Varios años han pasado desde el nacimiento del primer Single Vineyard de la bodega. Recordar el Terrazas Gran Malbec 1996, vino que se elaboraba con las mejores uvas de Vistalba partiendo de las mismas intenciones. Sin embargo, el marketing quiso que mudara el nombre. Hoy, esta noble bodega argentina con corazón galo posee idéntica pasión y esencia, pero seguramente la visión y los medios con los que cuenta sean mayores, no hay que olvidar estos años durante los cuales la vitivinicultura local ha vivido una verdadera revolución.
Los terruños que originan los Single Vineyard actuales de Terrazas son los mismos, pero la nitidez de los vinos es diferente. Hoy hay mucha más precisión conceptual aplicada a la vitivinicultura.
Por otra parte, y aunque parezca mentira, a veces es más difícil estudiar un concepto en una bodega con obligaciones internacionales que en una pequeña.
Porque las exigencias del mercado global influyen mucho a la hora de la concepción. Y si bien hay más medios, quizás también haya más voces influyentes que complican cada decisión. Sobre todo cuando se está en pleno proceso de buscar ese gran vino de terruño, algo que les sucede a todas las bodegas del país.
Terrazas de los Andes, de la mano de Hervé Birnie-Scott y su equipo de enólogos, parece haber encontrado el camino, tanto del Malbec como del Cabernet Sauvignon. En esta cata vertical quedó demostrado.
El Malbec de Vistalba
Para muchos fue, es y seguirá siendo la cuna del mejor Malbec nacional. Algo que hoy en día es muy difícil de asegurar por el aluvión de propuestas provenientes del Alto Valle de Uco, más precisamente de Altamira, La Consulta y Gualtallary. Sin embargo, esta circunstancia favorece a los consumidores.
Espectadores privilegiados de tal contienda etílica, quienes, copa en mano, disfrutan de cada una de las propuestas que llegan al mercado sin hacerse tantas preguntas. Pero para que esas sean las circunstancias, siempre hay alguien que debió pensar más allá, a largo plazo. Por eso, Vistalba es –sin duda– uno de los mejores rincones del mundo para elaborar Malbec de alto nivel.
El denominado Terrazas Single Vineyard Malbec, que antes fuera el Gran Malbec y luego, Afincado, nace en el viñedo Las Compuertas, plantado en 1929, que mantiene su pie franco, con una densidad de 5555 plantas por hectárea. Se nota que se trata de un viñedo tradicional y añoso, no sólo por el diámetro de los troncos, sino por la conducción en sistema Guyot: con hileras angostas y en espalderos bajos. Los suelos son muy profundos y recién a casi dos metros de la superficie aparecen los cantos rodados. El riego se hace por surcos, a la antigua, y por la edad de las plantas, el rendimiento es equilibrado y homogéneo, ideal para dar a luz un Malbec de excepción.
El Cabernet Sauvignon de Perdriel
Si bien para muchos el Cabernet Sauvignon puede parecer más tradicional que el Malbec, por su fama internacional o por haber sido el componente primordial en los grandes vinos argentinos de antes, la Finca Los Aromos fue implantada en 1969 con una densidad de 4.200 plantas por hectárea. También en el corazón de Luján de Cuyo, pero con una conducción más actual: espaldero alto, poda con cordón pitoneado y un exclusivo manejo de la canopia (parte verde de la planta) que les permite a estas uvas una madurez óptima a lo largo del ciclo. Aquí las pieles son más gruesas que las del Malbec, pero también requieren un seguimiento muy de cerca por parte del hombre para determinar el momento justo de cosecha. Se cosecha por la mañana bien temprano y se hace una nueva selección de racimos y granos en bodega. La fermentación se produce con levaduras indígenas, que le imprimen más carácter de pertenencia al vino. Luego, se cría durante un año y medio en barricas nuevas y descansa plácidamente al menos un año más, embotellado, en las cavas de la bodega.

Dos vinos diferentes, una misma pasión
Dejando de lado las influencias de la marca o el poder de las etiquetas, hay varios aspectos para destacar: a los dos Single Vineyard de Terrazas les sobra personalidad. Si bien lo mejor está por venir, en mi opinión, la dignidad con que han añejado se disfruta en cada trago. Afortunados los que tienen botellas en sus cavas y pueden hacer uso de ellas. Afortunados yo y mis colegas que pudimos participar de una cata única e inolvidable en el marco de la nueva Maison de Chandon Argentina. Porque más allá de las composiciones en violín y violoncello que acompañaron cada copa y de la alta gastronomía, fueron los vinos y sus protagonistas quienes mejor se expresaron.
Single Vineyard Las Compuertas Malbec
Malbec 2008
Me parece un gran vino moderno, proveniente de un terruño tradicional. Características que se perciben en el ímpetu y la energía que demuestra. Tanto es así que supera en frescura y enjundia a muchos de sus pares del Alto Valle de Uco, y eso es producto de un muy buen manejo de la viña. Por ahora, la madera y la fruta (roja y negra) discuten el protagonismo. Pero sin duda, en breve, su carácter ágil y salvaje dominará la escena. Lo siento vibrante, carnoso y voluptuoso, y con su gran frescura que equilibra muy bien su calidez. Aún joven y con mucho más para dar.
Malbec 2006
Está pasando por un gran momento, expresivo y abierto, sin abandonar su reconocida elegancia y austeridad. Es un Malbec clásico y adulto, no uno divertido; es serio. Se percibe su carácter de fruta madura, casi pasa, con muy buena frescura. La madera está totalmente integrada y su vigor, con seis años de vida, es para destacar. No es muy carnoso, pero mantiene cierta tensión con algo de complejidad.
Malbec 2001
Es interesante como un vino del Nuevo Mundo, concebido como grande, acusa el impacto del clima. Detalle que en su salida al mercado nadie notó, pero que hoy queda en evidencia porque la 2001 no fue una gran cosecha, fue húmeda y la falta de madurez de la uva complicó un poco el panorama. Sin embargo, aquí está, vivito aunque ya no coleando, porque si bien hay un cuerpo carnoso, la madera sobresale y aunque el ímpetu está, ya no posee tanta profundidad. En síntesis: con la guarda no ganará atributos.
Malbec 1997
Con casi quince años, se puede decir que no ha envejecido mucho, pero, a mi parecer, el Malbec 2008, en dos décadas, estará mucho más vivo y expresivo.
Este 1997 no es muy intenso, más bien es sutil, con dejos mentolados y una evolución evidente, de carácter frutal, muy maduro, austero y lineal. Fresco y vivaz, tiene taninos aún incipientes que levantan cada trago. Yo lo recuerdo como un gran vino, aunque hoy me animo a apostar por sus versiones más jóvenes.
Single Vineyard Los Aromos Cabernet Sauvignon
Cabernet Sauvignon 2007
Este vino responde al clima de la cosecha. Un exponente noble, pero fresco y tenso, con un carácter entre frutal y vegetal, sin abusar de la madurez. Si bien en boca es denso y potente, por su equilibrio se lo percibe más austero; sin embargo, en la copa se abre y con el tiempo despliega sus sutilezas. Es fluido, incipiente y algo clásico en su expresión, pero con mucho potencial y una personalidad varietal inconfundible.
Cabernet Sauvignon 1999
En sus aromas maduros y complejos se descubre lo que fue el año: cálido, intenso y profundo. No obstante, sus aromas se mantienen elegantes y sutiles y en boca entra con muy buena frescura. Sorprenden sus taninos aún vivos e incipientes y su profundidad. Se lo percibe como un todo integrado: hay tipicidad con frescura, incluso con más potencial. Por eso, se lo puede descorchar hoy y deslumbrarse con un gran vino de guarda argentino o bien seguirlo de cerca los próximos años
Cabernet Sauvignon 2005
Sus creadores recuerdan que fue un año muy cálido y con mucha madurez de las bayas, perfecto para concebir vinos estructurados y duros, sin perder elegancia. A decir por su evolución, hay que darles la razón: resulta muy austero y sutil en sus aromas, aunque la madurez de fruta es evidente, con sus tonos pasificados. En boca mantiene un buen volumen y unos taninos firmes, fieles a su añada. Es decir que en términos de aromas y sabores ya está para beber; sin embargo, seguramente su textura se suavice en unos años.

Cabernet Sauvignon 2002
Es uno de los vinos más equilibrados y delicados, debido en gran parte a la añada. Con una evolución evidente y un estilo más bien classy, a la vez resulta sutil a pesar de su buen cuerpo y firmeza en boca. No es tan profundo, pero su buen carácter, con dejos terrosos, es digno de disfrutar. Todos estos signos anuncian que la complejidad recién empieza a desarrollarse…habrá que seguirlo de cerca para comprobarlo.

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