La única anormalidad respecto a un iPhone 6 normal son unos respiraderos en la parte trasera del terminal, pues el hidrógeno emite vapor de agua de forma imperceptible como subproducto de su reacción química. Esta batería que dura una semana se cargaría a través de la conexión Jack destinada a los auriculares.

Aún quedan un par de años, en palabras del jefe financiero de Intelligent Energypara que la tecnología se acerque al mercado. No en vano lo que se ha colocado en el iPhone es un prototipo que tendrá que ser reducido a otra expresión. Los técnicos de la compañía pretenden convertir la batería en un pequeño cartucho que encaje en la parte inferior de un smartphone. Duraría una semana y cuando no se necesitara podría desencajarse de forma sencilla.

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