El experimento consistió en reunir a 25 personas que no habían manejado videojuegos, para luego ser sometidos a 5 sesiones de 2 horas jugando con consolas. Las ondas cerebrales de los sujetos fueron monitoreadas antes y después de jugar, y el resultado fue que quienes manejaron juegos de acción mostraron mejoras en su capacidad atencional, además de cambios en su capacidad de suprimir las distracciones del entorno.

Este es el primer estudio que demuestra la acción directa de los videojuegos en nuestro cerebro, registrando los cambios directos que éstos provocan en la actividad cerebral, así como la capacidad de concentración mayor de quienes usan consolas. El estudio será publicado en junio en el Journal of Cognitive Neuroscience.

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