Toquen la alarma: las buenas relaciones de antes están bajo el ataque de la tecnología. Ese parece ser el mensaje de un creciente número de investigaciones psicológicas que estudian la forma en que la tecnología afecta nuestra vida amorosa y nuestras amistades. Para muchas parejas, la tecnología es un arma de doble filo. Las toallas ”de él” y ”de ella” han sido reemplazadas por smartphones que permiten a las personas permanecer conectadas todo el día, ya sea para compartir listas de compras o emoticones con forma de corazón. Pero esas mismas parejas terminan peleando cuando uno de los dos saca el celular durante la cena o usa el iPad antes de dormir, renunciando a una charla para dedicarse a tuitear.

Un estudio publicado el mes pasado en The International Journal of Neuropsychotherapy reveló que cuando una persona que está en una relación usa algunos elementos de tecnología más que la otra, esto hace que la segunda persona se sienta ignorada e insegura y con sensación de abandono.

”Usar la tecnología en forma independiente de la pareja cuando se está en presencia de esta fomenta la desconexión más que la conexión”, dijo Christina Leggett, investigadora de la Escuela de Psicología de la Universidad de Queensland en Australia.

El 25 por ciento de los usuarios de celulares, según otro estudio, que estaban en una relación pensaban que el celular distraía a su pareja cuando estaban juntos. El 8 por ciento dijo haber discutido por la cantidad de tiempo que uno de ellos pasaba online.

”Ignorar a nuestra pareja dando prioridad a las actividades telefónicas conduce a relaciones tensas”, explicó el profesor James Roberts, otro investigador del tema. ”Cuando uno o los dos miembros de la pareja usan excesivamente el celular u otras tecnologías, es probable que eso debilite la relación”.

Una forma de hallar el equilibrio, según los investigadores, es organizar salidas sin aparatos con la pareja. Estas pueden consistir en caminatas por zonas sin servicio móvil o dejar los teléfonos en casa durante una salida a comer.

En casa, donde es más difícil escapar de las garras de la tecnología, los investigadores sugieren crear zonas libres de aparatos, donde estén prohibidos las laptops, los iPads y otros dispositivos. Aconsejan también a las personas hacer del dormitorio un ”espacio sagrado libre de tecnología”.

Si decidir si el Kindle es un libro o es tecnología le parece complicado, espere a que su pareja empiece usar el Apple Watch el año que viene. ¿Le va a pedir a su marido o esposa que se quite el reloj antes de entrar al dormitorio libre de aparatos?

Pero la tecnología en una relación no es mala en todos los aspectos. De hecho, si se la usa correctamente, puede acercar a las parejas. El estudio de Leggett y Rossouw reveló que usar la tecnología juntos -mirando televisión, por ejemplo- podía hacer que la pareja se sintiera más conectada en su relación. Los investigadores incluso observaron que el hecho de que los miembros de la pareja usaran el celular juntos ”mientras interactauban entre sí” podía ser positivo.

”Poder estar en contacto con los seres queridos cuando no están físicamente presentes es una ventaja que no debe ser subestimada”, dijo Michael J. Rosenfeld, profesor asociado de sociología de la Universidad de Stanford. ”No disiento con que la tecnología puede distraernos de las personas que están más cerca físicamene, pero no veo evidencias de que nuestras relaciones se vean perjudicadas por la tecnología”.

Encontrar el equilibrio en este mundo tecno es cada vez más difícil. Sin embargo, algo es claro: los límites que las personas decidan fijar hoy en forma colectiva en una relación definirán lo que será aceptable en una relación a la antigua en el futuro. Al menos hasta que esta sufra el ataque de la próxima ola de productos tecnológicos que provoquen distracción.

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