebida nacional nos encontró trabajando para que todas las presentaciones del vino argentino estén identificadas con esta imagen. No se trata de una certificación de calidad sino de un sello de identidad que nos reconoce como una cadena de valor que forma parte de la cultura y la identidad del país. El 24 de noviembre es un día particular que marcamos en el calendario, en el que seguramente multiplicamos los brindis para que lleguen a toda la Argentina, pero los esfuerzos para que el vino argentino esté en más mesas, para que sea elegido por más consumidores aquí y en el mundo, es una tarea de todos los días.

–¿Cómo será la campaña de 2013?
Carmen Pérez: –En 2012, la campaña genérica Vino Argentino continuó con el mensaje ”El vino nos une”, un concepto muy potente que logra expresar esa capacidad propia del vino de reunir la diversidad, así como en nuestro comercial se ve a grandes artistas disfrutando de ese momento de unión que propicia el vino. En la primera mitad del año, la campaña estuvo en vía pública, donde pudimos ver a Kevin Johansen brindando con el Chango Spasiuk, unidos por el vino, o a Pablo Lezcano –un genuino representante de la cumbia– brindando con Juan Carlos Baglietto. La respuesta fue muy positiva y la gente se quedó con ganas de ver más encuentros de grandes artistas. Así, que veremos algunas perlitas más. Sin dudas, el vino y la música son elementos de la cultura que tenemos muy arraigados, así que seguiremos trabajando en este mismo sentido.”

–¿Cuál es el impacto del decreto en la construcción de identidad?
JLL: –Ha sido tan importante que recibimos la inquietud de otros países que pretenden llevar adelante la misma iniciativa, así nos lo hizo saber Brasil y también España. En el mercado interno, hicimos un estudio cualitativo en el que preguntamos qué sentimientos, ideas o sensaciones trasmite la frase ”Declarado bebida nacional”. La respuesta fue mayoritariamente ”sentimiento de orgullo nacional”. No caben dudas para los consumidores de que la bebida nacional por excelencia es el vino y a la hora de argumentar dicen que esto es así ”porque tenemos de los mejores vinos del mundo”, ”porque se produce en el país, en Mendoza, en San Juan y cada vez en más provincias”. Hay quienes sostienen que el vino forma parte la cultura argentina y recuerdan la tradición familiar: ”Desde chiquito, mi papá me daba vino con soda.” Definitivamente, esta declaración es un reconocimiento que hizo que se difundiera mucho más el producto, pero también lo que está detrás de cada botella, desde las viñas, el paisaje, con sus trabajadores, sus historias de vida, la innovación tecnológica que implica nuestro sector y el impulso que tiene, por ejemplo, a través del turismo. Todo esto contribuye muy fuertemente no sólo a la imagen del vino argentino sino fundamentalmente, a la imagen país; si los vinos de Argentina se destacan por su naturalidad y diversidad, estos valores y atributos se trasladan al país y, en ese sentido, si al vino le va bien, el país también se beneficia.

–¿Qué camino se recorrió ya y cuáles faltan para que la Argentina sea reconocida mundialmente a través del vino?
Daniel Rada: –El vino argentino está presente en más de 120 países y ha mostrado un crecimiento muy importante, tanto en los volúmenes exportados como en valor de las exportaciones expresadas en dólares. En los principales destinos los vinos argentinos han crecido a tasas más elevadas que el promedio global. Este desempeño ha posicionado a Argentina como el 9° exportador con una participación del 2,8% en el comercio mundial. Los desafíos en materia de desarrollo externo tienen que ver con dos aspectos: por un lado, una mayor diversificación de mercados, en particular alcanzar una presencia más equilibrada.

Fuente: Laura Litvin para Tiempo Argentino

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