En la semana posterior al trágico episodio que se cobró la vida de Genaro Fortunato, trascendió el contenido de la declaración indagatoria que la fiscal Andrea Rossi tomó a Julieta Silva, detenida tras haber arrollado a su novio en la madrugada del 9 de septiembre. Asimismo se conoció el testimonio del cuidacoches, principal testigo en la causa.

Silva, como anticipamos en ediciones anteriores, sostiene a ultranza que no vio a Genaro tirado sobre la carpeta asfáltica cuando lo atropelló. Contó que su astigmatismo es superior al grado 3, un alto índice en lo que respecta a esa enfermedad en la vista.

Esa noche –agregó– no llevaba los anteojos colocados, ya que desde el inicio de la salida el Fiat Idea fue conducido por Fortunato. Insiste, en ese sentido, que al salir de Mona ella se sentó en el asiento del acompañante, pero que se puso detrás del volante por una pelea que Genaro mantenía con otra persona y que había comenzado en el interior del bar. Se habría tratado de un hombre que le vendió el auto a la joven, quien –de ser así- debiera ser convocado para atestiguar en la causa.

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Existen sustanciales diferencias entre los testimonios de Silva y el cuidacoches. Evidentemente, en base a su imputación, Rossi se volcó por lo que aportó el “trapito” y así construyó la acusación contra la novia de Fortunato. Al ser consultada sobre por qué volvió después de haberse desplazado por El Chañaral hacia el norte, Silva indicó que lo hizo porque tenía el celular de Genaro y además pensó que el chico podía estar en problemas. “Miré para el costado por si había vuelto con dirección al bar”, sostuvo la joven.

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Por su parte, el cuidacoches recordó que actuó de inmediato cuando observó al Fiat Idea pasar por encima de Fortunato. Le quitó las llaves a Silva, que no bajaba del vehículo. Asegura que lo hizo para evitar una posible fuga. Asimismo –a diferencia de lo que trascendió en un principio- el trabajador sostiene que la conductora no llamó al 911, sino que se comunicó con una amiga para decirle que “se había mandado una cagada”.

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A diferencia de lo que indicó Silva sobre haberse sentado en el puesto del acompañante tras salir del bar, el cuidacoches da cuenta que vio discutir a ambos al abandonar Mona y que directamente la mujer subió al Fiat para conducir, mientras Genaro “se agarró” del rodado para intentar frenar la salida de su novia y fue cuando cayó al pavimento.

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