”La Agencia nos comunicó que Malargüe, distante unos 420 kilómetros al sur de la ciudad de Mendoza, fue el lugar elegido para instalar su antena de 35 metros de diámetro y 40 de altura, de unas 60 toneladas, para el seguimiento de las misiones robóticas a Venus y Marte”, dijo a Télam Félix Menicocci, secretario general de CONAE.

Esta será la tercera estación terrena del programa ”Espacio profundo”, que cuenta con dos antenas receptoras de 35 metros ubicadas en Cebreros, España, y en New Norcia, Australia, como la que se instalará en unos dos años en Argentina, informó Menicocci.

En estas misiones interplanetarias no tripuladas, la agencia europea envía satélites a varios planetas y asteroides.

”Necesitaban un lugar especial al que la información recolectada por las sondas llegara limpia y decidieron emplazar la antena en una propiedad privada de Malargüe que el dueño cede a la municipalidad, que a su vez la da en comodato por 50 años a la CONAE”, precisó.

Menicocci comentó que ”la antena está bastante automatizada” y el país tendrá acceso a su uso en ”un porcentaje de tiempo, por lo cual la CONAE va a hacer un llamado a los científicos argentinos para conocer sus requerimientos” para investigar.

”Que hayan elegido a Argentina tiene que ver con el desarrollo de toda la actividad espacial y es un reconocimiento a la capacidad” local, reivindicó Menicocci.

A través de un comunicado, el canciller Jorge Taiana, quien preside el directorio de la CONAE, calificó esta decisión como ”un hito para el desarrollo espacial argentino”.

La agencia europea -que tiene su sede en París y dispone de centros en el resto de la UE- desarrolla un programa de exploración mediante las misiones ”Rosetta”, ”Venus Express” y ”Mars Express” y ”Espacio Profundo”, que va más allá del sistema solar.

El astrónomo Marcos Machado, de CONAE, contó a Télam que ”la misión robótica Rosetta llegará en 2014 al asteroide Churyumov-Gerasimenko, buscando información del origen del espacio y los planetas”.

La misión lleva el nombre de la piedra que es parte de los elementos primigenios del sistema solar, unos cinco mil millones de años atrás.

Las otras ”son expediciones robóticas de aproximación a Venus y Marte, los dos planetas más próximos a la Tierra tanto en cercanía física como en parecido”, dijo Machado.

”Estas son misiones de exploración robótica con las cuales hay que mantener un contacto constante a medida que se van alejando de la Tierra, para que la recepción del dato mandado sea lo más eficiente posible”, indicó.

Si hubiera vida humana en Marte y un terrícola quisiera comunicarse con un marciano, tardaría 15 minutos en llegar la onda de radio.

Estas campañas son ”diseñadas como misiones robóticas para la próxima década: la primera es a la Luna y luego sigue Fobos, uno de los satélite de Marte al que los rusos prevén llegar dentro de tres años”, informó.

Las misiones tripuladas a los dos planetas más cercanos a la Tierra conllevan desafíos muy superiores; por empezar, Venus es muy inhóspito y a Marte se tardaría unos 9 meses en llegar.

”Además de los problemas técnicos y médicos -por altas dosis de radiación que puede producir cáncer-, se viaja 9 meses encerrado en una cápsula”, advirtió Machado.

Otro problema importante es la financiación: ”Estamos a un mes del aniversario, el 20 de julio de 1969, de la proeza de llegar a la Luna y, a dólares actuales, el programa Apolo costaría hoy un promedio de 35 mil millones de dólares al año”, estimó Machado.

(Télam)

 

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