Uno de los juguetes de la infancia que recuerdo con más cariño (y que aún conservo como objeto de colección) fue mi pista de Scalextric, es decir, mi pista de carreras de coches de slot. Las carreras de coches han sido siempre un juego que ha funcionado bien, tanto en el mundo de los modelos a escala como en mundo de los videojuegos. ¿Y cómo resultaría el tándem videojuegos y modelos a escala en un mismo producto? La respuesta a esta pregunta la tiene un singular producto llamado Anki Drive, un juego de carreras de coches de slot que combina el uso de nuestros smartphones y dota a los coches de carreras de inteligencia artificial.

Inteligencia artificial y coches de carreras, una combinación muy interesante y original que han materializado en un juego un grupo de expertos en robótica que se formaron en la prestigiosa Universidad Carnegie Mellon. Tras terminar sus estudios de doctorado en robótica, los fundadores de Anki (que es como se llama esta startup) decidieron llevar la robótica y la inteligencia artificial más allá de los sectores en los que, tradicionalmente, se aplican estas tecnologías.

En vez de trabajar para DARPA (y el Departamento de Defensa de Estados Unidos) o para la industria (y pensemos en el filón de los vehículos autónomos), los fundadores de Anki decidieron mirar al sector consumo para llevar la robótica a la vida cotidiana de la gente. Seis años después de fundar la compañía, Anki ha ”roto su silencio” con Anki Drive, una pista de carreras en el que los usuarios usan sus smartphones como controles remotos y donde los coches funcionan de manera autónoma, son inteligentes y tienen, incluso, una ”personalidad propia” que los diferencia del resto.

El juego, que se pondrá a la venta dentro de 5 días a un precio de 200 dólares, nos presenta una pista inteligente que ofrece información a los coches sobre su posición actual y la posición relativa con respecto al resto de coches que contra los que compite. Dicha información está codificada con tinta sobre la propia pista y el coche la lee gracias a una cámara situada en los bajos de éste. Además de la cámara, el coche posee un procesador a 50 MHz y conexión Bluetooth para poder ser controlado desde un smartphone.

¿Y cómo funciona? Teniendo en cuenta que estamos ante un juego de carreras de coches, los coches circulan velozmente por la pista mientras que los jugadores controlan las ”funciones especiales” de los coches desde la aplicación iOS del juego. Con esta aplicación, los jugadores podrán programar las características de sus coches y definir ”su estilo” (capacidad para bloquear contrincantes y no dejarse adelantar, tender al adelantamiento o, directamente, inutilizar a los coches rivales); de hecho, cada coche posee una serie de ”armas” con las que atacar a los contrincantes y hacer que su viaje sea algo más complicado.

Una vez termina la carrera, el usuario adquiere puntos que puede canjear por habilidades especiales para su coche y, de esta forma, perfeccionar su vehículo inteligente.

Por 200 dólares, la compañía venderá un kit con la pista y un par de coches pero es posible ampliar el juego con coches adicionales (a 69 dólares cada uno). Un juego bastante peculiar que, sin duda, está destinado a pegar fuerte durante la próxima campaña navideña: un Scalextric inteligente.

Por cierto, los coches han sido diseñados por Harald Belker, responsable del diseño del Batmóvil de la película ”Batman y Robin” y de los vehículos que vimos en la película Minority Report.

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