Para sacar buenas fotos digitales ya no hace falta gastar mucho en un smartphone premium; conocé las opciones

El abanico de la telefonía celular es tan pródigo en diseños y estilos que dentro de sus variantes uno puede seleccionar modelos que ronden los 10 mil pesos, con un hardware competente y una cámara fotográfica con un alto nivel técnico. Son equipos ideales para lograr tomas a plena luz o con baja claridad, tanto en formato familiar como selfie.

Para registrar una foto que simule con la mayor fidelidad tonal la realidad que se proyecta frente a los ojos, habrá que mirar un poco más allá de los megapíxeles (MP). Porque si bien son una parte importante, no cuentan toda la historia de la fotografía digital. Lo indicado es que vengan acompañados por un buen sensor, una lente de calidad, una óptima apertura, un procesador de imagen adecuado y un software amigable.

Los smartphones que responden a este concepto son el Samsung Galaxy A5 2017, Moto G5 Plus, Huawei P9 Lite, Sony Xperia XA1 y L1, LG Stylus 3 y K10 2017. Y si bien las diferencias que se establecen entre sí son tan sutiles como subjetivas, los resultados que se consiguen en cada caso frente a un mismo objeto son muy distintos.

En cuanto a la configuración, la mayoría cuentan con un procesador de ocho núcleos que otorga fluidez para realizar varios disparos consecutivos sin que el soft se quede pensando. Se complementan con una pantalla de 5 pulgadas o algo más y una batería de 3.000 mAh, como para olvidarse de la carga por varias horas.

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Al momento de analizar las especificaciones de una cámara hay que atender su apertura máxima, que regula la cantidad de luz que puede ingresar al diafragma. Así, su tamaño influirá en el rendimiento en condiciones de baja luminosidad y en un mejor rango dinámico. La regla indica que cuanto menor sea el número que acompaña a la letra “f”, mayor será la cantidad de luz que pueda captar y mejor su resultado. Así, f/1 se considera apertura total, ya que el obturador está abierto a pleno. Mientras que al subirlo a f/11, queda parcialmente cerrado, captará menos luz, habrá menor nitidez y más desenfoque. Siguiendo el trazado de la luz, aparece el sensor. Se trata de un chip compuesto por millones de celdas, cada una de las cuales equivale a un pixel. El conjunto de estos pixeles es lo que forma la imagen. Por eso, cuanto más grande sea, mayor cantidad de luz podrá captar lo que resultará en más calidad. Lo que también conduce a más consumo de energía.

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Otro aspecto relevante, aunque difícil de medir, es el procesador de la imagen, cuyo rendimiento es proporcional a la gama del aparato. Su tarea consiste en limpiar las señales eléctricas provenientes del sensor para “reducir el ruido”, suavizar los pixeles, administrar los filtros de color.

Desde hace un tiempo los fabricantes buscan dotar a sus cámaras de la mayor velocidad de enfoque. Su función es rastrear automáticamente el objetivo, para no perderlo.

En la frontera de las especificaciones técnicas aparece el soft de la cámara, encargado de orquestar todos los movimientos del hardware. Para facilitar la experiencia, los fabricantes incluyen elementos creativos para lograr fotos con diferentes tonalidades, modos manuales para jugar con los ajustes. Uno de los más utilizados es la tecnología HDR (High Dynamic Range) que realiza varias fotografías simultáneas y las combina para obtener el resultado con la mejor iluminación posible. Está indicado para paisajes con poca luz natural.

Uno de los smartphones más completos es la versión 2017 del Samsung Galaxy A5. Dispone de una cámara frontal y otra trasera con sensores de 16 MP y f/1.9 de apertura, lo que permite una buena entrada de luz. El soft ofrece una gama de filtros que puedes elegir deslizando hacia la izquierda. Cuenta incluso con un modo dedicado a las fotos de alimentos.

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En un gran balance de precio y calidad se posiciona el Motorola Moto G5 Plus, que al igual que en su Moto Z, opera con un sensor Sony IMX 362 de 12 MP con f/1.7 y estabilizador por soft. Mientras que la cámara de selfie es de 5 MP. La interfaz es bastante sencilla, permite realizar los ajustes fácilmente y encontrar los modos sin tener que indagar demasiado.

El otro competidor es el Huawei P9 Lite, que ha intentado traer máxima calidad sin comprometer precio. Esta vez la lente no ha sido desarrollada en colaboración con Leica ni ofrece una doble lente. Tras 13 MP y 8 MP de la frontal, fluye un sensor IMX214 que alcanza una apertura de f/2.0.

El Xperia XA1 es un equipo de gama media con una cámara que aspira a más. Así, ensambló un sensor trasero de 23 MP con apertura f/2.0 y que graba video con resolución FullHD a 30 frames por segundo.

El smartphone LG Stylus 3 con su lápiz de escritura, presenta dos lentes imponentes: uno de 8 MP para selfies y otro de 13 MP con flash LED. La cámara principal captura con nitidez paisajes y objetos, incluso con muy poca luz.

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