Amnistía Internacional ha denunciado que grandes compañías tecnológicas, como Apple,
Samsung y Sony, no realizan comprobaciones básicas que aseguren que
detrás de sus productos no se use cobalto extraído gracias a mano de
obra infantil. La organización de derechos humanos publicó el informe This is what we die for: Human rights abuses in the Democratic Republic of the Congo power the global trade in cobalt,
en el que se rastrea el origen del cobalto usado en las baterías de
iones de litio. La entidad ha iniciado una campaña en redes sociales,
coincidiendo con el lanzamiento del iPhone SE, en la que mediante el hashtag #AppleCobalto
pide a la empresa de Tim Cook que actúe ante esta situación. En el
momento de la publicación de este artículo, Amnistía Internacional había
recogido más de 27.000 firmas.

Amnistía Internacional denuncia que las grandes
compañías tecnológicas y de automóviles eléctricos no comprueban el
origen del cobalto que adquieren
El documento incide en el origen del cobalto comprado por Congo Dongfang Mining (CDM), filial de la compañía china Zhejiang Huayou Cobalt Ltd (Huayou Cobalt).
Esta adquisición se realiza de forma mayoritaria en zonas donde el
trabajo infantil está muy extendido, con la participación de niños de
siete años de edad y adultos en estas minas, siempre según el informe de
Amnistía Internacional. La República Democrática del Congo
(RDC) es el país productor del más del 50% del cobalto comercializado
en el mundo, indispensable en la fabricación de componentes de baterías.

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Tras ser extraído en estas minas, Huayou Cobalt vende a su vez este
mineral a tres fabricantes de elementos de baterías de ión litio. Estas
compañías son Ningbo Shanshan y Tianjin Bamo, de China, y L&F Materials,
de Corea del Sur. La denuncia de Amnistía Internacional afirma que
empresas tecnológicas y compañías de automóviles como Apple, pero
también Samsung, Sony, Daimler y Volkswagen,
no rastrean la cadena de distribución de este elemento indispensable
para las baterías de dispositivos y coches eléctricos. La organización
de derechos humanos también lamenta que no haya ”ninguna regulación en
la actualidad del comercio global de cobalto”.

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Desde Hipertextual se han puesto en contacto con Apple. Su responsable de comunicación en España, Paco Lara,
no ha ofrecido una respuesta específica sobre esta denuncia, aunque sí
comenta que ”toman nota” y actualizarán su contestación ”si hay una
valoración de la compañía”. Lara, ante la campaña impulsada por Amnistía
Internacional, nos remite a la información genérica que ofrece Apple en
su web sobre responsabilidad de proveedores y responsabilidad medioambiental.
En el primer apartado, la multinacional sostiene que inspeccionan ”la
cadena de suministro para asegurar el cumplimiento de sus estándares
sociales y medioambientales”.

Apple ya investiga otros ”minerales
conflictivos” procedentes del Congo, aunque de momento no responde a la
denuncia de la organización de derechos humanos
En el Código de Conducta para Proveedores,
Apple afirma que se trata de ”uno de los más estrictos del sector”, con
633 auditorías a más de 1,6 millones de trabajadores y auditorías a
proveedores en 19 países en 2014. Su informe de 2015, sin embargo,
reconoce que existen minerales conflictivos como el tantalio, el estaño,
el wolframio y el oro, ”porque en la República Democrática del Congo
(RDC) y en países colindantes, su extracción puede financiar o
beneficiar a grupos armados relacionados con violaciones de derechos
humanos”.

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El documento no hace ninguna alusión al cobalto,
aunque en respuesta a Amnistía Internacional, Apple ha comentado que
están investigando ”decenas de minerales”, incluido el denunciado por la
ONG, con el fin de evaluar ”riesgos laborales o medioambientales”. Por
otro lado, Samsung dice que resulta difícil determinar el origen del
cobalto que emplean en sus dispositivos. Sony, HP y Daimler señalan que
no han encontrado vínculos con las minas de Katanga
denunciadas por trabajo infantil. En ese sentido, Mark Dummett,
investigador de Amnistía Internacional, comenta que ”las empresas no
deben limitarse a interrumpir la relación comercial con el proveedor o
imponer un bloqueo al cobalto de la RDC una vez identificados los
riesgos para los derechos humanos en la cadena de suministro. Deben
también tomar medidas de reparación por el daño sufrido por las personas
contra cuyos derechos humanos se han cometidos abusos”.

Fuente: Hipertextual

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