¿Ya nos cansamos del Malbec? Este vino tinto de Argentina ha invadido los Estados Unidos. ¿No se ha vuelto ya cliché, pasado su momento de gloria, agotado su recibimiento, vuelto tan… del 2011?

No. Cada vez que me sumerjo en el Malbec de Argentina, no quiero salir a tomar aire. Con el éxito del Malbec en el mercado de los Estados Unidos, se podría sospechar que nos ha inundado un Malbec mediocre, pero lo cierto es que incluso los menos interesantes de su clase que he encontrado, resultaron ser mejores que el promedio. A 10, 30 o incluso 100 dólares, el Malbec de Argentina ofrece un nivel extraordinario. No puedo decir que no haya malos ejemplos pero, de los más recientes que he probado, no he encontrado ninguno; por el contrario, muchos de los que degusté eran exquisitos. El Malbec de Argentina puede considerarse hoy en día el vino tinto con la mejor relación calidad/precio disponible.

¿Qué los hace tan buenos? La cordillera de los Andes es el factor principal. Las regiones vitivinícolas de Argentina se ubican al pie de esta majestuosa cadena montañosa, irrigada por nieve y protegida de las lluvias del Pacífico. Tanto en Mendoza como en Salta o la Patagonia, los Andes prestan su influencia al vino.

Esta influencia es principalmente la altura. El renacimiento del vino argentino, que tiene sólo un par de décadas, ha llevado a los vinicultores a buscar nuevas y mejores localizaciones para sus viñedos. Como la leyenda de Ícaro alzándose hacia el sol, los vinicultores han escalada más alto al pie de los Andes y plantado algunos de los viñedos de más altura del mundo.

Mientras que en el Valle de Napa se pueden encontrar viñedos a alrededor de 1000 pies, en la región de Tupungato los viñedos se extienden desde los 3200 a los 5000 pies. Los viñedos salteños son incluso más altos.

¿Qué influencia tiene esto sobre las uvas? Cada 100 metros, la temperatura promedio disminuye 1ºC. Esto significa uvas con más acidez y taninos más suaves. Pero la intensidad de la luz solar también aumenta, lo que permite a las uvas alcanzar la máxima madurez a la vez que las temperaturas más frías mantienen el azúcar bajo control. La combinación de bajas temperaturas y sol intenso produce en los vinos tintos alto rendimiento, taninos suaves (casi imperceptibles) y una estructura y balance admirables. Hechos con cuidado, no tienen el excesivo alcohol que sí se encuentran en muchos vinos modernos internacionales. Los viñedos más altos son reservados para uvas que prefieren temperaturas más frías, como los blancos y el pinot noir. Argentina produce un chardonnay exquisito.

Sin embargo, hallar el lugar perfecto no es sólo cuestión de altura.

”Nuestros vinos son vinos del sol, pero también del suelo”, dice Sebastián Zuccardi. ”Hablar sólo de altura es simplificar”. Y añade que el Malbec argentino de hoy puede trazar sus orígenes hacia el final de la Era de Hielo. Como las temperaturas se elevaron y los glaciares se desprendieron de los Andes, rocas, arcilla y limo rodaron por las laderas y se esparcieron en los valles.

Los vinicultores de hoy buscan estos ”abanicos aluviales” de depósitos de sedimentos glaciales como los mejores sitios para plantar Malbec. A menor altura, donde las rocas son más pequeñas y el suelo tiene más arena y arcilla, los vinos tienden a ser más suntuosos, mientras que a mayor altura, las rocas son más grandes, el suelo se drena mejor y las raíces de las vides pueden llegar más profundo. Estos vinos son más estructurados y enérgicos, con sabores frutales más vivos.

Combinando vinos de diferentes viñedos, los vinicultores argentinos entrelazan cielo y suelo para crear magia en una copa.

Fuente: www.washingtonpost.com

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