El producto innovador fue aplicado, de momento, a una remera y un reloj por el equipo de científicos del Instituto Superior de Ciencia y Tecnología de Corea (KAIST).

Con el níquel y el poliuretano como principales componentes, el nuevo material capaz de almacenar energía es completamente flexible y, por lo tanto, puede ser aplicado a cualquier tipo de prendas de vestir, complementos o mallas de relojes.

Para que no sea necesario conectar la ropa a una fuente de alimentación, está recubierto parcialmente por células solares flexibles que sirven para recargarlo de electricidad.

En una prueba realizada por los científicos del KAIST, se sometió al material textil a una prueba de resistencia en la que demostró su capacidad de conservar el 91,8% de la electricidad tras ser doblado 5.500 veces.

Con esto, los científicos que lo han desarrollado concluyen que sus propiedades electromagnéticas son similares a las de las actuales baterías convencionales.

Choi Jang-wook, profesor del KAIST que ha dirigido el proyecto, confía en que la nueva batería ”para vestir” contribuya a abrir una nueva era de la información y la tecnología marcada por la introducción de nuevos dispositivos futuristas.

La integración de dispositivos electrónicos flexibles en ropa, gafas, relojes y en la piel es ”un importante cambio de paradigma en la electrónica de consumo” que abrirá ”nuevas oportunidades más allá de lo imaginado”, afirmó el profesor Choi, en declaraciones recogidas por la agencia de noticias Yonhap.

Infobaes

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