Además, la Ley 6045 establece entre sus objetivos contribuir a la racional conservación de los ecosistemas naturales y también establecer y promover áreas naturales protegidas para el disfrute de la población en convivencia con la naturaleza.

 

Por otra parte que los humedales como El Viborón ofrecen posibilidades de recreación, estéticas y de reflexión, tales como la observación de aves entre otros beneficios como la regulación de la calidad y cantidad de agua, hábitat para diversas especies y el ecoturismo.

También por tratarse de un área especial para conservarla como reserva Natural y para la creación en ella de una Estación Ornitológica por la variedad de las aves presentes, siendo éste el objetivo del IADIZA-CONICET.

Todos estos argumentos llevaron a la Ornitóloga Elba Pescetti del IADIZA-CONICET a promover el Humedal Viborón de interés ecológico-sustentable, además de ser considerado Sitio AICAS (Áreas de Importancia para la Conservación de las Aves), declarado por BirdLife Internacional y AVES ARGENTINAS, por ser un relicto del antiguo Sistema de Lagunas Guanacaches, a partir del 2005.

Pero hace una semana la profesora recibió una serie de observaciones efectuadas por profesionales dedicados a la observación de aves, quienes se vieron sorprendidos por el corte total de la vegetación acuática emergente en el sector norte,( en la cabeza de la laguna), sitio donde se venía observando al “tachuri siete colores”, un pajarito de especiales colores, característicos de lugares con totorales inundables, muy vistoso, y muy difícil de verlo, , que debidos a las frecuentes observaciones el sitio fue indicado como de reproducción, nidificación, refugio y alimento de la mencionada especie. Lamentablemente al extirparse la vegetación acuática, se le quitó el hábitat a este disminuto pájaro, el cual no se lo ha podido observar nuevamente.

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Además los observadores no vieron con buenos ojos la construcción de una serie de churrasqueras al mejor estilo de un camping, muy a pesar que anteriormente se tenía en el lugar unas construcciones al ras del suelo, circulares para realizar fuego, siendo estas muy adecuadas ecológicamente.

También les llamó la atención la construcción de una especie de contenedores de madera distribuidos frente al humedal. Siendo otro aspecto también muy destacado en las condiciones que se encuentran los sanitarios, los cuales no poseen agua, con el inconveniente que si se recibe contingentes de estudiantes o público en general, no se cuenta en el lugar, con los servicios mínimos, pero si se cobra una entrada.

Los observadores de aves como Grupo de observadores de aves de Mendoza, avistajes Naturales y los COAS (club de observadores de aves silvestres de Argentina), se preguntan si el Municipio de Maipú, a través de su departamento de Medio Ambiente y el de Veterinaria como autoridades que tienen la responsabilidad de fiscalizar los desmontes ocasionados o la construcción de las churrasqueras, estaban estos en conocimiento o bien el Club Cristóbal Colón, aún no ha tomado conciencia que se trata de un área protegida por ley, en la cual se prevee la inclusión de la educación ambiental y principalmente se debe evitar la construcción desmedida dentro del predio sin ninguna planificación.

La Ornitóloga Pescetti como representante del IADIZA ante este humedal único, puso en conocimiento a la Intendenta, el hecho de haber recibido material fotográfico donde queda en evidencia un mal manejo del lugar y con tal intención se trasladó junto a técnicos del Municipio a realizar una inspección ocular de los hechos. Pero al no llegar a un entendimiento de los daños producidos y ante la subestimación ocasionada al siete colores de laguna, se produjo fuerte discusión con el Lic. Cristian García, director de turismo de Maipú, quien al parecer desconoce el marco legar a manejarse en estos casos.

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Por defender un espacio protegido le valió a la Prof. Elba Pescetti una descompensación en horas de la tarde tras nuevamente al intentar fijar su postura como especialista en aves, con altos funcionarios del citado Municipio.

Al parecer la profesora recibió en el Humedal cátedras de manejo sustentable por parte del funcionario Cristian García y los responsables del Club Cristóbal Colón, quienes en ningún momento reconocieron el gran impacto negativo producido hacia el llamativo pajarito, el cual lamentablemente no se lo ha podido observar.

Al parecer tanto el Municipio como el Club Cristóbal Colón desconocen que la experta en aves Elba Pescetti desde 1980 junto al investigador Julio Contreras y la becaria Ana Fernández, realizaron el trabajo científico “Ecología de la avifauna de la laguna del viborón, departamento de Maipú, Mendoza” ; además de ser autora del proyecto “Restauración y puesta en valor del humedal Viborón e implementación de un espacio socio-productivo desde el punto de vista ambiental- ecoturístico, tendiente hacia una mejor calidad de vida”, también el haber organizado conteos mundiales en el lugar auspiciados por BirdLife Internacional. La mencionada especialista fue galardonada en el 2009, con el Premio Raíces por su intensa labor científica tecnológica, entre otros 14 nominaciones que posee a nivel nacional e internacional, por los trabajos realizados en la provincia y resto del país bajo el marco de Entidades Internacionales como BirdLife Internacional, Wetland Internacional. American Birding- Birders Exchange, Peregrine Fund, Audubon Society, UNEP, AEWA, CMS, etc, y sobre todo por ser considerada una referente en materia ambiental tanto a nivel nacional como internacional por la gran producción de trabajos realizados en conservación, desde temprana edad en el IADIZA.

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Los amantes de las aves deseamos que esto se sepa, de lo ocurrido en el Humedal Viborón y que se encuentre a los responsables con la intención que no se vuelva a repetir en ningún otro sitio protegido .

 

 

Nombre: Sietecolores de la Totora, Tachurí Sietecolores (Argentina), Sietecolores (Chile, Bolivia), Sietecolores de Laguna (Uruguay)

 

Científico: Tachuris rubigastra

El Sietecolores es un ave pequeña (11 cm) muy colorida y vive exclusivamente en los totorales al lado de humedales y lagos. Es un ave muy inquieta, que salta entre totorales tupidos en busca de insectos e invertebrados, a los que atrapa con movimientos rápidos, por lo que es difícil de ver y fotografiar

Sus siete colores son: el amarillo del vientre y flancos y de una ceja larga (línea superciliar) desde el pico hasta la nuca, el blanco de la garganta y franjas en el ala, el azul de los lados de la cabeza, el verde oliva del dorso, el negro de la cabeza. Tiene el pico fino de color negro y las patas negras.

Construye un muy delicado nido , que amarra a una rama de totora, tejido de juncos secos en forma de tasa.

Su canto es un ”tichiu … uii … tichiu, tchiu” seguido de un trino contínuo.

Habita en la parte sur de Sudamérica en Peru, Chile, Argentina, Bolivia, Uruguay y Paraguay.

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