La Paz: Ludmila, la reina que apoya el compañerismo

Tiene 19 años, estudia Profesorado de Educación Primaria y quiere trabajar por los más jóvenes.

Para cualquier Reina de la Vendimia las horas posteriores a la coronación son extenuantes pero el momento del descanso llegará después porque ahora es tiempo de disfrutar el momento cuenta Ludmila María Fernández con una voz que no puede disimular la emoción y la alegría.

La joven de 19 años disfruta el diseño de indumentaria y también es fanática del fútbol desde chica. “A los otros equipos no los desprecio, pero el club de mis amores es Boca”, dice entre risas mientras aclara que en Mendoza sigue a Godoy Cruz.

La muchacha de cabellos color castaño claro vive junto a su madre y dos hermanos. “Ellos me apoyaron desde el primer momento y no me soltaron más. El día que tomé la decisión de presentarme se pusieron muy contentos y estaban seguros de que ganaría. Me decían: ¡vos sos la reina! y eso me ayudó a seguir”.

Tal es así que esa seguridad se trasladó a la flamante Reina. “Tenía la certeza de que se podía, estaba muy confiada. Sin embargo, la posibilidad de que el resultado no fuera el esperado también estaba”. Y añade: “Al final del día no importaba el lugar que me tocara. Mi sueño ya estaba cumplido: representar al club que me vio crecer”.

Actualmente cursa el Profesorado de Educación Primaria. Ludmila cuenta que no pausará sus estudios por el reinado. “Voy a seguir porque es algo que me apasiona y no lo considero una distracción. Es una de mis prioridades, y dejarlo de lado iría contra mis principios”.

La única vez que La Paz obtuvo el título nacional fue en 1996 de la mano de Lorena Lorca, y el deseo de repetir siempre está latente. Pensar en ser Reina Nacional de la Vendimia es algo en lo que aún no piensa. “Representar a mi club ya es algo muy emocionante. Ahora que soy reina del departamento el corazón me explota de emoción. Ni hablar si logro ser Reina o Virreina Nacional, sería un orgullo y un privilegio”.

Y esta experiencia es una especie de revancha. Es que la actual representante de La Paz, además de cumplir un sueño que la acompaña desde niña, en el 2015 se presentó en la Fiesta Departamental de los Estudiantes. “Salí Virreina, y fue en ese momento en el que me enamoré de este mundo.

Todavía no puedo creer que estoy viviendo toda esta fiesta desde adentro”.
“Maru”, como le dicen sus amigos y familiares, considera que es fundamental que una reina conozca su tierra, pero también resalta tres características indispensables que toda soberana vendimial debe tener: humildad, autenticidad y respeto hacia las otras compañeras.

Tal como pasó en su caso, donde el paso del tiempo permitió que la relación con las otras candidatas se afianzara. “Las tres somos un equipo que va a trabajar en pos del departamento”, agrega.

Como Reina de La Paz, su principal objetivo es trabajar con los jóvenes. “Es algo que me propuse desde el principio. Son el futuro del país y, al estar en plena etapa de formación y desarrollo, es muy normal que se sientan perdidos y sin saber cómo enfrentar al mundo. Por eso, desde el lugar que me toca ocupar hoy, voy a pensar buenos proyectos que realmente los involucre”, concluye.

El vino como protagonista de una puesta de lujo

Pasada la medianoche del domingo, La Paz coronó a Ludmila María Fernández como la nueva representante departamental.

Con 38 votos, la joven de 19 años, que representó al Club Defensores del Este, se impuso a la candidata del Club Sportivo Juventud Unida, Luciana Agostina Mestre (22) que resultó Virreina gracias a los 19 votos que cosechó.

Con una previa animada por Las Guitarras Cuyanas, Los Amigos del Este y Gabriela Fernández, la fiesta empezó minutos después de las 23 bajo la orden de la soberana saliente, Macarena Cortez.

Con el vino como protagonista indiscutible de la fiesta, el espectáculo contó con 250 artistas en escena. Combinó coreografías de tango, folclore, danza contemporánea y hasta hip hop que se podían ver a través de dos pantallas que abrazaban al escenario principal.

La emoción invadió el predio durante tres momentos: el cuadro que homenajeó a la Virgen de la Carrodilla, el de la fiesta de la cosecha y el malambo que ofició como cierre de lujo del espectáculo.

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