Una encuesta reciente de Booz & Company asegura que las empresas empiezan a aceptar el hecho de que, en un lustro, la mayoría de los empleados llevarán al trabajo sus propios ordenadores personales, en vez de utilizar los recursos corporativos, y esto se deberá a la emergencia de la generación C (conectados, nacidos después de 1990 y que han vivido su adolescencia después de 2000), que implica nuevas fórmulas y conceptos de trabajo y también nuevos retos de adaptación para las compañías, más si se tiene en cuenta que esta generación formará el 40% de la población de Estados Unidos, Europa y potencias emergentes como Brasil, China, Rusia e India, y representará la principal fuerza de consumidores a nivel global.

Según Booz, ”los miembros de la generación C se identifican básicamente por ser realistas y materialistas. Son culturalmente liberales, aunque no necesariamente progresistas en términos políticos. Se trata de la generación que más ha tardado en emanciparse de sus padres y la mayor parte de sus interacciones sociales tienen lugar en internet, donde se sienten libres para expresar sus opiniones y hacer valer sus actitudes. Han crecido bajo la influencia de Harry Potter, Barack Obama y una diversidad de i-gadgets: iPod, iTunes, iPhone o iPad; el 95% tiene un ordenador personal y más de la mitad utiliza la mensajería instantánea para comunicarse, son miembros de Facebook y Twitter y usuarios habituales de Facebook”.

Sobre la compensación que merece esta accesibilidad, parece lógico pensar que las jóvenes generaciones pedirán una retribución por su disponibilidad. Krista Walochik, presidenta y consejera delegada de Norman Broadbent, cree que ”en términos de dedicación, el propio empleado debería poder elegir en el ámbito externo al trabajo y no es lógico pensar que la gente responda siempre positivamente al always on. Habrá sin duda una reacción a esto”.

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En ese nuevo escenario, la línea entre la vida personal y la profesional queda casi completamente difuminada. Y también se da un cambio notable del mercado laboral: Una nueva forma de trabajar y un nuevo modelo de relación de los profesionales con las compañías.

Una revolución
Para algunos expertos, la llegada de la generación C tendrá un impacto comparable al de la Revolución Industrial, pero esta tendrá lugar en un periodo de tiempo mucho menor, y se producirá a mayor velocidad. Para los directivos de las compañías, la adaptación de estas a los nuevos empleados implicará que no sea suficiente planificar para los próximos trimestres, ni siquiera para los próximos años.

Según Booz & Company, las empresas deberán determinar sus estrategias para la próxima década, o mirando incluso a 15 años vista. ”Un paso crítico será estar seguro de que la organización como un todo comprende los cambios, y comprobar asimismo que la gente dentro de ésta que vive ya ciertas transformaciones no las percibe como una amenaza. Hay que identificar a aquellos que pueden ayudar a integrar todas estas novedades en la cultura corporativa y en los planes de negocio”.

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Según el informe de Booz & Company, estas tendencias llevarán a una creciente virtualización de las organizaciones, caracterizada por una conexión las 24 horas, los siete días de la semana; por las redes sociales; así como nuevas demandas de libertad para que el personal ”penetre en los muros de las corporaciones”. Según esta teoría de futuro a medio plazo ”los empleados se organizarán en comunidades dinámicas y ágiles de intereses”, y en 2020, más de la mitad del personal de cada compañía (en las grandes corporaciones) estará trabajando en proyectos de grupos virtuales. La generación C valora especialmente la capacidad ampliada que otorgan las redes sociales y profesionales para realizar un trabajo, la agilidad de éstas y las enormes posibilidades para compartir conocimiento.

Es evidente que las nuevas tecnologías, las redes sociales y determinadas herramientas y fórmulas de contacto hacen posible una accesibilidad las 24 horas que acarrea una disponibilidad nunca vista por parte de los empleados.

Estar conectado las 24 horas será lo habitual en 2020, y constituirá un prerrequisito obligatorio para cualquier forma de participación social. Hoy hay 4.600 millones de usuarios de dispositivos móviles en el mundo (un 67% por ciento de la población accede a estos dispositivos) y 1.700 millones de usuarios globales de internet. En 2020, el 80% de la población mundial será usuaria de dispositivos móviles y 4.700 millones de personas tendrán acceso a internet habitualmente.

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Tampoco se puede olvidar el hecho de que, entre los cambios evidentes en la relación entre las empresas y sus empleados está el hecho de una fidelidad decreciente de estos últimos hacia las compañías. La gente tiene cada vez menos apego a sus trabajos y la relación entre empleado y empleador se hace cada vez más corta. La Red es una forma de amplificar a la persona, y esta tiende a ser un nombre en Internet que, circunstancialmente, trabaja en una compañía. Como asegura Enrique Dans, ”cada vez más gente sabe que su amplificación del yo en Internet permite una existencia independiente, y la personalidad en la Red puede ser utilizada de diversas maneras”.

Por supuesto, la proliferación y la creciente sofisticación de la comunicación, la interactividad y las tecnologías que permiten un nuevo tipo de colaboración cambiarán también aspectos ”colaterales”, como pueden ser los viajes de trabajo. Es evidente que los trabajadores del conocimiento viajarán con menos frecuencia por motivos laborales, y la oportunidad de encuentros cara a cara se reservarán a los directivos top, ya que los viajes de empresa se convertirán en un lujo casi innecesario si se tienen en cuenta las posibilidades que ofrece la tecnología.

fuente: CNN

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